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Cândido, Antônio (1918-VVVV).

Ensayista, sociólogo, político, crítico literario y profesor universitario brasileño, nacido en Río de Janeiro el 24 de julio de 1918. Sociólogo de profesión, dejó una extensa y profunda producción crítica y ensayística que le convirtió en el crítico literario brasileño más importante del siglo XX. Se distinguió, además, a lo largo de toda su vida por su constante actividad política, siempre en defensa de los más desfavorecidos, hasta llegar a erigirse en uno de los mejores referentes del intelectual hispanoamericano comprometido con la ideología y el pensamiento de la izquierda. Su legado social, cultural y humano es de tal calibre que le granjeó algunos de los principales honores y galardones del ámbito artístico e intelectual iberoamericano, como el Premio Camões (uno de los más importantes en lengua portuguesa, que recayó en él en 1996) y el Premio Internacional Alfonso Reyes (que en 2005, cuando ya era casi nonagenario, le concedieron una serie de asociaciones y organismos públicos y privados de México).

Vida

Vino al mundo en el seno de la familia formada por el médico Aristides Cândido de Mello e Souza y su esposa Clarisse Tolentino. A muy temprana edad abandonó, en compañía de los suyos, su ciudad natal de Río de Janeiro, para afincarse en la localidad de Cássia, perteneciente al estado de Minas Gerais, del que procedían sus progenitores.

A los once años de edad, el pequeño Antônio volvió a cambiar de domicilio, esta vez para instalarse con su familia en Poços de Caldas, ciudad del mismo estado en el que había transcurrido su primera infancia. Durante este período inicial de su vida, no asistió a ninguna escuela -circunstancia que entonces estaba permitida por la legislación educativa brasileña-, pues sus padres prefirieron que cursara sus estudios primarios en el hogar familiar. Contaban, para ello, con la excelente formación cultural de doña Clarisse Tolentino, buena conocedora de algunos de los textos fundamentales de la literatura y la historia política europeas -especialmente, de los de Diderot y Bakunin, a los que, según testimonios posteriores del propio Antônio Cândido, era capaz de citar de memoria.

Por su parte, el doctor Aristides Cândido poseía también una excelente formación humanística que, entre otras muchas utilidades, le sirvió para educar a su pequeño hijo y orientarle por el sendero del pensamiento liberal. Hombre de ideas muy avanzadas para su tiempo, recibía directamente en su casa de Poços de Caldas las últimas novedades literarias y filosóficas de los autores más relevantes de la Unión Soviética, libros que no tardaron en influir decisivamente en la forja de la ideología del joven Antônio Cândido.

Fue, sin embargo, una acérrima anarquista italiana quien, de forma casi accidental, marcó un hito decisivo en la formación cultural e ideológica del futuro sociólogo, al que conoció casualmente durante una breve estancia veraniega en Poços de Caldas. Antônio Cándido, que contaba a la sazón quince años de edad, recibió de esta aguerrida defensora de la acracia un libro que, según confesó más tarde el propio escritor, habría de cambiarle la vida. Se trata de Historia del Socialismo y de las Luchas Sociales, de Max Beer, obra que despertó de inmediato su interés y admiración por el socialismo anterior a Stalin, así como por otras nociones básicas del pensamiento izquierdista y libertario, como el amor libre y el flujo constante de ideas (es decir, el movimiento ideológico, frente al inmovilismo tradicional de la derecha conservadora).

Cursaba, por aquel tiempo, sus estudios secundarios, ahora ya como alumno oficialmente matriculado en el instituto público (o Ginásio Municipal) de Poços de Caldas. Antes de concluir el bachillerato, un nuevo traslado de su familia le obligó a reanudar esta formación secundaria en el Ginásio Estadual de São João da Boa Vista, sito en la ciudad de São Paulo (nueva sede del hogar de los Cândido de Mello e Souza). Concluidos estos estudios de bachillerato en 1935, el joven Antônio Cândido continuó preparándose concienzudamente por su cuenta para ingresar en la universidad, formación autodidáctica que luego completó con un curso preparatorio realizado en el Colégio Universitário da Universidade de São Paulo (1937-1938).

Finalmente, en 1939 vio cumplida su aspiración de ingresar en la universidad. Matriculado inicialmente en la Facultad de Derecho de la recién citada Universidad de São Paulo, pasó enseguida -sin llegar a abandonar la carrera de Leyes- a la sección de Ciencias Sociales de la Facultad de Filosofía y Letras, donde en 1942 consiguió el título de licenciado en Sociología. En el transcurso de aquel mismo año ingresó en la plantilla docente de dicha Facultad de Filosofía, en calidad de asistente del profesor titular de Sociología Fernando de Azevedo, ocupación laboral que le obligó a abandonar definitivamente sus estudios de Derecho cuando estaba ya en el quinto y último año de la carrera.

Dio inicio, así, el joven Antônio Cândido a una brillante y fructífera trayectoria docente que pronto habría de consagrarle como uno de los maestros más influyentes en varias generaciones de intelectuales brasileños contemporáneos. En 1945, tras presentar a un concurso de méritos la tesina titulada Introdução ao método crítico de Sílvio Romero (Introducción al método crítico de Silvio Romero), ganó la plaza de profesor de Literatura Brasileña en dicha Facultad de Filosofía y Letras; y, mientras ejercía esta nueva ocupación docente, continuaba ampliando sus conocimientos en dicho centro, hasta alcanzar, en 1954, el grado de doctor en Ciencias Sociales, merced a una tesis titulada Os parceiros do Rio Bonito.

Después de haber permanecido más de tres lustros vinculado al plantel docente de la Universidad de São Paulo (1942-1958), Antônio Cândido de Mello e Souza se incorporó como profesor a la Facultad de Filosofía de Assis, perteneciente al Instituto Isolado de Ensino Superior do Estado (que luego habría de transformarse en la actual Universidade Estadual Paulista). Allí ejerció la docencia durante sólo dos años (1959 y 1960), ya que en 1961 decidió reincorporarse a su antigua alma mater, donde se le ofrecía un interesante puesto como profesor ayudante de la cátedra de una nueva y sugerente disciplina: Teoría Literaria y Literatura Comparada. Durante más de diez años (1961-1974), el humanista de Río de Janeiro impartió dichas materias en calidad de colaborador, hasta que, a mediados de los años setenta, se convirtió en profesor titular.

Su fecunda y dilatada carrera docente no se vio interrumpida ni siquiera cuando el paso inexorable del tiempo le obligó a jubilarse. Así, a partir de 1978 continuó ligado a la Facultad de Filosofía y Letras de Universidad de São Paulo en calidad de orientador y director de tesis doctorales; y poco después fue nombrado profesor emérito de dicha facultad, cargo que también ejerció en la Facultad de Ciencias y Letras de Assis, perteneciente ya a la Universidad Estatal Paulista. Doctor honoris causa por la Universidade Estadual de Campinas, Antônio Cândido fue también, en su intensa vida laboral consagrada al magisterio, profesor asociado de Literatura Brasileña en la Universidad de París (1964-1966), y profesor visitante de Literatura de Literatura Brasileña y Comparada en la Universidad de Yale (1968). Además, entre 1976 y 1978 fue coordinador del Instituto de Estudios del Lenguaje de la Universidad Estatal de Campinas, entre 1977 y 1979 fungió como vicepresidente de la Asociación de Docentes de la Universidad de São Paulo.

Al tiempo que desplegaba esta intensa actividad en el ámbito de la educación superior, Antônio Cândido se iba consolidando como uno de los pilares básicos de la vida literaria y cultural de su país, a la que aportó una lúcida, aguda y intuitiva producción crítica que le permitió -entre otros muchos logros- descubrir, al resto de los lectores de Hispanoamérica y de buena parte del mundo, los valores más prometedores de las Letras brasileñas de mediados del siglo XX. Así, v. gr., puede considerársele el "descubridor" de nuevos talentos como Clarice Lispector, João Cabral de Melo Neto y João Guimarães Rosa, así como el analista más serio, sereno e implacable de las obras de otros autores brasileños ya consagrados. Con esta actitud, Antônio Cândido logró dotar a la erudición filológica de su nación de una dimensión de rigor, universalidad e imparcialidad que, hasta entonces, no se contaba entre sus principales características (pues dominaba en la crítica local de cada estado o región una exaltación de la autóctono cercana al provincianismo).

Esta valiosísima labor de Antônio Cândido dentro de la crítica literaria arrancó a comienzos de los años cuarenta, cundo el humanista de Río de Janeiro, atento desde su niñez a la escritura de ficción, fundó la revista Clima (1941), en la que supervisó y coordinó durante tres años (1941-1944) la sección dedicada a los libros. Esta relevante publicación, lanzada por Cândido y otros jóvenes universitarios con inquietudes artísticas e intelectuales, reflejó a la perfección el ambiente cosmopolita que se respiraba en el entorno de la recién creada Facultad de Ciencias y Letras de la Universidad de São Paulo, donde una nueva generación de estudiantes, guiada por excelentes maestros que habían sido traídos, en su mayor parte, de Europa, empezaba a rechazar los viejos vicios nacionales de complacencia en lo autodidáctico para abrazar una total apertura hacia la formación sistemática y el conocimiento formalizado por escuelas y corrientes.

Con el prestigio adquirido en Clima, Antônio Cândido pasó a colaborar en algunos de los medios de comunicación más prestigiosos de Brasil, como Folha da Manhã (1943-1945) y Diário de São Paulo (1945-1947). Durante cuatro años, mantuvo en ambos rotativos -primero en uno y luego en otro- una columna semanal titulada "Notas de crítica literária", en la que se consagró no sólo como un especialista en la detección de jóvenes valores nacionales, sino también como un portentoso conocedor de las Letras universales. La temprana y sonora repercusión que alcanzaron estas críticas literarias dentro y fuera de Brasil le aconsejaron recoger algunas de ellas en el volumen titulada Brigada ligeira (1945), al que luego vendrían a sumarse otros estudios y ensayos que le convirtieron -como se viene diciendo desde el inicio de esta reseña biográfica- en una de las voces más autorizadas y respetadas de la erudición literaria en Hispanoamérica.

Las claves de su éxito como estudioso del hecho literario radican en varios factores particulares que conviene precisar. Así, a su asombrosa capacidad para poner de manifiesto, con idéntica agudeza, los aciertos de los nuevos autores brasileños o de los grandes escritores europeos ya consagrados -como, v. gr. el francés André Gide y el británico Thomas Stearns Eliot, a los que dedicó espléndidos artículos en su célebre columna semanal-, hay que añadir otros méritos como la vigorosa riqueza de su prosa y, sobre todo, el enfoque del autor y la obra desde una perspectiva ideológica -el socialismo antiestalinista- que, pese a la firmeza de sus convicciones, no anteponía los criterios políticos a los valores puramente artísticos o intelectuales. De esta manera, Antônio Cândido pudo eludir, por ejemplo, la ceguera de la mayor parte de los críticos literarios e intelectuales de la Unión Soviética, empecinados en denigrar cualquier tentativa experimental sólo porque el estalinismo había decretado que cualquier desviación del realismo social era síntoma inequívoco de decadentismo y aburguesamiento. Merced a su independencia ideológica, el erudito carioca elogió, en cambio, la audacia de muchos escritores que eran capaces de experimentar con las formas hasta extremos insospechados -para desesperación de la crítica oficial estalinista-; y consiguió también analizar, con una imparcialidad digna de alabanza, las obras de algunos escritores que no sólo no comulgaban con su ideología socialista, sino que incluso se habían proclamado públicamente partidarios del fascismo o de la derecha más conservadora. En esta línea de honradez y equidad, Cândido llegó al extremo de ensalzar los innegables méritos literarios de algunas obras que, desde una perspectiva política y social, bien podían antojársele despreciables o repugnantes.

No es de extrañar, por ende, que esta clara y honrada actitud, sumada a la elevada calidad de su trabajo, le granjeara el reconocimiento unánime de todo el mundillo intelectual brasileño. Así, fue elegido Presidente de la Asociación Brasileña de Escritores (Sección de São Paulo), cargo que desempeñó durante un corto período de tiempo (1949-1950); y también presidió la Fundação Cinemateca Brasileira (en la que desempeñó, además de ese máximo cargo, otras funciones relevantes). En 1956 recibió el encargo de crear y coordinar el Suplemento literario del rotativo O Estado de São Paulo, y entre 1973 y 1974 asumió la dirección -compartida con otros intelectuales del momento- de la prestigiosa revista cultural Argumento, que no alcanzó a lanzar su quinto número, pues fue drásticamente clausurada por el régimen militar implantado en Brasil desde 1964. Pero su infatigable labor en los medios literarios e informativos no quedó truncada por esta arbitraria disposición, pues en la década de los ochenta ocupó la presidencia de la TV do Trabalhador y se incorporó al Consejo Editorial de la revista Teoria e Prática.

Su firme compromiso político con la izquierda socialista no quedó relegado a su faceta de estudioso del hecho literario. Miembro activo de la comunidad intelectual y académica de su país, Antônio Cândido se involucró de lleno en la mayor parte de las cuestiones candentes de la vida pública, siempre guiado por un espíritu de justicia y equidad que le empujaba a luchar en favor de los desheredados de la fortuna. Así, entre 1943 y 1945, cuando su nombre empezaba a sonar con fuerza en los medios culturales de Brasil, merced a la buena acogida dispensada a sus críticas literarias, colaboró activamente con el grupo clandestino Frente de Resistência para oponerse al régimen dictatorial impuesto por Getúlio Vargas (1883-1954) -el tristemente célebre Estado Novo, que, entre otras medidas totalitarias, decretó la supresión de los partidos políticos-. En 1945, tras la caída de Vargas y la vuelta de las libertades a la escena política brasileña, Cândido salió de la clandestinidad para fundar, en compañía de otros camaradas de lucha, la União Democratica Socialista, formación que, tras integrarse en la Esquerda Democratica, dio lugar en 1947 a la fundación del Partido Socialista Brasileiro. Sus compañeros de partido le encomendaron la dirección de Folha Socialista (Hoja Socialista), el primer órgano portavoz de esta formación política, tarea que Antônio Cândido compaginó con sus funciones como miembro de la Comisión Ejecutiva de la Sección de São Paulo (1946-1948).

A finales de los años setenta y comienzos de la década siguiente, cuando el régimen militar implantado en Brasil a mediados de los sesenta daba sus últimos coletazos, el humanista de Río de Janeiro, ya sexagenario, volvió a salir a la palestra política para fundar el Partido dos Trabalhadores (1980), donde ocupó primero el cargo de Presidente del Consejo de la Fundación Wilson Pinheiro y, más adelante, el de responsable de la Sección de Cultura del denominado Governo Paralelo. Entre los fundadores de dicha formación figuraba, junto al reputado intelectual de Río de Janeiro, el joven político pernambucano Luiz Inácio "Lula" da Siva, llamado a convertirse en Presidente de la República de Brasil en 2003.

Casado con la profesora de la Universidad de São Paulo Gilda Rocha de Mello e Souza -con la que tuvo tres hijas: Ana Luisa, Laura y Marina-, Antônio Cândido ha obtenido, a lo largo de su dilatada andadura vital, numerosos galardones y reconocimientos, entre los que cabe mencionar el Premio del Instituto Nacional del Libro (1960), el Premio del Departamento Municipal de Cultura de São Paulo (1965), el Premio "Mohinho Santista" (1990), el Premio "Almirante Álvaro Alberto" (1992), el Premio "Machado de Assis" (1993), el Premio "Anísio Teixeira" (1996) y los ya citados "Camões" (1998) y "Alfonso Reyes" (2005).

Obra

Maestro indiscutible de la crítica literaria brasileña desde la perspectiva sociológica (enfoque que, hasta entonces, jamás se había intentado en las Letras de su nación), el erudito de Río de Janeiro prestó atención, en su extensa y rigurosa obra de análisis crítico, a todas las variedades y modalidades posibles del hecho literario. No descuidó el estudio de ningún género (poesía, narrativa, teatro, ensayo...), ni la atención debida a los grandes clásicos universales, ya fueran compatriotas suyos -como Machado de Assis- o extranjeros -como Stendhal, Eça de Queirós o Marcel Proust-; y tampoco permaneció insensible al mérito de sus contemporáneos -que, como Mário de Andrade, Oswald de Andrade, Ciro dos Anjos, Andrade, Carlos Drummond de, José Lins do Rego, Érico Veríssimo y, entre otros, Jorge Amado, tienen amplio tratamiento en su obra-. Además, como ya se indicado en parágrafos superiores, tuvo el acierto innegable de promocionar, dentro y fuera del Brasil, los nombres de algunos autores desconocidos que pronto habrían de convertirse en figuras indiscutibles de la Literatura universal -como Clarice Lispector, João Cabral de Melo Neto, José Geraldo Vieira y João Guimarães Rosa-, y concedió también singular importancia a algunas de las figuras más relevantes de la crítica y el pensamiento en Brasil -como Gilberto Freyre (1900-1987), Tristão de Ataíde y Álvaro Lins.

Dada esta amplitud, variedad y diversidad de enfoques, resulta casi imposible ofrecer, en una reseña bio-bibliográfica de esta naturaleza, la relación exhaustiva de los innumerables trabajos publicados por Antônio Cândido, ya en forma de libro o ya como artículos ensayísticos destinados a revistas especializadas, obras colectivas, actas de congresos, etc. Se ofrece, empero, a continuación un amplio listado de sus libros:

Introdução ao método crítico de Sílvio Romero (1945), Brigada ligeira (1945), Ficção e confissão (1956), O Observador literário (1959), Formação da literatura brasileira: momentos decisivos (1959), Teófilo Dias. Poesias escolhidas (1960), Graciliano Ramos. Trechos escolhidos. Apresentação e antologia (1961), Presença da literatura brasileira (1964), Os parceiros do Rio Bonito (1964), Tese e antítese (1964), Literatura e sociedade (1965), Introducción a la literatura de Brasil (1968), Literatura e cultura de 1900 a 1945 (1970), Vários escritos (1970), Silvio Romero. Teoria, crítica e história literária (1978), Teresina etc. (1980), Álvares de Azevedo. Poemas (1984), Na sala de aula (1985) y A educação pela noite (1987).

Bibliografía

  • ARINOS, Afonso [et alii]. Esboço de figura. Homenagem a Antônio Cândido (São Paulo: Duas Cidades, 1980).

  • D'INCAO, M. A. y SCARABÔTOLO, E. F. [organizadores]. Dentro do texto, dentro da vida. Ensaios sobre Antôno Cândido (São Paulo: Companhia das Letras, Instituto Moreira Sales, 1992).

  • MARTÍNEZ, Agustín. "Radicalismo y latinoamericanismo en la obra de Antônio Cândido". Prólogo a Crítica radical (Caracas: BA, 1991).

Autor

  • J. R. Fernández de Cano.