Fray Luis Sales (1745–1807): El Dominico Valenciano que Evangelizó Baja California

Nacimiento y orígenes familiares

Fray Luis Sales nació el 13 de abril de 1745 en la ciudad de Valencia, España. Su nacimiento ocurrió en una familia de origen valenciano, que se destacaba por su vinculación con la tradición católica. Fue hijo de José Sales, originario de la ciudad de Catí, y Catalina Martínez, nacida en Montán, ambos de la provincia de Castellón. El matrimonio entre José y Catalina se celebró en 1734 en la iglesia de San Esteban de Valencia, y, además de Fray Luis, tuvieron otro hijo llamado Tomás. Esta familia vivió en las cercanías de la iglesia de San Esteban, un barrio emblemático de la ciudad, lo que proporcionó a Fray Luis un contexto urbano y religioso que marcó su futura vocación.

Aunque los detalles sobre su infancia son escasos, se sabe que desde pequeño mostró una inclinación hacia la vida religiosa. Fue confirmado en 1746, junto con su hermano, en la iglesia de San Esteban, lo que probablemente fue el primer paso en su desarrollo espiritual.

Formación académica y religiosa

A los 15 años, en 1760, Pascual Jusep (nombre que llevaría hasta su ingreso a la Orden Dominica) se matriculó en la Universidad de Valencia, donde cursó estudios en la Facultad de Artes. Durante su primer año de estudios, se examinó y aprobó en latín con el doctor Domingo Castells, lo que reflejó sus habilidades académicas y su interés por las disciplinas humanísticas y filosóficas. Al año siguiente, repitió el examen con el mismo éxito, pero tras ese periodo, su nombre desaparece de los registros universitarios, lo que sugiere que su vida dio un giro importante.

En 1761, Pascual Jusep decidió ingresar en la Orden de Santo Domingo, tomando el nombre religioso de Luis, en honor a San Luis Beltrán, uno de los santos más venerados de la orden. Este cambio de identidad no fue solo una decisión personal, sino también una manifestación de su profundo compromiso con la vida religiosa.

La formación en la orden dominica era rigurosa y disciplinada. A lo largo de su noviciado, Fray Luis Sales se sumergió en los estudios de filosofía y teología, con una particular inclinación hacia las enseñanzas de Santo Tomás de Aquino, cuyas doctrinas fueron promovidas por Tomás de Boxadors, el maestro de la orden en Valencia. Durante su tiempo en el convento de Santo Domingo, Fray Luis participó en diversos periodos de oración, lectura y reflexión, actividades fundamentales para su formación espiritual.

Primeros pasos en la vida religiosa

Después de completar su noviciado y tomar los votos solemnes en la orden, Fray Luis Sales siguió el camino tradicional hacia el sacerdocio, que incluía la preparación teológica y el compromiso con la vida misionera. En este contexto, comenzó a sentirse atraído por las misiones, un campo donde podría poner en práctica sus conocimientos y su devoción.

Este deseo de servir a través de la evangelización lo llevaría a un importante punto de inflexión en su vida, cuando, en 1770, se unió a una misión organizada por la provincia de México para evangelizar en la Baja California. Este paso representó el inicio de su carrera misionera, que le llevaría a realizar un trabajo crucial en las misiones de lo que hoy es México y Estados Unidos.

Viaje a Nueva España y Baja California

El año 1770 marcó un punto de inflexión en la vida de Fray Luis Sales. En ese año, la provincia de México convocó a misioneros para una nueva empresa evangelizadora en la península de Baja California. Este proyecto fue impulsado por el procurador de la provincia de México, Fray Pedro de Iriarte, quien buscaba expandir la labor de la Iglesia en tierras lejanas y difíciles. Fray Luis, movido por su vocación y deseo de llevar la palabra a lugares necesitados, decidió alistarse para esta misión. El 23 de octubre de 1771, dejó su convento en Valencia y partió hacia Cádiz, donde se reuniría con otros misioneros dominicos que, como él, estaban destinados a un futuro incierto en el Nuevo Mundo.

La travesía comenzó el 20 de junio de 1771, cuando los misioneros zarparon de Puerto Real, cerca de Cádiz, a bordo del navío Nuestra Señora de Begoña. Tras un largo y difícil viaje de 61 días, finalmente llegaron al puerto de Veracruz el 19 de agosto de 1771. Fray Luis, con 25 años y ya con una sólida formación religiosa de nueve años en la Orden de Santo Domingo, se preparaba para enfrentar los retos de una misión en un territorio lejano y lleno de peligros. A pesar de su juventud, la experiencia adquirida en su convento y la cercanía con los demás miembros de la orden, le proporcionaron una sólida base para comenzar su nueva labor.

Una vez en Veracruz, el grupo de misioneros se trasladó a la Ciudad de México, donde estuvieron durante diez meses, esperando la orden para su traslado definitivo a la península de Baja California. La larga espera fue una prueba de paciencia para los misioneros, pero finalmente, el 1 de junio de 1772, partieron hacia San Blas, en el estado de Nayarit, desde donde tomarían un barco hacia su destino final en Baja California. La travesía, sin embargo, estuvo llena de más obstáculos.

El grupo de misioneros fue dividido en dos partes para su viaje hacia la Baja California, y uno de los grupos sufrió un naufragio cerca de las costas de Mazatlán, perdiendo a varios miembros, entre ellos al vicario general de las misiones, Fray Iriarte. El otro grupo, que incluía a Fray Luis Sales, logró llegar con muchas dificultades a la costa y refugiarse en el poblado de San Sebastián, en Sinaloa. Finalmente, después de varias vicisitudes y más dificultades, llegaron a la misión de Loreto el 12 de mayo de 1773, aunque Fray Luis, debido a una convalecencia, no llegó hasta el 21 de septiembre de ese año.

Las misiones dominicas en California

Fray Luis Sales se integró rápidamente al trabajo de la misión en Baja California, un territorio vasto y recién incorporado a las tareas de evangelización de la Corona española. En un acuerdo entre las órdenes religiosas, los franciscanos se encargaban de la Alta California, mientras que los dominicos asumían la responsabilidad de las misiones en la península de Baja California. A partir de su llegada a Loreto, Fray Luis comenzó su labor evangelizadora en las misiones ya existentes.

Su primer destino fue la misión de San Fernando Rey en la Baja California, donde estuvo asignado en 1773. A partir de ahí, su tarea lo llevó a varias otras misiones, como la de Santiago de los Coras en el sur de la península. Entre 1773 y 1778, Fray Luis dedicó su vida a la evangelización en Nuestra Señora de Guadalupe, un centro vital en su misión. Durante estos años, Fray Luis se destacó por su dedicación a la causa y por la profunda huella que dejó en los lugares donde trabajó.

Una de las misiones más importantes en las que trabajó fue San Vicente Ferrer, donde permaneció entre 1781 y 1787. Esta misión se convirtió en un centro clave para la expansión de la frontera dominica. La misión había sido fundada en 1780 por Miguel Hidalgo y Joaquín Valero, y rápidamente se convirtió en un punto neurálgico para la evangelización en la región. A pesar de las dificultades que se presentaron, como una epidemia de viruela que diezmó a la población local, Fray Luis logró bautizar a un gran número de indígenas y estableció cultivos, construyó edificios y mejoró las infraestructuras para proteger la misión de los ataques de los nativos, como los kumiai, cucapa, kiliwa y paipai, que amenazaban constantemente la seguridad del lugar.

Fundación de la misión de San Miguel Arcángel

Sin embargo, su logro más destacado en Baja California fue la fundación de la misión de San Miguel Arcángel, realizada el 28 de marzo de 1787. Esta misión se ubicaba en un paraje estratégico entre San Vicente Ferrer y San Diego, en lo que hoy es territorio de California (EE.UU.). La misión de San Miguel fue clave para unir la California Antigua con la Nueva, fortaleciendo la presencia española en la región y proporcionando un centro para el desarrollo misionero en esa zona conflictiva.

Antes de fundar la misión, Fray Luis llevó a cabo tres exploraciones exhaustivas de la zona para determinar el lugar más adecuado para la construcción de la misión. Su conocimiento del territorio, de las rutas y de las condiciones geográficas y sociales fue invaluable para la Corona española, que lo consultó sobre la ubicación de nuevas misiones en la región. La fundación de San Miguel Arcángel no solo representó un logro en términos de evangelización, sino también una victoria estratégica en la consolidación del dominio español en la frontera.

Regreso a España y últimos años de vida

En 1789, después de casi dos décadas de trabajo misionero en Baja California, Fray Luis Sales solicitó su regreso a España, un derecho otorgado a los misioneros tras diez años de servicio en las misiones. Sin embargo, su solicitud fue rechazada repetidamente por sus superiores, quienes alegaban que la región necesitaba de su experiencia y que no había suficientes misioneros para reemplazarlo. La burocracia y las dificultades administrativas retrasaron su regreso, y aunque Fray Luis insistió en su petición desde 1783, fue solo con la intervención del virrey de la Nueva España, Revillagigedo, que se logró su partida.

En octubre de 1790, después de muchos años de espera, Fray Luis finalmente llegó a su ciudad natal, Valencia, donde comenzó un nuevo capítulo en su vida. Aunque su regreso a España significó un descanso de las arduas labores misioneras, no supuso una retirada total de la vida religiosa. Fray Luis continuó dedicándose a la pastoral en Valencia, desempeñándose como predicador y confesor. A lo largo de los siguientes años, ejerció diversos cargos dentro de la orden dominica, siendo nombrado en 1795 como «presentado en su religión» por el Consejo de Indias, aunque no se consideró que sus méritos fueran suficientes para obtener el título de «maestro».

En 1802, Fray Luis fue nombrado misionero para el Reino de Valencia y maestro de novicios del convento de Predicadores de Valencia. En 1805, aparece en un anuncio del Diario de Valencia, donde se le menciona como maestro, lo que sugiere que, a pesar de su avanzada edad y de la vida retirada que llevaba, continuaba siendo un referente dentro de la orden. Un año después, en 1806, fue elegido prior del convento de Segorbe.

Sin embargo, su salud comenzó a deteriorarse en 1806, lo que lo obligó a regresar a Valencia en noviembre de ese mismo año. En su regreso, frecuentaba las tertulias de la aristocracia local, un signo de su estatus social y religioso. Pero, lamentablemente, su salud siguió empeorando, y el 10 de septiembre de 1807, mientras se dirigía a Segorbe por la famosa ruta termal de Navajas, falleció en el camino, a los 62 años de edad.

Muerte y legado de Fray Luis Sales

La figura de Fray Luis Sales no solo perdura por su trabajo misionero en Baja California, sino también por el legado dejado en la evangelización de las tierras de la península. Su contribución al establecimiento de las misiones en esa región fronteriza de la Nueva España fue crucial, no solo en términos de la difusión del cristianismo, sino también en la construcción de infraestructuras y en el desarrollo agrícola de las misiones. Su dedicación y capacidad para enfrentar los numerosos desafíos de la región lo convirtieron en una de las figuras más relevantes dentro de la misión dominica en América.

Fray Luis dejó una huella indeleble en la historia de California y de la evangelización en América. Aunque su obra fue opacada por otros misioneros más conocidos, como Junípero Serra de la Orden Franciscana, el trabajo de Fray Luis Sales fue clave para consolidar la presencia de la Iglesia en Baja California. A su muerte, su figura fue reconocida por su capacidad para transformar y dar vida a las misiones de la región, lo que dejó una profunda marca en la historia de la evangelización del Nuevo Mundo.

La obra literaria de Fray Luis Sales

A pesar de su vida dedicada a la acción misionera, Fray Luis Sales también dejó una importante obra literaria que rescató y relató su experiencia en la evangelización. La obra más destacada que publicó fue «Noticias de la provincia de Californias», un relato de tres volúmenes que fue publicado en Valencia entre 1794 y 1795. Esta obra se convirtió en el único testimonio escrito de la labor de la orden dominica en la evangelización de la península de California durante la etapa colonial, en la que también participaron los jesuitas y franciscanos.

El trabajo de Fray Luis fue una pieza clave para entender la interacción entre las diferentes órdenes religiosas en la evangelización de América, y, a pesar de la controversia que generó por haberse publicado sin los permisos eclesiásticos correspondientes, es una fuente invaluable de información sobre las misiones en la Baja California. Esta obra incluso fue objeto de revisión por parte de la Inquisición, lo que evidencia su relevancia histórica y la preocupación de las autoridades por la difusión de ciertos relatos que escapaban al control oficial de la Iglesia.

Su libro no solo documenta las labores religiosas, sino que también aporta detalles sobre la vida de los pueblos indígenas, los enfrentamientos con las tribus locales, y las vicisitudes del trabajo misionero en un territorio tan aislado y peligroso como Baja California. El «Noticias de la provincia de Californias» es, sin duda, un testimonio que asegura la memoria de Fray Luis Sales y su incansable dedicación a la evangelización.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Fray Luis Sales (1745–1807): El Dominico Valenciano que Evangelizó Baja California". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/sales-fray-luis [consulta: 6 de febrero de 2026].