Ladrón de Guevara, Diego (1641-1718). El virrey del Perú que enfrentó desafíos económicos y militares
Diego Ladrón de Guevara (1641-1718) fue una de las figuras más destacadas en la historia colonial española, desempeñando roles significativos tanto en el ámbito eclesiástico como en el político. Nacido en Cifuentes, España, se dedicó al servicio público en diversas posiciones de poder, alcanzando la virreina del Perú y dejando una huella indeleble en la historia de la región. Fue un hombre cuya gestión estuvo marcada por esfuerzos económicos, desafíos defensivos y reformas en la vida social y cultural de los territorios que gobernó.
Orígenes y contexto histórico
Diego Ladrón de Guevara nació en 1641 en Cifuentes, una pequeña localidad situada en la provincia de Guadalajara, en el corazón de Castilla-La Mancha, España. Su familia estaba estrechamente vinculada con la nobleza, particularmente con los Condes de Oñate y Escalante, así como con la Casa del Infantado, lo que le permitió acceder a una educación privilegiada. Ladrón de Guevara estudió en el Real Colegio de la Universidad de Alcalá de Henares, donde se formó en el sacerdocio y más tarde obtuvo los grados de bachiller y licenciado en cánones y leyes en la Universidad de Sigüenza. En este último centro, también se desempeñó como profesor de código.
Gracias a su formación académica y su perfil eclesiástico, Ladrón de Guevara comenzó a destacar dentro de la iglesia, ocupando la canonjía magistral en las catedrales de Sigüenza y Málaga. Su carrera eclesiástica siguió un ascenso meteórico, siendo nombrado obispo de Panamá en 1689, y más tarde, obispo de Huamanga en 1698. En 1705, alcanzó el puesto de obispo de Quito, una de las principales sedes eclesiásticas del virreinato del Perú.
Logros y contribuciones
Ladrón de Guevara se destacó como un administrador efectivo y ambicioso, cuyo objetivo principal durante su carrera fue fortalecer las finanzas del virreinato del Perú, un territorio que atravesaba serias dificultades económicas. Como obispo de Huamanga, fundó la Universidad de San Cristóbal de Huamanga, una de sus contribuciones más duraderas al ámbito educativo. Esta universidad tuvo un impacto profundo en la educación de la región, contribuyendo a la formación de nuevas generaciones de pensadores y líderes. Además, su enfoque pastoral le permitió recorrer vastas áreas del virreinato, estableciendo una relación estrecha con los fieles y los clérigos locales.
Sin embargo, su mayor contribución llegó cuando fue nombrado virrey del Perú en 1710. Este nombramiento se produjo tras el fallecimiento de Castelldosrius, y de los obispos de Cuzco y Arequipa, quienes se hallaban en el pliego de provisión que el virrey trajo consigo al asumir el cargo. En su nueva posición, Ladrón de Guevara se enfrentó a importantes retos económicos, pero también se destacó por su habilidad administrativa.
Uno de los aspectos más notables de su mandato fue su esfuerzo por aumentar los ingresos del virreinato. En 1711, Ladrón de Guevara envió a la Corona una detallada «Relación sumaria del estado que tiene la real hacienda en las cajas de este reino del Perú». En ella, relató que, al asumir el poder, encontró las cajas reales con apenas 1.200 pesos, lo que ponía en peligro el cumplimiento de las obligaciones del gobierno. Para resolver esta situación, Ladrón de Guevara adoptó una serie de medidas, como la concentración de los beneficios de las minas de Potosí y Cajatambo en Lima y el cobro de las deudas atrasadas, lo que permitió la estabilización de las finanzas del virreinato.
Momentos clave
El gobierno de Ladrón de Guevara estuvo marcado por varios momentos clave que reflejaron la complejidad de su mandato. Uno de los desafíos más significativos fue la amenaza constante de los corsarios, quienes atacaban las costas del virreinato, particularmente la zona del Callao. Como respuesta, Ladrón de Guevara promovió el aumento de la escuadra naval y el fortalecimiento de las defensas. A pesar de la paz de Utrecht en 1712, que puso fin a la guerra con Inglaterra, los corsarios ingleses continuaron siendo una amenaza, capturando dos barcos mercantes frente a Paita en 1715. Esto llevó a Ladrón de Guevara a construir el navío «Nuestra Señora de la Encarnación» en Guayaquil, una medida para reforzar la defensa naval del virreinato.
En el ámbito interno, su gestión también se vio marcada por tensiones sociales, como el estallido de la sublevación de esclavos negros en la hacienda Huachipa de Lima. Aunque la rebelión fue sofocada rápidamente gracias a la intervención militar, este incidente evidenció las tensiones subyacentes en la sociedad colonial peruana, que Ladrón de Guevara tuvo que gestionar con prudencia.
Otro de los momentos clave de su mandato fue la renovación del Patronato Real en el Perú. Durante su administración, se concluyó la reconstrucción de la catedral de Lima, se edificaron importantes iglesias y conventos en la capital, y se realizaron donativos para la erección del monasterio de Santa Teresa. También se llevó a cabo la creación de la primera cátedra de Anatomía en la Universidad de San Marcos, marcando un avance significativo en la educación médica.
Relevancia actual
La figura de Diego Ladrón de Guevara es recordada en la historia colonial por sus esfuerzos para estabilizar las finanzas del virreinato y sus intentos por fortalecer la defensa ante las amenazas externas. A pesar de las críticas que recibió de la Corona, su gestión dejó una huella en el Perú colonial, especialmente en el campo educativo y en la mejora de la infraestructura religiosa.
Hoy en día, su figura sigue siendo relevante para los estudios de la historia colonial, especialmente en relación con los problemas económicos que enfrentaban los virreinatos y las soluciones implementadas por los virreyes para superarlos. Además, su participación en el desarrollo de la Universidad de San Cristóbal de Huamanga y la Universidad de San Marcos es un testimonio de su compromiso con la educación y el progreso cultural en el virreinato.
Desafíos y renuncia
El mandato de Ladrón de Guevara no estuvo exento de controversia. A pesar de sus esfuerzos por mejorar la situación económica del virreinato, sus decisiones fueron continuamente desautorizadas por la Corona. La falta de control sobre el cobro del quinto real y la gestión de las deudas del gobierno generaron tensiones con las autoridades centrales. Estas críticas culminaron en su renuncia al cargo de virrey el 2 de marzo de 1716, tras lo cual entregó el poder a Mateo de la Mata Ponce de León.
Una vez libre de las acusaciones más graves, Ladrón de Guevara se embarcó hacia Nueva España, donde murió en Ciudad de México el 9 de septiembre de 1718. Su legado, marcado por los desafíos económicos y militares que enfrentó, sigue siendo parte importante de la historia del virreinato del Perú.
MCN Biografías, 2025. "Ladrón de Guevara, Diego (1641-1718). El virrey del Perú que enfrentó desafíos económicos y militares". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/ladron-de-guevara-diego [consulta: 23 de febrero de 2026].
