Anna Laerkesen (1942-VVVV). La leyenda de la danza danesa que trascendió los escenarios

Anna Laerkesen, nacida en Copenhague el 2 de marzo de 1942, se ha consolidado como una de las grandes figuras del ballet danés. Su vida artística ha estado marcada por su dedicación al arte de la danza, desde sus primeros pasos hasta convertirse en una reconocida bailarina y coreógrafa que dejó huella en el mundo del ballet. Con una carrera repleta de logros, Anna Laerkesen no solo destacó como intérprete en el Real Ballet Danés, sino también como creadora de innovadoras coreografías que aún perduran en la memoria de los amantes del ballet clásico.

Orígenes y contexto histórico

Anna Laerkesen nació en un momento clave de la historia de Dinamarca, cuando el ballet clásico estaba experimentando una transformación significativa. A pesar de que la tradición del ballet danés estaba muy influenciada por las escuelas de Europa del Este, Dinamarca tenía un enfoque único, particularmente en su interpretación de las obras de August Bournonville, cuya herencia se reflejaba profundamente en el estilo de la danza en el país. Fue precisamente en este contexto donde Laerkesen comenzó a formar su identidad artística.

Comenzó sus estudios de danza en Copenhague, en su ciudad natal, con dos grandes maestros: Børge Ralov y Edite Feifere Frandsen. Esta educación inicial fue crucial para su desarrollo, pues la combinación de rigurosidad técnica y creatividad en la enseñanza de ambos formó una base sólida sobre la cual Laerkesen pudo construir su carrera.

En mayo de 1959, con tan solo 17 años, Anna tuvo la oportunidad de ingresar a la Escuela del Real Ballet Danés. Este hecho fue un punto de inflexión en su carrera, pues le permitió formar parte del más prestigioso ballet del país, abriendo las puertas a una serie de experiencias y desafíos que definirían su trayectoria profesional.

Logros y contribuciones

Desde su ingreso al Real Ballet Danés, Anna Laerkesen mostró rápidamente su habilidad excepcional, lo que la llevó a ser parte del cuerpo de baile de la compañía poco tiempo después. Su primer gran papel en el ballet clásico llegó con su interpretación de La Sylphide, una obra maestra de Bournonville que la introdujo como una figura central dentro del grupo de bailarines. Su desempeño en este papel fue un presagio de los logros que alcanzaría en el futuro.

En 1964, Laerkesen ascendió a solista, un logro que consolidaba su estatus dentro del Real Ballet Danés. Sin embargo, fue en 1966 cuando alcanzó uno de los títulos más prestigiosos en el mundo del ballet: prima ballerina assoluta, una distinción que refleja la maestría y la excelencia de un bailarín. Este reconocimiento fue el resultado de años de esfuerzo y perfeccionamiento en el escenario, y no pasó desapercibido para los críticos y el público.

A lo largo de su carrera, Anna Laerkesen no solo se destacó como bailarina, sino también como coreógrafa. Entre sus principales contribuciones al mundo del ballet, se encuentran algunas coreografías que han dejado una marca en la danza contemporánea. Entre ellas, se encuentran: Hommage à Bournonville (1989), una obra que rinde homenaje al legado del maestro danés, Partita (1990), una pieza en la que Laerkesen combinó la música de Bach con su visión creativa, y Kindertotenlieder (1993), inspirada en la obra de Mahler y Ruckert, una de las composiciones más profundas de su repertorio.

El trabajo de Laerkesen como coreógrafa no solo reafirmó su versatilidad en la danza, sino que también contribuyó al desarrollo del ballet danés contemporáneo, integrando elementos tradicionales con innovadoras propuestas artísticas.

Momentos clave en la carrera de Anna Laerkesen

A lo largo de su carrera, hubo una serie de momentos clave que definieron la trayectoria de Anna Laerkesen:

  • 1959: Ingreso a la Escuela del Real Ballet Danés, un paso crucial en su formación profesional.

  • 1961: Gira por Estados Unidos con el grupo de solistas que dirigía Inge Sand, lo que permitió a Laerkesen ampliar su horizonte artístico y conocer diferentes escuelas de danza.

  • 1964: Ascenso a solista en el Real Ballet Danés, un reconocimiento a su talento y destreza.

  • 1966: Nombrada prima ballerina assoluta, la máxima distinción en la danza clásica, reflejo de su excelencia.

  • 1969: Gira por Londres, París y Helsinki con el Real Ballet Danés, consolidando su reputación internacional.

  • 1989: Estreno de su coreografía Hommage à Bournonville, una pieza significativa en su carrera.

  • 1990: Creación de Partita, una obra que exploraba nuevas formas de expresión en la danza.

  • 1993: Estreno de Kindertotenlieder, una pieza profundamente emotiva que fusionaba la música de Mahler con la danza de Laerkesen.

Estos momentos clave fueron solo algunos de los que marcaron la evolución de Anna Laerkesen como una de las figuras más importantes del ballet danés y mundial.

Relevancia actual

Aunque Anna Laerkesen se retiró del escenario como bailarina activa, su legado sigue vivo, tanto en las coreografías que dejó como en la influencia que ejerció en futuras generaciones de bailarines y coreógrafos. Su trabajo ha sido una fuente de inspiración para muchos artistas que han seguido sus pasos en el Real Ballet Danés y otras compañías alrededor del mundo.

El impacto de su carrera trasciende la danza clásica, pues sus innovaciones en la coreografía y su capacidad para fusionar la tradición con lo contemporáneo han dejado una huella imborrable en el mundo de la danza.

Hoy en día, las piezas que creó siguen siendo interpretadas en diversas partes del mundo, y su enfoque artístico sigue siendo una referencia para la danza moderna. Anna Laerkesen ha logrado ser reconocida no solo como una intérprete excepcional, sino también como una creadora visionaria que contribuyó al enriquecimiento del repertorio del ballet contemporáneo.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Anna Laerkesen (1942-VVVV). La leyenda de la danza danesa que trascendió los escenarios". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/l-rkesen-anna [consulta: 21 de febrero de 2026].