Victor Higgins (1884-1949). El pintor que dejó una huella en Taos, Nuevo México
Victor Higgins (1884-1949) es una figura prominente en la historia del arte estadounidense, particularmente conocido por su asociación con la Escuela de Taos. A lo largo de su carrera, su estilo evolucionó desde el realismo vibrante hasta la abstracción experimental, pero siempre mantuvo una conexión profunda con los paisajes y la cultura indígena de Nuevo México. En este artículo, exploraremos sus orígenes, logros y contribuciones, y la relevancia actual de su trabajo en el contexto artístico global.
Orígenes y contexto histórico
Victor Higgins nació el 28 de junio de 1884 en Shelbyville, Indiana, una ciudad tranquila en el corazón de Estados Unidos. Desde joven mostró un gran interés por el arte, y su familia, a pesar de ser reticente a la idea, lo apoyó en su decisión de seguir una carrera artística. En 1899, Higgins se mudó a Chicago, donde comenzó su formación en el Instituto de Arte, a pesar de la oposición de sus padres. Más tarde, se inscribió en la Academia de Bellas Artes de Chicago, donde perfeccionó sus habilidades y se preparó para enfrentarse a los desafíos del mundo del arte.
En 1911, en busca de nuevas oportunidades, Higgins se trasladó a Nueva York, donde estudió junto a Robert Henri, un influyente pintor de la Escuela Ashcan. Esta etapa marcó un hito en su carrera, ya que fue en Nueva York donde tuvo contacto con una gran variedad de corrientes artísticas y comenzó a formarse un estilo propio.
Viaje a Europa y sus influencias
En 1912, Higgins realizó su primer viaje a Europa, un paso fundamental en su desarrollo artístico. Estuvo inicialmente en Alemania, bajo la tutela de Hans von Hyeck, y más tarde en la Académie de la Grande Chaumière en París, donde amplió sus horizontes artísticos y se empapó de las tendencias más vanguardistas de la época. Además, tuvo la oportunidad de viajar por Italia y el norte de África, lo que le permitió enriquecer su obra con nuevas perspectivas culturales.
Sin embargo, lo que realmente marcaría un antes y un después en su carrera sería su contacto con Taos, Nuevo México. En 1913, gracias a la mediación del alcalde de Chicago, Carter Harrison, y de Oscar Meyer, un importante empresario, Higgins viajó a Taos por primera vez. Este encuentro con la región y su gente fue clave en su evolución artística, pues quedó cautivado por los paisajes, la cultura y las tradiciones indígenas que encontró allí.
El auge en Taos y la creación de un estilo único
A partir de su llegada a Taos, Higgins se unió a la Sociedad de Artistas de Taos, creada en 1915, y se convirtió en uno de los miembros más destacados de este influyente colectivo de pintores. A lo largo de los años, la región de Taos se convirtió en su fuente de inspiración principal, y en ella desarrolló un estilo único que combinaba el realismo con una paleta de colores vibrantes. Su capacidad para capturar la belleza natural del desierto de Nuevo México y retratar la vida de los pueblos indígenas le permitió destacar rápidamente en el mundo artístico estadounidense.
Entre 1917 y 1919, Higgins y Walter Ufer, otro miembro destacado de la Sociedad de Artistas de Taos, llevaron sus obras a Chicago, donde participaron en varias exposiciones de alto nivel. Estas exposiciones fueron clave para consolidar su reputación y para que su trabajo fuera reconocido en todo el país. Sin embargo, con el paso del tiempo, Higgins comenzó a alejarse del estilo tradicional de la pintura de Taos. Su trabajo se volvió más experimental y abstracto, especialmente en la década de 1920, cuando experimentó con nuevas formas y técnicas pictóricas.
La transición hacia la abstracción y los retratos de los indios
En la década de 1920, Higgins experimentó una transformación en su estilo. Si bien durante sus primeros años en Taos se centró principalmente en los retratos de los indios navajos y los paisajes de la región, a partir de 1920 empezó a recuperar esta temática, pero con un enfoque más moderno. Esta etapa se caracterizó por el uso de acuarelas, que le permitieron explorar nuevas formas de expresión.
Las acuarelas que Higgins pintó durante esta época fueron presentadas por primera vez en 1931 en una exposición en Chicago, lo que le otorgó un reconocimiento nacional. A pesar de la fama que alcanzó durante esta etapa, los últimos años de su vida fueron difíciles. En la década de 1930, el pintor atravesó dificultades económicas, y a medida que su situación financiera se deterioraba, se vio obligado a vender pequeñas obras de arte a los turistas que visitaban Taos. Estos pequeños cuadros, a los que llamó «Pequeñas Gemas», fueron una forma de subsistencia para él, pero también reflejaron su capacidad para adaptarse a las circunstancias.
Logros y reconocimientos
A lo largo de su carrera, Higgins fue galardonado en numerosas ocasiones. Entre los premios más destacados que recibió se incluyen la Medalla de Oro del Club Palette & Chisel en 1913, la Medalla de Plata de la Sociedad de Artistas de Chicago en 1917 y el Primer Premio Altman en 1918 y 1932, otorgado por la Academia Nacional de Diseño. En 1935, fue designado Académico Nacional, un reconocimiento a su contribución al arte estadounidense.
Relevancia actual de Victor Higgins
Hoy en día, el legado de Victor Higgins sigue siendo relevante tanto para los estudiosos del arte estadounidense como para los visitantes de Taos, donde su influencia en la pintura regional es incuestionable. Las obras de Higgins continúan siendo parte de importantes colecciones y museos, como el Museo Nacional de Arte Americano del Smithsonian en Washington, que alberga algunas de sus piezas más significativas, como Formas montañosas (1924-27). Su capacidad para capturar la esencia del paisaje de Nuevo México y su habilidad para integrar la cultura indígena en su obra lo convierten en un referente de la pintura de principios del siglo XX en los Estados Unidos.
A pesar de las dificultades que enfrentó al final de su vida, la evolución de su estilo y su contribución al modernismo han asegurado que su obra sea apreciada por generaciones futuras. Victor Higgins dejó una huella indeleble en la historia del arte estadounidense, y su trabajo sigue siendo un testimonio de la belleza y la complejidad de la relación entre los artistas y los paisajes que los inspiran.
MCN Biografías, 2025. "Victor Higgins (1884-1949). El pintor que dejó una huella en Taos, Nuevo México". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/higgins-victor [consulta: 21 de febrero de 2026].
