Geta, Publio Septimio: Emperador de Roma (189-211). La trágica historia de un hermano asesinado
Geta, nacido el 7 de marzo del 189 d.C. en Milán, fue uno de los emperadores romanos más trágicos de la historia del Imperio. Hijo menor de Septimio Severo, y hermano de Caracalla, su corta vida estuvo marcada por la rivalidad fratricida y una lucha interna por el poder. A pesar de ser designado como coemperador junto a su hermano, las tensiones crecientes culminaron en su asesinato en el último día del año 211 d.C., cuando solo tenía 22 años.
La historia de Geta es un testimonio de la inestabilidad que afectaba al Imperio Romano durante el reinado de la dinastía de los Severos, donde las ambiciones y la violencia determinaron los destinos de los emperadores. Su muerte, a manos de su hermano Caracalla, fue un hecho que dejó una marca imborrable en la historia del Imperio Romano.
Orígenes y contexto histórico
Geta nació en una época en la que Roma se encontraba bajo el gobierno de su padre, Septimio Severo, un emperador que había consolidado su poder tras una serie de guerras civiles. A pesar de que el Imperio Romano vivía una relativa estabilidad durante el gobierno de Severo, las tensiones internas entre los miembros de su familia estaban a punto de estallar.
Septimio Severo tuvo dos hijos, Caracalla y Geta, ambos nacidos de su esposa, la emperatriz Julia Domna. Desde su infancia, Geta vivió en la sombra de su hermano Caracalla, quien había sido designado por su padre como augusto en el 198 d.C. Esto le otorgó una posición de liderazgo en el gobierno, mientras que Geta fue nombrado césar, un título que lo designaba como su suplente y heredero.
Aunque Geta y Caracalla inicialmente compartieron el poder, la rivalidad entre ellos fue creciendo con el tiempo, debido a sus diferencias en la forma de gobernar. El carácter de Caracalla, más ambicioso y decidido a obtener el control absoluto, contrastaba con la postura más moderada de Geta, quien, aunque compartía el poder, no deseaba la guerra fratricida que finalmente marcaría su destino.
Logros y contribuciones
El emperador Geta desempeñó un papel importante durante el reinado de su padre, Septimio Severo, en la consolidación del poder imperial, particularmente en las campañas militares y en la administración del Imperio.
En el 208 d.C., Septimio Severo decidió llevar a sus hijos a Britania, una región del Imperio Romano que enfrentaba constantes ataques de los pueblos escoceses. En esta ocasión, se dio una clara división de funciones entre los hermanos: Caracalla asumió el mando militar, mientras que Geta fue nombrado gobernador civil de la isla. Esta decisión de su padre evidenció la intención de mantener a los hermanos ocupados en diferentes frentes para evitar que sus rivalidades se desbordaran.
Sin embargo, su momento de mayor poder llegó en el 209 d.C., cuando Geta fue nombrado augusto, convirtiéndose en coemperador junto con su padre, Septimio Severo. Este hecho marcó una etapa de co-gobernanza, donde tanto Caracalla como Geta se veían como los herederos del Imperio Romano.
Este acto de elevación de Geta al rango de augusto no fue sin controversias, pues tanto Caracalla como Geta lucharon por controlar el Imperio de manera equitativa, aunque sus diferencias internas se intensificaron.
Momentos clave
La historia de Geta está marcada por varios eventos cruciales que definieron su trágico destino:
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La división del Imperio: Tras la muerte de Septimio Severo el 4 de febrero de 211 d.C., el Imperio Romano pasó a ser gobernado por dos emperadores, en un sistema colegiado, algo habitual en la dinastía de los Severos. Este nuevo arreglo no hizo más que alimentar la rivalidad entre Caracalla y Geta.
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El intento de división del Imperio: En el periodo posterior a la muerte de Severo, tanto Caracalla como Geta intentaron dividir el Imperio en dos partes separadas, con el fin de gobernar de forma autónoma en cada región. Sin embargo, su madre, Julia Domna, se opuso rotundamente a esta idea y trató de mantener un gobierno centralizado bajo la autoridad de ambos hijos.
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La reconciliación fallida: A finales de 211 d.C., Geta fue invitado a una reunión de reconciliación con su hermano Caracalla. Sin embargo, cuando Geta acudió sin guardia, fue brutalmente atacado por los centuriones al servicio de Caracalla. Malherido, Geta logró arrastrarse hasta el regazo de su madre, donde murió, a los 22 años.
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El ajuste de cuentas tras su muerte: Tras el asesinato de Geta, Caracalla no solo ajustició a muchos de los partidarios de su hermano, sino que también ordenó borrar el nombre de Geta de los edificios públicos y derribar sus estatuas. En un intento por borrar su memoria, Caracalla trató de eliminar cualquier rastro de la existencia de su hermano.
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La restauración del buen nombre de Geta: En una sorprendente vuelta de los acontecimientos, el emperador Heliogábalo, mucho después de la muerte de Caracalla, decidió restaurar la imagen de Geta. El nuevo emperador trasladó los restos de Geta al Mausoleo de Adriano y restauró su memoria, permitiendo que la historia de este emperador trágico fuera recordada.
Relevancia actual
La figura de Geta no es tan conocida como la de su hermano Caracalla, pero su historia encierra importantes lecciones sobre la lucha por el poder y la política interna del Imperio Romano. Su asesinato a manos de su propio hermano demuestra los extremos a los que llegaban las rivalidades dentro de la familia imperial y cómo estas afectaban el destino del Imperio.
La figura de Geta es, además, un ejemplo de cómo la historia del Imperio Romano estuvo marcada por las luchas internas y la violencia familiar. Aunque su reinado fue breve y su vida trágica, el impacto de su muerte dejó una marca en la historia del Imperio, ya que su asesinato se convirtió en uno de los episodios más oscuros de la dinastía de los Severos.
En la actualidad, el nombre de Geta ha sido reivindicado, en parte, por los esfuerzos de emperadores posteriores como Heliogábalo, quien restableció su memoria. Sin embargo, su vida sigue siendo un recordatorio de las tensiones internas que marcaron una de las etapas más turbulentas del Imperio Romano.
La historia de Geta, aunque corta, sigue siendo un elemento esencial para comprender la compleja dinámica de poder que definió el rumbo del Imperio Romano. La figura del hermano asesinado es un símbolo de los sacrificios y las tragedias que acompañaron a los emperadores en su lucha por el poder absoluto.
MCN Biografías, 2025. "Geta, Publio Septimio: Emperador de Roma (189-211). La trágica historia de un hermano asesinado". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/geta-publio-septimio-emperador-de-roma [consulta: 31 de enero de 2026].
