Wamba (672-680). El último gran rey visigodo que desafió a la nobleza y el clero

En la turbulenta historia del Reino visigodo de Toledo, pocos monarcas han dejado una huella tan marcada como Wamba, quien gobernó entre los años 672 y 680. Su reinado, breve pero intenso, se caracterizó por su firme determinación de consolidar el poder real frente a una nobleza y un clero cada vez más influyentes, así como por su capacidad militar para sofocar rebeliones internas y repeler intentos de invasión. Wamba representa la última gran figura de un reino que poco tiempo después caería ante el empuje musulmán. Su figura, rodeada de episodios heroicos y también de una polémica abdicación, sigue siendo clave para entender la política y los desafíos del último período visigodo en Hispania.

Orígenes y contexto histórico

Wamba pertenecía a la nobleza goda, un estamento dominante en la Hispania visigoda. A lo largo de su vida, había participado activamente en la vida política y religiosa del reino, asistiendo a varios concilios de Toledo, donde se dirimían tanto asuntos eclesiásticos como decisiones de gran peso político. Su prestigio y experiencia lo convirtieron en una figura de consenso en momentos de crisis.

La elección de Wamba como rey se produjo en el año 672, tras la muerte de Recesvinto. Durante una asamblea de nobles en Gerticos (hoy conocido como Wamba, en Valladolid), y ante la inestabilidad del reino, los asistentes decidieron proclamarlo rey. Aunque inicialmente reacio debido a su edad, aceptó la corona presionado por la amenaza directa de un oficial palaciego. Fue ungido rey el 19 de septiembre en Toledo por el obispo Quirico.

Logros y contribuciones

Durante su corto reinado, Wamba llevó a cabo importantes reformas políticas y militares, que marcaron un punto de inflexión en la historia visigoda. Consciente del deterioro del poder real frente a los privilegios del clero y la nobleza, impulsó cambios legislativos orientados a fortalecer la autoridad monárquica.

Uno de sus logros más destacados fue la modificación del Liber Iudiciorum, el cuerpo legal del reino, con nuevas normas que obligaban tanto a nobles como a clérigos a participar en la defensa del reino. Esta reforma tenía un objetivo claro: garantizar un ejército cohesionado y capaz de enfrentar tanto rebeliones internas como amenazas externas.

Además, promovió una profunda reorganización del ejército, imponiendo la obligación de acudir a la guerra con sus siervos bajo pena de confiscación de bienes y destierro para quienes se negaran. Esta medida tenía un fuerte carácter centralizador, al disminuir la autonomía militar de las aristocracias regionales.

En el plano religioso, convocó en el año 675 el XI Concilio de Toledo, al que solo asistieron obispos y clérigos de la provincia Cartaginense. En él se dictaron medidas para frenar los abusos del alto clero, como la ordenación episcopal a cambio de dinero o la apropiación indebida de bienes de los encausados. Ese mismo año también se celebró el Concilio de Braga, en la provincia de Galicia.

Momentos clave

El reinado de Wamba estuvo plagado de conflictos internos y amenazas externas que pusieron a prueba su temple como gobernante. Entre los eventos más significativos destacan:

  • 1 de septiembre de 672: Muerte del rey Recesvinto.

  • 19 de septiembre de 672: Wamba es ungido como rey en Toledo.

  • Rebelión en Septimania (673): El noble Hilderico, con apoyo del obispo Gunhildo y de una parte de la comunidad judía, se alzó en armas. El general Pablo, enviado por Wamba para sofocar la rebelión, se unió a los sublevados y se proclamó rey en Gerona.

  • 3 de septiembre de 673: Toma de Nimes por Wamba tras un asedio sangriento. Pablo fue capturado y llevado a Toledo.

  • 675: Convocatoria del XI Concilio de Toledo y del Concilio de Braga.

  • Desembarco árabe fallido: Wamba impidió un intento de invasión por parte de tropas árabes, hundiendo 270 embarcaciones enemigas.

  • 14 de octubre de 680: Sufre una afección que lo deja inconsciente; se le afeita la cabeza y viste hábito monástico, lo que lo inhabilita para seguir reinando.

Estos acontecimientos revelan no solo la dimensión política de su reinado, sino también su capacidad militar, liderazgo y firmeza frente a los desafíos más complejos.

Relevancia actual

La figura de Wamba es recordada como el último rey visigodo de relevancia, antes de que el reino sucumbiera a la invasión musulmana a comienzos del siglo VIII. Su política de fortalecimiento del poder real, su intento de limitar el ascenso de la nobleza y del clero, y su habilidad militar lo convierten en un personaje crucial para entender el final de la era visigoda en Hispania.

Su forzosa abdicación, supuestamente resultado de una conspiración urdida por el obispo Julián de Toledo y Ervigio, muestra los entresijos del poder en una monarquía electiva donde la traición podía ser tan eficaz como la espada. Tras su renuncia, se retiró a un monasterio, donde pasó el resto de sus días.

El destino de sus restos también forma parte de su legado: inicialmente enterrado en la puerta de la iglesia de Pampliega, sus restos fueron trasladados más tarde por orden de Fernando III a la iglesia de Santa Leocadia en Toledo, junto a la tumba del rey Recesvinto.

Wamba también ha dejado huella en la toponimia española, dando nombre a la localidad vallisoletana donde fue elegido monarca, un lugar que aún conserva la memoria de su figura como símbolo de un liderazgo que desafió al poder establecido.

Hoy en día, su reinado se estudia como un ejemplo paradigmático de las tensiones políticas y sociales que terminarían por debilitar al reino visigodo y facilitar la posterior conquista musulmana. La historia de Wamba, con sus luces y sombras, sigue siendo una ventana imprescindible al ocaso de una de las épocas más fascinantes de la historia peninsular.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Wamba (672-680). El último gran rey visigodo que desafió a la nobleza y el clero". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/wamba-rey-visigodo [consulta: 23 de febrero de 2026].