Juan Gualberto Valdivia Cornejo (1796–1884): Polígrafo y Líder Intelectual de Arequipa
Juan Gualberto Valdivia Cornejo (1796–1884): Polígrafo y Líder Intelectual de Arequipa
Juan Gualberto Valdivia Cornejo (1796–1884) fue un personaje multifacético cuyo impacto trascendió en varias disciplinas, como la religión, la política, la educación, el derecho y la ciencia. Considerado un pensador, activista y líder intelectual de la ciudad de Arequipa, su vida estuvo marcada por una serie de logros académicos y religiosos, así como por su activa participación en los eventos políticos que sacudieron el Perú durante el siglo XIX. Su excepcional dinamismo, junto con sus ideales y la controversia que generaron sus posturas, le aseguraron un lugar destacado en la historia peruana.
Orígenes y primeros años
Nacimiento y familia
Juan Gualberto Valdivia nació el 11 de julio de 1796 en el valle de Tambo, en la caleta de Cocotea, un pequeño poblado de la provincia de Islay en Arequipa. Su familia era modesta: su padre, Januario (o Genaro) Valdivia, y su madre, Eulalia Cornejo, fueron los pilares de su infancia. A pesar de no contar con grandes recursos, los padres de Valdivia siempre velaron por su educación y formación, lo cual se reflejaría en el futuro carácter autodidacta de Juan.
Infancia y educación temprana
Durante su niñez, Valdivia vivió en la caleta de Cocotea y el poblado de Las Palmas, donde comenzó sus primeros estudios, bajo la guía de profesores particulares. Aunque sus primeros años estuvieron marcados por la escasez, la curiosidad intelectual y el deseo de aprender lo llevaron a buscar conocimientos fuera del alcance habitual de los jóvenes de su entorno. Su educación primaria y secundaria fueron rudimentarias, pero su ansia de saber lo impulsó a viajar a Cuzco en 1811, cuando tenía solo 15 años, para estudiar en el prestigioso Colegio de San Antonio.
Formación religiosa y académica
Estudios en el Colegio San Francisco y el Convento de La Merced
Después de tres años en Cuzco, Valdivia regresó a Arequipa, donde continuó con su formación en teología en el Colegio San Francisco, al mismo tiempo que comenzaba a integrarse más en la vida religiosa. En este contexto, decide ingresar al convento de La Merced, donde profundizó en su vocación y en los estudios religiosos. Su formación teológica no solo se limitó a lo que le enseñaban, sino que él mismo complementó su educación con estudios autodidactas, abriéndose a disciplinas como la filosofía, la ciencia y las matemáticas.
Votos y profesión religiosa
En 1817, a la edad de 21 años, Valdivia hizo su profesión solemne de votos religiosos en el convento de San Juan de Letrán, como parte de la orden mercedaria de Arequipa. Posteriormente, los revalidó en diciembre de 1818, lo que consolidó su identidad como religioso y le permitió fortalecer su posición en la vida religiosa y académica de la ciudad. En ese momento, Arequipa era un lugar marcado por el fervor religioso, pero también por el espíritu de cambio y la agitación que caracterizaba el proceso de independencia.
La influencia de la independencia y la educación en su vida
Inicios como autodidacta
Durante su juventud, Valdivia, a pesar de no contar con los recursos necesarios para una formación formal completa, se inclinó por aprender de manera autodidacta. Su sed de conocimiento lo llevó a estudiar diversas disciplinas, desde las ciencias hasta la filosofía. Su capacidad para asimilar ideas de corrientes liberales y filosóficas de la época le permitió formarse como un intelectual crítico, capaz de incursionar en temas complejos y cuestionar aspectos fundamentales de la tradición.
La Academia Lauretana y sus primeras publicaciones
En 1821, Valdivia fue uno de los fundadores de la Academia Lauretana de Ciencias y Artes, una institución de gran prestigio en Arequipa, que se dedicaba a la educación de las ciencias y las humanidades. Aquí, Valdivia desempeñó diversos roles, desde académico de número hasta catedrático de filosofía, matemáticas y taquigrafía, materias que le apasionaban. Fue en este entorno donde Valdivia pudo difundir algunas de sus ideas, como en la Disertación sobre el celibato eclesiástico, una de sus obras más polémicas, que le valió críticas, pero también lo posicionó como un pensador atrevido e innovador en un contexto conservador. Esta obra fue incluida en el Índice de libros prohibidos del Vaticano, lo que profundizó la controversia en torno a sus ideas. A lo largo de su vida, Valdivia también fue autor de otros textos significativos, como Mis primeros años (1830), un discurso poético, y Observaciones sobre el Gobierno Popular Representativo (1833), donde expuso sus opiniones sobre la política y el orden social.
Juan Gualberto Valdivia como educador y político
Director del Colegio Independencia Americana
Además de su labor en la Academia Lauretana, Valdivia tuvo un papel fundamental en la educación en Arequipa al convertirse en director del Colegio Independencia Americana, institución que él mismo fundó en 1828. En este colegio, Valdivia impartió clases de filosofía y matemáticas, y su influencia creció entre los jóvenes arequipeños, quienes se vieron beneficiados por su método pedagógico y su profunda formación académica.
La influencia de Valdivia en la política y la Revolución
La vida de Valdivia estuvo entrelazada con los eventos políticos de su época. Participó activamente en las luchas políticas que marcaron la historia del Perú durante las primeras décadas del siglo XIX, en especial durante la Revolución de 1834. Valdivia fue un firme defensor de la Confederación Peruano-Boliviana y se mostró como un apasionado orador y publicista de las ideas liberales. En ese contexto, sus artículos en diversos periódicos, como El Misti y El Chili, tuvieron un impacto significativo, ya que ofrecieron una voz crítica contra las autoridades conservadoras de la época. También participó en la política electoral y apoyó la candidatura de figuras como Luna Pizarro y Evaristo Gómez Sánchez.
Publicaciones políticas y periodísticas
La prensa jugó un papel fundamental en la vida de Valdivia, quien fue uno de los periódicos más influyentes de Arequipa durante su tiempo. Publicó y colaboró en una variedad de periódicos, como El Arequipeño, El Pensador y La Patria en Triunfo, que se convirtieron en espacios de debate sobre los ideales republicanos, liberales y educativos. La producción escrita de Valdivia le permitió no solo estar al centro del debate político, sino también influir en las generaciones futuras a través de sus reflexiones sobre la independencia, el derecho y la moral.
Evolución religiosa y trabajos teológicos
Retracción y vuelta al sacerdocio
Después de un período de activismo político y de publicaciones controvertidas, Valdivia experimentó una transformación personal y espiritual. La caída de la Confederación Peruano-Boliviana, junto con sus desacuerdos con la situación política del país, lo llevó a una reflexión profunda sobre su vida y sus ideales. A mediados de la década de 1840, Valdivia se alejó de la política y regresó a la vida religiosa, un cambio que se manifestaría en su reclusión en el Convento de San Camilo. En este retiro, Valdivia se dedicó a la predicación y la enseñanza religiosa, convirtiéndose en un ferviente defensor de la moral católica.
Este retorno a la vida religiosa estuvo marcado por un proceso de retractación pública de sus posturas previas. En particular, Valdivia se disculpó por sus anteriores críticas al celibato eclesiástico, una de las facetas más polémicas de su vida intelectual. Esta retractación se convirtió en un acto simbólico de su regreso a la Iglesia, lo que le permitió restaurar su reputación en ciertos círculos conservadores de la sociedad arequipeña.
Publicaciones religiosas y teológicas
Durante sus últimos años, Valdivia también profundizó en el ámbito teológico, publicando textos que reflejaban su renovado compromiso con la Iglesia. Uno de sus libros más importantes de esta etapa fue el Manual Místico para Confesores, una obra destinada a guiar a los confesores en su labor espiritual. Además, Valdivia escribió su Miscelánea Química en 1845, donde abordó cuestiones de la ciencia desde una perspectiva religiosa, mostrando una vez más su habilidad para combinar sus conocimientos en diversas áreas.
A pesar de haber abandonado las controversias políticas, Valdivia siguió siendo una figura influyente dentro de la Iglesia. Fue nombrado canónigo primero de la Merced y, más tarde, arcediano en 1846. Su influencia espiritual y académica continuó creciendo, y sus sermones y escritos inspiraron tanto a sus contemporáneos como a las futuras generaciones.
Últimos años y legado
Actividad en la vejez y su legado cultural
A pesar de su avanzada edad, Valdivia no se retiró completamente de la vida pública. En sus últimos años, fue elegido para representar a Arequipa en la legislatura de 1877, aunque no asistió a las sesiones debido a su delicada salud. También continuó con su producción literaria y publicó varios trabajos sobre la historia de Arequipa y el Perú, como Las Revoluciones de Arequipa (1874) y Biografía del Mariscal Ramón Castilla (1873). Estas obras lo consolidaron como un intelectual clave en la historia republicana de su ciudad y de su país.
En 1881, a los 85 años, Valdivia fue ovacionado por el pueblo arequipeño en una celebración en su honor, reconociendo sus aportes a la cultura, la religión y la educación. Aunque su salud ya estaba deteriorada, su legado perduró en la memoria colectiva de Arequipa.
Muerte y reconocimiento póstumo
El 13 de marzo de 1884, Valdivia se retiró oficialmente del cargo de Deán de la Catedral, aunque continuó asistiendo a la misa cuando su salud lo permitía. Durante ese año, su estado de salud empeoró rápidamente, y el 11 de diciembre de 1884, falleció a la edad de 88 años. Su muerte fue una pérdida importante para Arequipa, y se celebraron solemnes honras fúnebres en su honor. Fue sepultado con gran respeto en la catedral de la ciudad.
A lo largo del siglo XX, su figura fue redescubierta y revalorizada, especialmente en 1996, cuando se conmemoró el bicentenario de su nacimiento. La Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa publicó un libro sobre su vida y obras, y el Archivo Arzobispal le dedicó un número especial de su revista. Además, la figura de Valdivia se consolidó como un símbolo de la Arequipa republicana, gracias a los estudios de Mario Arenas, quien lo destacó como un referente cultural y político fundamental en la historia de la región.
Con su muerte, Juan Gualberto Valdivia dejó un legado de controversia, intelecto y religiosidad. Su vida es testimonio de las transformaciones políticas, sociales y religiosas que marcaron al Perú en el siglo XIX, y su obra sigue siendo una fuente crucial para entender el contexto histórico de la Arequipa republicana.
MCN Biografías, 2025. "Juan Gualberto Valdivia Cornejo (1796–1884): Polígrafo y Líder Intelectual de Arequipa". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/valdivia-cornejo-juan-gualberto [consulta: 20 de febrero de 2026].
