Andrés de Urdaneta (1498–1568): Explorador y Pionero del Tornaviaje en el Pacífico
1. Introducción a la Vida de Andrés de Urdaneta (1498-1568)
Andrés de Urdaneta, nacido en 1498 en Villafranca, Guipúzcoa, fue una de las figuras más destacadas de la historia de la navegación española. Su vida abarcó diversas facetas: militar, religioso, explorador y cosmógrafo. La importancia de Urdaneta se manifiesta en su contribución a la expansión del Imperio español en el Pacífico y su descubrimiento de la ruta de navegación más corta entre Asia y América, conocida como el Tornaviaje. Este hallazgo tuvo un impacto crucial en el comercio y en la conectividad de los océanos, uniendo las Filipinas con México de manera continua durante siglos.
Su formación inicial fue esmerada, con una educación que combinaba el estudio de autores clásicos y la Filosofía. Esta base académica sólida, junto a su vocación de servicio, lo llevó a seguir una carrera militar desde joven. A pesar de su temprano comienzo como soldado, fue más tarde, durante sus viajes y exploraciones, cuando Urdaneta alcanzó una verdadera fama, especialmente por sus descubrimientos en las aguas del océano Pacífico.
2. El Comienzo de la Carrera Militar y la Participación en Campañas Europeas
Desde muy temprana edad, Urdaneta decidió seguir la carrera militar, impulsado por su amor al servicio y a la lucha. Participó en diversas campañas militares en Europa, un contexto bélico que dominaba el siglo XVI, época en la que España se enfrentaba a potencias rivales como Francia y el Imperio Otomano. Durante estos años, Urdaneta no solo consolidó su reputación como soldado, sino que también desarrolló habilidades tácticas y estratégicas que más tarde le serían útiles en sus expediciones marítimas.
Aunque su carrera militar en Europa fue destacada, fue su participación en las exploraciones y descubrimientos en el océano Pacífico lo que realmente le otorgó fama. A lo largo de su vida, Urdaneta sería un hombre de múltiples facetas: un aventurero que supo combinar su formación académica con su destreza naval y militar.
3. Primer Viaje a las Islas de las Especias (1524)
El primer gran viaje de Urdaneta se produjo en 1524, cuando se unió a la expedición organizada por fray García Jofre de Loaysa, comendador de la Orden de Santiago, con el objetivo de llegar a las Islas de las Especias. Esta expedición partió de La Coruña con siete naves, con la intención de establecer relaciones comerciales con las islas ricas en especias, un territorio disputado entre las potencias europeas. A pesar de que el piloto mayor de la expedición era el célebre Juan Sebastián Elcano, fue Urdaneta quien tuvo un rol fundamental en las etapas más complicadas de este viaje.
El viaje, sin embargo, se convirtió en una serie de fracasos y tragedias. Los exploradores sufrieron de hambre, escorbuto y constantes enfrentamientos con los portugueses que ya se habían establecido en la zona. El viaje, que duró más de diez años, culminó con el fracaso de la expedición, la pérdida de varias naves y la captura de los sobrevivientes por los portugueses en las islas de Tidore, una de las islas clave del archipiélago malayo. A pesar de las difíciles circunstancias, la contribución de Urdaneta fue significativa en cuanto a las observaciones geográficas y la recopilación de datos cruciales sobre la región.
4. El Tratado de Zaragoza y la Liberación de los Españoles
Tras años de cautiverio bajo dominio portugués, los expedicionarios españoles finalmente fueron liberados en virtud del Tratado de Zaragoza de 1527. Este acuerdo fue clave en la historia de las exploraciones marítimas, ya que concedía a los españoles el derecho de permanecer en las islas de las Especierías, a cambio de una compensación económica. De esta manera, Urdaneta y los demás supervivientes pudieron regresar a España.
El Tratado de Zaragoza también fue importante porque delimitaba las áreas de influencia de las coronas portuguesa y española en el mundo, lo que influyó en la expansión de las exploraciones y en la futura configuración del Imperio español en Asia y América. Tras la firma del tratado, los supervivientes de la expedición de Loaysa, junto con los restos de la expedición de Álvaro de Saavedra a México, regresaron a España en 1536, completando la segunda vuelta al mundo.
5. Impacto de la Expedición y Primeras Contribuciones Geográficas de Urdaneta
A pesar de la derrota de la expedición, la figura de Urdaneta se destacó por su valiosa recopilación de información geográfica. Durante su cautiverio y tras su liberación, Urdaneta fue capaz de tomar nota de las rutas marítimas, la configuración de las islas y la fauna local. Esta información sería crucial para futuras expediciones, pero lamentablemente, en 1528, los portugueses robaron las memorias y mapas de Urdaneta en Lisboa. A pesar de este contratiempo, las contribuciones geográficas de Urdaneta serían reconocidas a lo largo de los años y servirían de base para futuras exploraciones en el Pacífico.
A lo largo de estos años, Urdaneta fue adquiriendo una considerable experiencia en navegación, lo que marcaría su futuro como uno de los principales navegantes del siglo XVI. Su capacidad para combinar sus conocimientos militares y geográficos le permitió ser un actor clave en la expansión española en el Pacífico y Asia.
6. Llegada a México y el Segundo Viaje (1538)
Después de un tiempo en la Península, Urdaneta se trasladó a México en 1538, en busca de nuevas oportunidades y de un retiro del mundo militar. En el virreinato de la Nueva España, ocupó varios cargos oficiales. Fue nombrado corregidor de los pueblos de la región de Avalos y visitador de las localidades de Zapotán y Puerto de Navidad. Estas responsabilidades le permitieron profundizar su conocimiento de la geografía y los pueblos de la Nueva España, además de entablar relaciones con las autoridades locales.
Sin embargo, Urdaneta no estaba destinado a una vida tranquila. En 1553, ingresó en la Orden de los Agustinos, tomando los hábitos y comprometiéndose a una vida más dedicada a la espiritualidad. Su ingreso en la orden no fue un retiro definitivo del mundo, ya que pocos años después, el interés de la Corona española por continuar la expansión por el Pacífico lo devolvería a la vida activa. La noticia de su presencia en México llegó al rey Felipe II, quien estaba interesado en la expansión hacia las islas Filipinas, recién bautizadas en honor al monarca.
El virrey de la Nueva España, Luis de Velasco, le escribió a Urdaneta, pidiéndole que liderara una nueva expedición al Pacífico. A pesar de su avanzada edad y su salud delicada, Urdaneta aceptó el encargo, pero con una condición: no quería ser capitán general, sino un asesor que ayudara en la organización y en los conocimientos náuticos necesarios para el viaje. Urdaneta recomendó como capitán a Miguel López de Legazpi, quien más tarde se convertiría en el líder de la expedición y sería responsable de la conquista de las Filipinas.
7. El Reinicio de la Expansión y la Expedición hacia Filipinas (1564)
La expedición hacia Filipinas fue una de las más ambiciosas que emprendió España en el siglo XVI. En 1564, se organizó una flota compuesta por cinco barcos: dos naos, la «San Pedro» y la «Almiranta», junto con los pataches «San Juan» y «San Lucas» y un bergantín. En total, se embarcaron 150 hombres, 200 soldados de armas y cinco frailes agustinos. Esta expedición tenía como objetivo establecer una presencia española en Filipinas, pero también pretendía descubrir nuevas rutas comerciales y consolidar las posesiones españolas en el Pacífico.
El 21 de noviembre de 1564, la flota zarpó de Acapulco, en la actual México, con destino a las Filipinas. La expedición de Ruy López Villalobos, que había partido en 1543, había dado nombre a las islas Filipinas, pero los españoles no habían logrado encontrar una ruta estable de regreso a América. Urdaneta, con su vasta experiencia en navegación, propuso un cambio en la dirección de la expedición, sugiriendo que se dirigieran hacia el sur y luego hacia las islas de Nueva Guinea, lo que aumentaría las posibilidades de éxito. A lo largo del viaje, el patache «San Lucas» adelantó al resto de la flota, y en su travesía descubrió las islas Marshall y Carolinas, regiones que nunca antes habían sido vistas por los europeos.
El 13 de febrero de 1565, la expedición llegó finalmente a la isla de Ibabo, en Filipinas, donde los españoles establecieron su primer asentamiento en las islas. Posteriormente, se desplazaron a otras islas como Samar y Cebú, donde fundaron la villa de San Miguel el 8 de mayo de ese mismo año, convirtiéndola en la primera ciudad española en Filipinas.
Uno de los mayores logros de la expedición de Urdaneta fue el hallazgo de la ruta de regreso a México, conocida como el Tornaviaje, que permitió establecer una vía de comunicación entre las islas Filipinas y Nueva España. Según las instrucciones de Miguel López de Legazpi, Urdaneta comandó la nave San Pedro con la misión de regresar a México y informar al virrey sobre los avances de la expedición. A bordo también viajaba Felipe Salcedo, nieto de Legazpi, quien asumió el cargo de capitán de la nave.
El viaje de regreso comenzó en junio de 1565, y Urdaneta, aprovechando las corrientes marinas y los vientos favorables, logró encontrar una ruta más rápida y segura para cruzar el océano Pacífico. Al llegar a la latitud de Japón, Urdaneta utilizó la corriente Kuro Shivo, que lo condujo directamente a la costa de Acapulco, en México. El 8 de octubre de 1565, la nave llegó a puerto, completando con éxito el primer Tornaviaje, un hito en la historia de la navegación que mejoró sustancialmente las rutas comerciales entre Asia y América.
El descubrimiento del Tornaviaje tuvo un impacto trascendental en la historia de la navegación y el comercio mundial. Esta ruta, que cruzaba el océano Pacífico en dirección este-oeste, permitió que los galeones de Manila, cargados con especias, seda y otros bienes preciosos, pudieran viajar con regularidad entre Filipinas y México. Durante más de 250 años, esta ruta fue utilizada por los barcos españoles para transportar riquezas entre Asia y América, consolidando la presencia española en el Pacífico y facilitando el intercambio de productos entre continentes.
A pesar del éxito de la expedición, Urdaneta no quedó satisfecho con la conquista de las Filipinas. De regreso en España, protestó contra la ocupación de las islas, ya que, según el Tratado de Zaragoza de 1529, Filipinas se encontraba fuera de los límites impuestos por la línea de demarcación entre los territorios portugueses y españoles. Sin embargo, su crítica no logró detener el avance de las colonizaciones y el establecimiento de las rutas comerciales en el Pacífico.
10. Reflexión sobre su Legado y la Expansión del Imperio Español
El legado de Andrés de Urdaneta es fundamental en la historia de las exploraciones españolas y la expansión del Imperio español en el Pacífico. Su contribución al descubrimiento del Tornaviaje permitió una conexión constante entre Asia y América, facilitando el comercio y el flujo de bienes durante siglos. A pesar de su retirada de la vida pública y su dedicación a la vida religiosa, Urdaneta dejó una huella indeleble en la historia de la navegación, transformándose en uno de los grandes navegantes y cosmógrafos de su tiempo.
Hoy, su nombre sigue siendo recordado por su valentía, su capacidad para la navegación y su contribución al desarrollo de las rutas comerciales globales. El viaje de Urdaneta no solo marcó un hito en la historia de la exploración, sino que también ayudó a cimentar la influencia global de España durante el siglo XVI.
MCN Biografías, 2025. "Andrés de Urdaneta (1498–1568): Explorador y Pionero del Tornaviaje en el Pacífico". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/urdaneta-andres-de [consulta: 23 de febrero de 2026].
