Pompeyo Trogo (28 a.C.-14). El historiador que rivalizó con Tito Livio

Pompeyo Trogo, nacido en la Galia Narbonense en el siglo I a.C., es una figura crucial para comprender los enfoques historiográficos de la época de Augusto. Aunque su obra original se ha perdido, la información preservada por Justino en su epítome ofrece una visión única de la historia universal, además de contrastar con otros historiadores de la época. Su obra más destacada, Historiae Philippicae, abarcó eventos desde los tiempos más remotos de Babilonia hasta el siglo I a.C., centrándose en las culturas y reinos no romanos, especialmente el Imperio macedónico.

Orígenes y contexto histórico

Pompeyo Trogo nació en la ciudad de Vasio, actualmente conocida como Vaison-la-Romaine, en la región de la Galia Narbonense, una zona vinculada a la tribu de los Voconcios. Su origen galo no impidió su integración en la estructura de poder romano, pues se convirtió en ciudadano romano. La historia de su familia también estaba marcada por su vinculación con figuras clave en la historia romana: su abuelo sirvió bajo Pompeyo, mientras que su padre ocupó un puesto de confianza en el entorno de Julio César. Esto le permitió acceder a una educación sólida, en especial en retórica, lo que fue determinante en su futura carrera como historiador.

A pesar de la influencia romana, Trogo no dejó de estar marcado por sus orígenes galos, y eso se reflejó en la naturaleza de su obra, que se alejó de la visión imperialista y romana de otros historiadores contemporáneos. Su propósito de crear una historia universal fue en parte una reacción a la Roma de su tiempo, que veía a sí misma como el centro del mundo.

Logros y contribuciones

Trogo Pompeyo fue un historiador destacado de la época de Augusto, aunque se cree que su obra principal, Historiae Philippicae, fue escrita bajo el emperador Tiberio. En esta vasta obra, que constaba de 44 libros, se propuso narrar la historia universal, desde los primeros tiempos de Babilonia hasta los eventos de su propio tiempo, centrando la atención en las culturas no romanas. A diferencia de otros historiadores romanos como Tito Livio, Trogo no consideró a Roma como el centro del relato histórico. En cambio, colocó al Imperio macedónico y sus sucesores en el centro de su obra, lo que le valió ser visto como un autor filohelénico.

La obra de Trogo empezaba con los antiguos imperios del Próximo Oriente, como los asirios, medos y persas, y cubría la historia de Grecia y Macedonia, desde los orígenes hasta el dominio de los Diádocos, los sucesores de Alejandro Magno. Solo en los últimos dos libros se trataba la historia de Roma, centrándose en sus orígenes y en su expansión hacia el oeste, incluyendo Galia e Hispania. A pesar de la prominencia de Macedonia en su relato, Trogo dedicó también atención a otros pueblos, como los partos, a quienes describió en términos muy positivos, contrastando con la visión predominante en Roma.

Momentos clave de la obra de Trogo

La obra de Trogo no solo ofrece un relato completo de la historia hasta su tiempo, sino que también destaca por su estilo y enfoque distintivos. Aquí se destacan algunos momentos clave:

  • El enfoque filohelénico: Frente a historiadores como Tito Livio, quien veía a Roma como el eje de la historia mundial, Trogo otorgó a Macedonia y a los reinos helenísticos un protagonismo destacado. Este enfoque ha sido interpretado como una crítica a la hegemonía romana.

  • La visión de Roma: A pesar de ser un historiador romano, Trogo no dudó en criticar varios aspectos de la historia de Roma. Detalles como las derrotas sufridas por los romanos, especialmente a manos de figuras como Aníbal, Pirro y Mitrídates, son narrados con un cierto tono de satisfacción, lo que refuerza la idea de su postura antirromana.

  • La influencia de otros historiadores: Aunque algunos creen que Trogo pudo haber sido influenciado por historiadores como Timágenes de Alejandría, otros sostienen que su trabajo se basó en fuentes más diversas, entre ellas las de Heródoto y Posidonio.

Relevancia literaria e historiográfica

El impacto de la obra de Trogo fue considerable, no solo en su tiempo, sino también a lo largo de los siglos. Aunque su obra original se ha perdido, el epítome realizado por Justino, un resumen de la obra de Trogo, ha sido clave para la preservación de su legado. Justino compiló los relatos de Trogo en una versión más concisa, lo que permitió que generaciones posteriores tuvieran acceso a sus ideas y a su visión de la historia.

A lo largo de la Edad Media, la obra de Trogo fue muy leída y utilizada por numerosos autores, entre ellos Valerio Máximo, Curcio Rufo, Frontino, y otros. Su influencia perduró incluso en la obra de la Historia Augusta, un compendio de biografías de emperadores romanos. La tradición manuscrita de su obra fue tan rica que permitió que su legado se conservara a través de los siglos.

El estilo de Trogo y su legado en la historiografía

La forma en que Trogo abordaba la historia también lo distinguió de otros historiadores contemporáneos. Prefería usar un estilo indirecto para los discursos, siguiendo el modelo de César, en lugar de optar por el estilo directo de autores como Tito Livio o Salustio. Esta elección estilística lo conectaba más con la tradición de los informes militares que con la de los discursos oratorios.

Por otro lado, su trabajo se alejaba de la visión eurocéntrica de la historia, al poner en el centro a las culturas del oriente, especialmente la de Macedonia, lo que le otorgó un enfoque globalista y pluralista. Esta perspectiva le permitió tratar con mayor profundidad las historias de pueblos que, aunque contemporáneos de Roma, habían sido subestimados o ignorados por otros historiadores romanos.

Pervivencia de la obra de Trogo

La importancia de Trogo como historiador no solo radica en su obra, sino también en su capacidad para influir en las generaciones posteriores. A lo largo de la Edad Media, su Historiae Philippicae fue consultada por muchos autores. Su obra no solo fue una referencia para otros historiadores, sino que también sirvió como fuente fundamental para comprender la historia de Roma y sus enemigos.

El epítome de Justino sigue siendo una de las principales fuentes para conocer la obra original de Trogo, que de otro modo se habría perdido en su totalidad. Gracias a Justino, se pueden rastrear muchas de las ideas y visiones historiográficas de Trogo, lo que ha permitido que su legado perdure en la historiografía hasta la actualidad.

Bibliografía

  • ALONSO NÚÑEZ, J. M.: “An Augustan World History. The Historiae Philippicae of Pompeius Trogus”, Greece and Rome 34 (1987), 56-72.

  • ALONSO NÚÑEZ, J. M.: La Historia Universal de Pompeyo Trogo. Coordenadas espaciales y temporales. Madrid: Ediciones Clásicas, 1992.

  • ANGELI BERTINELLI, M.G., G. Forni: “Pompeo Trogo como fonte di storia”, ANRW (=
    H. Temporini – W. Haase (ed.), Auftieg und Niedergang der römischen Welt, Berlin-New York: Walter der Gruyter) II 30.2 (1982), 1298-1362.

  • BOERMA, J.: Historischer Kommentar zu Justins Epitome Historiae Philipicae des Pompeius Trogus l. XXVII-XXXIII. La Haya: Huetinck, 1937.

  • CASTRO SÁNCHEZ, J.: Justino: Epítome de las Historias Filípicas de Pompeyo Trogo. Prólogos. Pompeyo Trogo: Fragmentos. Madrid: Gredos (Biblioteca Clásica Gredos 212), 1995.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Pompeyo Trogo (28 a.C.-14). El historiador que rivalizó con Tito Livio". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/trogo-pompeyo [consulta: 3 de febrero de 2026].