Tomás Vicente Tosca (1651–1723): Pionero en la Ciencia y Filosofía en la España del Siglo XVII

Tomás Vicente Tosca (1651–1723): Pionero en la Ciencia y Filosofía en la España del Siglo XVII

Contexto y primeros años de vida

Nacimiento y entorno familiar

Tomás Vicente Tosca nació en la ciudad de Valencia en 1651, en una época convulsa y en plena transición entre el Barroco y la Ilustración. Su familia ocupaba una posición acomodada dentro de la sociedad valenciana. Fue hijo de Calixto Tosca de los Ares, doctor en medicina y catedrático de «theorica» en la Universidad de Valencia, y de Francisca Mascó. Este entorno familiar, donde la educación y el conocimiento eran altamente valorados, influyó decisivamente en el desarrollo de Tosca y en su futura carrera como científico y filósofo. Su padre, además de ser un respetado médico, ejerció un importante papel como catedrático, lo que proporcionó a Tosca el acceso a una educación privilegiada desde una edad temprana.

En su ciudad natal, Valencia, Tosca vivió el auge cultural y científico que caracterizó el Siglo de Oro español. Durante su infancia y juventud, Valencia se distinguió por ser un centro de conocimiento, especialmente en lo que respecta a las ciencias matemáticas, disciplina que dominaría gran parte de su vida.

Formación académica y religiosa

Siguiendo la tradición familiar, Tosca inició sus estudios en la Universidad de Valencia, donde alcanzó el grado de maestro en artes y doctor en teología. La educación que recibió en la universidad estuvo marcada por un fuerte enfoque en la teología y las ciencias clásicas. Sin embargo, fue durante su juventud cuando su destino científico comenzó a tomar forma de manera más clara. En 1678, fue consagrado sacerdote, una decisión que marcaría su vida tanto en el ámbito religioso como intelectual. Tosca ingresó en la Congregación de San Felipe Neri, una orden que se destacó por su dedicación a la educación y el servicio comunitario. Su membresía en esta congregación le permitió desarrollarse en un entorno de formación intelectual continua, lo cual resultó crucial para su posterior inclinación hacia la ciencia.

Es en este período cuando Tosca entró en contacto con las ideas científicas más avanzadas de la época, gracias a su vínculo con la comunidad académica y religiosa de Valencia. A través de su formación y su entorno eclesiástico, Tosca encontró el espacio adecuado para explorar sus intereses científicos.

Primeras influencias científicas

La figura que más influyó en la inclinación de Tosca hacia las ciencias fue la de Félix Falcó de Belaochaga, un erudito en matemáticas y ciencias naturales que residió en Valencia durante la adolescencia de Tosca. Falcó, conocido por su profundo conocimiento de las matemáticas, fue quien, según el testimonio de Gregorio Mayáns y Císcar, despertó en Tosca un interés genuino por las ciencias exactas. Falcó le proporcionó libros fundamentales y herramientas matemáticas que marcarían el camino de Tosca hacia la ciencia moderna. Estos encuentros fueron fundamentales para que el joven sacerdote se decidiera a profundizar en el estudio de las matemáticas, un área que en ese momento comenzaba a ganar relevancia como parte del cambio intelectual en Europa.

Además de Falcó, Tosca comenzó a asistir a tertulias y academias científicas que se celebraban en la ciudad. Entre las más influyentes estaba la Academia de Matemáticas que se reunió en casa de Baltasar de Iñigo a partir de 1686. Estas reuniones eran espacios de intercambio de ideas entre intelectuales y científicos de la región, y Tosca, que ya mostraba grandes aptitudes en matemáticas, se convirtió en uno de los miembros más activos. En este entorno de discusión, el joven Tosca no solo adquirió conocimiento en matemáticas, sino también en otras ciencias como la física y la astronomía, campos en los que desarrollaría sus futuras investigaciones.

La formación que recibió en estas academias y el acceso a obras de científicos europeos de renombre fueron decisivos para que Tosca comenzara a desarrollar su propia perspectiva científica. Fue también en este entorno donde se cultivaron sus primeros intereses por los trabajos de autores contemporáneos, que más tarde influyeron en sus obras principales, como el Compendio Mathematico y el Compendium Philosophicum.

En 1693, Tosca comenzó a enseñar matemáticas de forma privada, iniciando su carrera como educador. Entre sus primeros alumnos se encontraba Vicente Cortés, que más tarde sería arzobispo, y Damían Polou, quienes fueron instruidos por Tosca en los rudimentos de las matemáticas. Estos alumnos jugarían un papel importante en la posterior expansión de los estudios matemáticos en Valencia, pues obtuvieron la autorización de la ciudad para enseñar la disciplina, lo que ayudó a consolidar el interés por las ciencias exactas en la región.

Con el tiempo, Tosca abrió una escuela privada de matemáticas en las instalaciones de la Congregación de San Felipe Neri. Esta escuela funcionó entre 1697 y 1705, y en ella se formaron no solo jóvenes nobles de Valencia, sino también futuras figuras prominentes de la comunidad científica. Sin embargo, el estallido de la guerra interrumpió las actividades de la escuela, aunque su legado perduró en la ciudad.

Conclusión de la primera parte

La juventud y primeros años de Tomás Vicente Tosca estuvieron marcados por una profunda influencia de su familia, especialmente su padre, y por el acceso a un entorno intelectual vibrante en Valencia. La interacción con figuras como Félix Falcó de Belaochaga y la participación en las tertulias científicas de la época fueron fundamentales para que Tosca desarrollara su pasión por las matemáticas y las ciencias. Estos primeros años no solo lo formaron como sacerdote y académico, sino que lo pusieron en contacto con las ideas científicas modernas que dominarían su carrera.

Desarrollo profesional y contribuciones científicas

Carrera como matemático y científico

A medida que Tomás Vicente Tosca maduraba en su carrera religiosa y académica, se fue consolidando como una de las figuras más relevantes en la ciencia matemática de la Valencia del siglo XVII. En este contexto, su contribución más significativa fue la creación de una escuela de matemáticas en la ciudad, que operó desde 1697 hasta 1705, y que se convirtió en un centro de aprendizaje para jóvenes nobles y académicos interesados en las ciencias exactas. Esta escuela no solo representó un espacio de enseñanza, sino que también desempeñó un papel crucial en la propagación del conocimiento científico moderno en España.

En 1693, Tosca fue invitado a enseñar matemáticas de manera privada a Vicente Cortés y Damían Polou, quienes luego ocuparían importantes cargos eclesiásticos. El hecho de que la ciudad autorizara a estos dos alumnos a enseñar matemáticas por su cuenta refleja la alta estima que se tenía de la enseñanza impartida por Tosca. A lo largo de su carrera, Tosca cultivó un círculo cercano de discípulos, los cuales fueron esenciales para la expansión de la matemática en la región. A través de su influencia y enseñanzas, Tosca logró formar una generación de matemáticos que continuarían con su legado científico.

Una de las características más notables de la carrera de Tosca fue su capacidad para combinar la teología con las ciencias exactas. Si bien sus estudios estaban profundamente influenciados por el pensamiento religioso, Tosca adoptó también una postura de apertura hacia las nuevas ideas científicas, lo que le permitió integrar y difundir los avances científicos que se estaban desarrollando en Europa.

Obras científicas más importantes

La obra más famosa de Tosca es su Compendio Mathematico, que se considera un hito en la ciencia española del siglo XVII y uno de los trabajos más ambiciosos de su época. El Compendio Mathematico no fue una simple obra de divulgación; fue una auténtica enciclopedia matemática que abarcó una vasta gama de disciplinas, desde la aritmética y el álgebra hasta la trigonometría y la geometría analítica. Esta obra fue elaborada con una clara intención pedagógica, siguiendo el modelo de los cursos enciclopédicos publicados por científicos jesuitas europeos como Claude François Milliet Dechales. Sin embargo, Tosca no se limitó a una simple traducción o adaptación del material existente. Su obra incorporó una rica variedad de fuentes, lo que incluyó las obras de matemáticos y científicos españoles como Sebastián Izquierdo, Juan Caramuel de Lobkowitz, José de Zaragoza, y Hugo de Omerique. De este modo, Tosca no solo reflejó el pensamiento europeo contemporáneo, sino que también integró la tradición científica española, marcando una diferencia importante respecto a otras obras contemporáneas.

El Compendio Mathematico se estructuró en veintiocho tratados distribuidos en nueve volúmenes. El primer volumen iniciaba con una introducción a las disciplinas matemáticas y seguía con una versión adaptada de los Elementos de Euclides, una obra fundamental en la historia de las matemáticas. Además, Tosca incorporó otros temas de gran relevancia, como la trigonometría, las combinaciones, las leyes de los logaritmos, y las tablas trigonométricas. La profundidad y el alcance de la obra hicieron de ella un referente para los estudios matemáticos en España durante mucho tiempo.

Otro de los grandes logros de Tosca fue su contribución a la física a través de su Compendium Philosophicum. Publicada en 1721, esta obra representó un intento por renovar la filosofía natural desde la perspectiva de las ciencias modernas. En el Compendium Philosophicum, Tosca abordó cuestiones fundamentales de la física y la filosofía natural, como la teoría del movimiento, la naturaleza de la materia, la circulación de la sangre, y las teorías sobre la luz y los colores. Sin embargo, lo más innovador de esta obra fue el enfoque ecléctico de Tosca, que combinó diversas corrientes filosóficas y científicas. Tosca no se limitó a seguir una sola tradición; por el contrario, integró conceptos provenientes tanto de René Descartes como de Pierre Gassendi, fusionando el cartesianismo con el empirismo.

Un aspecto destacado del Compendium Philosophicum fue su tratamiento del movimiento y la teoría del choque, áreas de la física que Tosca exploró con gran originalidad. Rechazó las soluciones tradicionales, como la teoría del impetus, y desarrolló conceptos que más tarde serían fundamentales para la física moderna, como la ley de la inercia. La teoría del choque, en particular, fue una de las más innovadoras en su época, y aunque cometió algunos errores en la determinación de las velocidades tras la colisión, Tosca presentó una serie de proposiciones que anticiparon principios fundamentales de la física que serían desarrollados posteriormente por científicos como Isaac Newton.

Trabajo técnico en la ciudad

Además de su labor científica y académica, Tosca también participó activamente en diversos proyectos técnicos y de ingeniería en la ciudad de Valencia. Uno de los aspectos más destacados de su carrera fue su colaboración en la mejora de la infraestructura de la ciudad, particularmente en lo que respecta a la mejora de puentes y otras construcciones relacionadas con el puerto de El Grao de Valencia. Tosca propuso y diseñó mejoras en el puente de madera que existía en la ciudad, sugiriendo su demolición en favor de uno de piedra. Estos trabajos no solo reflejaron sus conocimientos de ingeniería, sino que también mostraron su capacidad para aplicar los principios científicos y matemáticos en la resolución de problemas técnicos concretos.

Además de los proyectos urbanos, Tosca fue responsable de la creación de mapas detallados de la ciudad de Valencia. Este trabajo cartográfico tuvo un gran valor práctico y científico, ya que contribuyó a mejorar la comprensión geográfica y urbanística de la ciudad en una época en la que la cartografía comenzaba a adquirir un valor científico de primer orden.

Conclusión de la segunda parte

Tomás Vicente Tosca fue mucho más que un sacerdote o un simple matemático. A lo largo de su vida, contribuyó enormemente al avance de las ciencias exactas en España, tanto a través de su enseñanza como de sus obras científicas. El Compendio Mathematico y el Compendium Philosophicum se consideran sus principales legados, obras que no solo introdujeron las nuevas ideas científicas en la España del siglo XVIII, sino que también marcaron un hito en la historia de la ciencia española. Tosca combinó el rigor matemático con la filosofía natural, y sus enseñanzas y escritos influyeron en las generaciones posteriores de científicos y pensadores.

Últimos años, legado y repercusiones

Últimos años y ocupación en la Universidad de Valencia

Durante los últimos años de su vida, Tomás Vicente Tosca continuó siendo una figura central en la vida académica y científica de Valencia. Entre 1717 y 1720, ocupó el cargo de vicerrector de la Universidad de Valencia, un puesto de gran relevancia en una época de grandes transformaciones para la institución. Aunque, debido a la pérdida del «Patronato», Tosca no podía nombrar rector, su influencia en el ámbito académico seguía siendo incuestionable. Como vicerrector, Tosca participó en los debates y reformas que se estaban llevando a cabo dentro de la universidad, que estaba experimentando un proceso de renovación científica y filosófica, un proceso en el cual él desempeñó un papel destacado.

Uno de los eventos más significativos de estos últimos años fue su participación en los Comicios Generales de los mínimos de 1716, una serie de reuniones que buscaban la actualización y discusión de la enseñanza en las universidades españolas. Durante estos comicios, Tosca defendió de manera enérgica al filósofo y científico Jean Saguens, quien fue atacado por otros miembros de la comunidad académica debido a su adherencia al atomismo, una corriente filosófica que se oponía a las ideas de la tradición aristotélica. La defensa de Saguens por parte de Tosca reflejó su postura abierta y progresista respecto a las nuevas corrientes científicas y filosóficas de la época.

Legado intelectual y científico

El legado de Tomás Vicente Tosca es especialmente significativo en el contexto de la ciencia moderna en España. Su obra tuvo un impacto duradero en el desarrollo de las matemáticas, la física y la filosofía natural en el país. Su enfoque didáctico y su capacidad para combinar las teorías científicas más avanzadas con las necesidades educativas de su tiempo hicieron de él una figura crucial en la introducción de la ciencia moderna en la península ibérica.

El Compendio Mathematico, con su vasto alcance en disciplinas científicas, y el Compendium Philosophicum, que fue un intento de renovar el discurso filosófico desde la perspectiva de la nueva ciencia, reflejan un compromiso con el avance del conocimiento en un momento en el que España estaba experimentando una transición de las ideas clásicas a las modernas. Tosca fue un defensor de la física cartesiana y del empirismo, y su trabajo fue fundamental en la construcción de un puente entre la tradición escolástica y los desarrollos científicos más recientes, como los de Isaac Newton y René Descartes.

Además de su obra escrita, Tosca también dejó un importante legado como educador. A través de su escuela de matemáticas, formó a varias generaciones de científicos y matemáticos que continuaron desarrollando el conocimiento en la región. Su influencia se extendió más allá de su vida, y muchos de sus discípulos continuaron promoviendo las ciencias exactas en el ámbito académico español.

Repercusiones de su trabajo

A pesar de la importancia de sus contribuciones, el impacto de Tosca no fue plenamente reconocido en su tiempo, y gran parte de su trabajo fue eclipsado por la falta de una infraestructura científica sólida en España. A lo largo de su vida, Tosca luchó por consolidar las ciencias en el ámbito académico, pero no siempre encontró el apoyo necesario dentro de la comunidad eclesiástica y universitaria. Sin embargo, la recepción posterior de su obra fue más favorable. El Compendio Mathematico y el Compendium Philosophicum fueron reeditados varias veces, lo que permitió que las ideas de Tosca llegaran a nuevas generaciones de científicos e intelectuales.

En cuanto a la valoración histórica de Tosca, su figura ha sido reconocida de manera creciente en los estudios de historia de la ciencia en España. Se le considera un precursor de la revolución científica que tendría lugar en Europa a lo largo del siglo XVIII, y su obra influyó en varios movimientos científicos y filosóficos que se desarrollaron en España durante los primeros años de la Ilustración. Su trabajo no solo estuvo alineado con las tendencias científicas europeas, sino que también representó una renovación del pensamiento filosófico y científico en un contexto tradicionalmente dominado por las ideas aristotélicas.

El eclectismo que caracterizó la filosofía de Tosca, combinando el cartesianismo con el empirismo de Pierre Gassendi y la teoría atomista, lo convirtió en una figura avanzada para su época. Si bien sus propuestas no fueron plenamente comprendidas ni aceptadas en su tiempo, su influencia fue sentida en los siglos posteriores, especialmente en los círculos intelectuales de la Ilustración española.

Cierre narrativo

Tomás Vicente Tosca es una figura emblemática en la historia de la ciencia y la filosofía española, cuya influencia se extiende más allá de su tiempo. Su trabajo en las matemáticas, la física y la filosofía natural no solo contribuyó al progreso científico de su época, sino que también jugó un papel clave en la transición de la ciencia medieval a la moderna en España. Su legado como educador y científico continúa siendo una fuente de inspiración para generaciones de académicos y científicos que siguen reconociendo la importancia de su obra y su enfoque innovador.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Tomás Vicente Tosca (1651–1723): Pionero en la Ciencia y Filosofía en la España del Siglo XVII". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/tosca-tomas-vicente [consulta: 24 de febrero de 2026].