José Tartiere Lenegre (1848-1927): Un visionario de la industria y el progreso en Asturias
José Tartiere Lenegre fue uno de los principales impulsores de la modernización industrial en España durante el siglo XIX y principios del XX. Nacido en Bilbao el 21 de noviembre de 1848 y fallecido en Lugones el 18 de abril de 1927, su vida estuvo marcada por una constante búsqueda de innovación y un compromiso con el desarrollo económico, especialmente en la región asturiana. A lo largo de su carrera, Tartiere se destacó como ingeniero industrial, empresario y pionero en varias áreas, como la producción de explosivos, la energía eléctrica, y el abastecimiento de agua. Su visión abarcó tanto el sector privado como el público, convirtiéndolo en una figura clave en la historia industrial de España.
Orígenes y contexto histórico
José Tartiere provenía de una familia de emigrantes franceses que se estableció en Bilbao. Nació en una época en la que España vivía una profunda transformación económica, marcada por la Revolución Industrial que, aunque llegó más tarde que a otras naciones europeas, estaba tomando impulso con el desarrollo de infraestructuras y la expansión de nuevas tecnologías. Este entorno, propenso a la innovación y al cambio, fue crucial para que Tartiere decidiera dedicarse al mundo de la ingeniería industrial y a la búsqueda de soluciones tecnológicas para modernizar la economía del país.
Desde joven, Tartiere se trasladó a Asturias, una región con abundantes recursos naturales, especialmente en carbón, lo que le brindó la oportunidad de incursionar en la industria de los explosivos. Este fue el primer paso en una carrera empresarial que lo llevaría a ser una figura fundamental en el desarrollo industrial de la región.
Logros y contribuciones
La fundación de Santa Bárbara
En 1880, José Tartiere fundó la sociedad anónima Santa Bárbara, dedicada inicialmente a la producción de pólvora y explosivos. Esta empresa surgió con el propósito de abastecer a la industria armamentista, especialmente durante la Guerra de Cuba, en la cual Tartiere participó activamente. Sin embargo, la compañía no solo se centró en la fabricación de explosivos, sino que se diversificó a lo largo del tiempo, incluyendo la producción de ácido nítrico, sulfúrico, y otros compuestos químicos esenciales para diversas industrias. Tres años después de su fundación, la sociedad comenzó a operar de manera efectiva, convirtiéndose en un referente en el sector de los explosivos y otros productos químicos en España.
La Unión Española de Explosivos
En un movimiento que reflejaba su visión de consolidación empresarial, en 1884, Tartiere ingresó en la Unión Española de Explosivos, un esfuerzo por unificar las distintas empresas del sector y evitar la competencia destructiva entre ellas. Esta alianza permitió la creación de una estructura empresarial más sólida que se consolidó como uno de los principales actores en la industria española de los explosivos, y que sería fundamental para el futuro del sector en el país.
La Sociedad Industrial Asturiana Santa Bárbara
El éxito de la empresa Santa Bárbara motivó a Tartiere a colaborar con otros empresarios de la región para formar nuevas sociedades. En 1895, junto con Policarpo Herrero y Hemógenes González Oliveros, fundó la Sociedad Industrial Asturiana Santa Bárbara. Esta sociedad no solo se dedicó a la fabricación de productos químicos y explosivos, sino que amplió su campo de acción hacia la adquisición y explotación de ferrocarriles y minas, así como la compra de fábricas y talleres. Además, su actividad incluyó la adquisición de acciones de bancos y la creación de asociaciones estratégicas con otras empresas, lo que consolidó aún más su influencia en la economía asturiana.
Expansión hacia la electricidad y el agua
El espíritu empresarial de Tartiere le llevó a involucrarse en diversas iniciativas que no solo transformaron la industria, sino también la vida cotidiana de la región. En 1898, fundó la Sociedad Popular Ovetense, dedicada a la producción y distribución de agua y electricidad en la ciudad de Oviedo. Esta compañía fue fundamental para garantizar el suministro de estos servicios básicos a la población, un paso esencial hacia la modernización de las infraestructuras urbanas en Asturias.
Además, en 1912, Tartiere impulsó la construcción de un sistema de aprovechamiento de las aguas de los lagos de Somiedo para la generación de energía hidroeléctrica. Este proyecto, realizado en colaboración con varias empresas, resultó en la creación de la Hidroeléctrica del Cantábrico-Saltos de Agua de Somiedo en 1920, lo que marcó un hito en el sector energético en el norte de España.
Momentos clave
-
1880: Fundación de la sociedad anónima Santa Bárbara, dedicada a la fabricación de explosivos y productos químicos.
-
1884: Ingreso de Tartiere en la Unión Española de Explosivos, promoviendo la consolidación del sector.
-
1895: Creación de la Sociedad Industrial Asturiana Santa Bárbara, ampliando su campo de actuación a ferrocarriles y minas.
-
1898: Fundación de la Sociedad Popular Ovetense, destinada a la provisión de agua y electricidad en Oviedo.
-
1912: Inicio de las obras para aprovechar las aguas de los lagos de Somiedo con fines hidroeléctricos.
-
1920: Formación de la Hidroeléctrica del Cantábrico-Saltos de Agua de Somiedo, con la que se consolidó el abastecimiento de energía en la región.
-
1923: Fundación del periódico La Voz de Asturias.
-
1924: Concesión por parte del gobierno francés de la Legión de Honor a Tartiere, en reconocimiento a su contribución a la industria y la economía.
-
1927: Fallecimiento de José Tartiere y la posterior erección de un monumento en su honor por parte del gobierno asturiano en 1933.
Relevancia actual
José Tartiere Lenegre sigue siendo una figura clave en la historia industrial de España. Su trabajo y visión no solo contribuyeron al desarrollo de la industria del explosivo y la minería, sino que también transformaron la infraestructura básica en Asturias, especialmente en lo que respecta al suministro de agua y energía eléctrica. Su legado se mantiene vivo no solo en las empresas que fundó, sino también en el impacto económico y social que generaron sus iniciativas.
Hoy en día, el sector energético y de infraestructura en Asturias sigue mostrando huellas de las inversiones y proyectos que Tartiere emprendió. Además, su figura sigue siendo relevante, especialmente en la historia empresarial de la región y en el contexto de la evolución industrial de España durante la Revolución Industrial.
Reconocimientos póstumos
El reconocimiento a la figura de José Tartiere fue amplio y llegó incluso desde fuera de España. En 1924, el gobierno francés le concedió la Legión de Honor, una distinción que resaltaba su importancia como líder industrial. A nivel local, el gobierno asturiano decidió erigir un monumento en su honor, que se descubrió en 1933, seis años después de su muerte. Este gesto refleja el respeto y admiración que sus contemporáneos sentían por su contribución al progreso de la región y del país.
Además, su influencia se extendió al mundo de la prensa, ya que en 1923 fundó el periódico La Voz de Asturias, un medio que continuó siendo importante para la región incluso después de su fallecimiento.
El legado de José Tartiere Lenegre permanece como ejemplo de visión empresarial, innovación y compromiso con el progreso de su país. A lo largo de su vida, luchó por transformar Asturias en un referente industrial y económico, dejando una huella profunda en la historia de España.
MCN Biografías, 2025. "José Tartiere Lenegre (1848-1927): Un visionario de la industria y el progreso en Asturias". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/tartiere-lenegre-jose [consulta: 6 de febrero de 2026].
