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DeportesBiografía

Szewinska, Irina (1946-VVVV).

Atleta polaca, de origen ruso, nacida en Leningrado (el actual San Petersburgo) el 24 de mayo de 1946, su verdadero nombre es el de Irina Kirszenstein, Szewinska es el apellido de su marido.

Nació en Rusia por circunstancias del destino, ya que sus padres, judíos, se habían visto obligados a emigrar a causa de la invasión nazi. Después de la Primera Guerra Mundial regresaron a Varsovia, y fue allí, durante sus años escolares, cuando Irina se inició en la gimnasia, para la que pronto demostró magníficas aptitudes, al extremo de que, en 1963, con tan sólo diecisiete años, ganó el campeonato juvenil de velocidad de Polonia.

Excepcionalmente dotada para el atletismo en general, constituía uno de los puntales de escuadra que defendería los colores de Polonia en las Olimpiadas de Tokio 64. Aunque la selección polaca no partía como favorita. Irina se llevó la plata en salto de longitud, en los 200 metros y en ayudó a su equipo a ganar la prueba de 4x100 relevos, si bien las polacas fueron finalmente descalificadas por el COI, ya que una de sus componentes no había pasado la prueba de sexo.

La segunda cita olímpica fue en Ciudad de México, en 1968; Kirszenstein, que no había perdido el tiempo en el intervalo -había estudiado Ciencias Económicas en la Universidad de Varsovia, contrajo matrimonio con Janusz Szewinska y ganó su primer Campeonato de Europa en Budapest-, no hizo el papel que se esperaba, aunque a pesar de todo fue campeona en salto de longitud y 200 metros (prueba en la que estableció un nuevo récord mundial) y tercera en los 100.

Consiguió el tercer puesto en 200 metros en los Campeonatos de Europa de 1971, celebrados en Helsinki, que revalidó en las Olimpiadas de Múnich 72, en las que también ganó el bronce en los 200 metros. Dos años más tarde se adjudicó el Campeonato de Europa, en Roma, en las pruebas de 100 y 200 metros y 4 por 400 metros.

Para los Juegos de Montreal, en 1976, Irina ya tenía treinta años, y parecía demasiado mayor para iniciarse en una nueva prueba, los 400, pero consiguió ser la primera mujer que rompía la barrera de los 50 segundos, lo que significó su tercera medalla de oro en cuatro Juegos Olímpicos consecutivos.

A su retirada de la competición, tras disputar los Juegos de 1980 junto al equipo polaco por quinta vez consecutiva, tenía ya treinta y cuatro años y era demasiado mayor para estar entre las primeras del mundo. Dejaba tras sí una estela de gloria, conseguida tras dieciséis años de duro trabajo, y una colección de siete medallas olímpicas -tres de ellas de oro-, con lo que igualaba el récord de la australiana Shirley Strickland de la Hunty.

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  • lu