George Szell (1897-1970). El maestro húngaro que revolucionó la música clásica

George Szell (1897-1970). El maestro húngaro que revolucionó la música clásica

George Szell (1897-1970) es una de las figuras más influyentes en la historia de la música clásica. Pianista, compositor y director de orquesta nacido en Budapest, Szell se destacó por su impresionante técnica, su dedicación inquebrantable y su capacidad para transformar las orquestas que dirigió. Con una carrera que abarcó varias décadas y continentes, Szell se convirtió en un referente tanto en la dirección orquestal como en la interpretación de compositores clásicos y contemporáneos. Su influencia sigue presente en la música clásica actual, gracias a su habilidad para equilibrar la precisión con la expresividad.

Orígenes y contexto histórico

George Szell nació el 7 de junio de 1897 en Budapest, en una familia de ascendencia húngara. Desde muy temprana edad mostró un talento excepcional para la música. A los 10 años, ofreció su primer concierto con la Orquesta Sinfónica de Viena, un logro impresionante que indicaba que su futuro en la música estaba asegurado. A lo largo de su formación, Szell estudió en algunas de las instituciones más prestigiosas de Europa, como Viena, donde fue discípulo de figuras destacadas como Richard Robert, Eusebius Mandyczewski y Karl Prohaska. Posteriormente, se trasladó a Leipzig para continuar sus estudios con el compositor alemán Max Reger, quien tuvo una influencia decisiva en su desarrollo como músico.

A los 17 años, Szell ya era reconocido como un prodigio. Su talento le permitió dirigir la Orquesta Filarmónica de Berlín, en un concierto en el que interpretó su propio poema sinfónico, Till Eulenspiegel. Este momento fue crucial en su carrera, ya que le abrió las puertas de la Ópera de Berlín, donde Richard Strauss, quien entonces dirigía la institución, lo nombró su asistente. Durante este periodo, entre 1914 y 1917, Szell tuvo la oportunidad de aprender de uno de los grandes maestros de la música clásica, quien a su vez recomendó a Szell como sucesor de Otto Klemperer en la ópera de Estrasburgo.

Logros y contribuciones

La carrera de Szell fue vertiginosa desde sus primeros años. Su labor como director en varias instituciones, como el Teatro Alemán de Praga, la Compañía Berlín Broadcasting y la Ópera de Berlín, consolidó su reputación como uno de los mejores directores de orquesta de su tiempo. Desde 1917 hasta 1919, estuvo al frente de la Ópera de Estrasburgo, y en los años siguientes, Szell amplió su actividad en varios centros musicales de Europa, como Darmstadt y Düsseldorf.

Uno de los puntos culminantes de su carrera fue su llegada a Estados Unidos. En 1939, tras la Segunda Guerra Mundial, Szell se mudó al continente americano, donde su talento fue rápidamente reconocido. En 1942, comenzó a dirigir la Orquesta Sinfónica de San Luis, y dos años después fue invitado por Arturo Toscanini para dirigir la Orquesta Sinfónica de la NBC en Nueva York. Este evento fue fundamental, pues la atención que sus presentaciones generaron le permitió recibir numerosas ofertas para dirigir otras orquestas, entre ellas la Orquesta de Cleveland, que fue su hogar desde 1946 hasta su fallecimiento en 1970.

Durante su tiempo en Cleveland, Szell transformó la Orquesta de Cleveland en una de las más prestigiosas del mundo. Su enfoque disciplinado y su estilo autoritario de dirección provocaron algunas tensiones con los miembros de la orquesta, pero los resultados fueron innegables: Szell logró una interpretación impecable de obras de compositores clásicos como Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven y Johannes Brahms. Su capacidad para perfeccionar los detalles de la interpretación orquestal lo convirtió en uno de los grandes maestros de la música sinfónica del siglo XX.

Momentos clave en su carrera

A lo largo de su carrera, Szell estuvo al frente de importantes momentos de la historia de la música clásica. Entre los hitos más destacados se encuentran sus intervenciones en los principales festivales europeos, como el Festival de Salzburgo, donde dirigió varias obras contemporáneas como Penélope (1954) y The School for Wives (1957) de Rolf Liebermann, además de Irish Legends (1955) de Werner Egk. En 1958, fue nombrado principal director invitado de la Orquesta Concertgebouw de Ámsterdam, y en 1969 asumió el cargo de principal director invitado y consejero musical de la Orquesta Filarmónica de Nueva York.

Szell también destacó por su relación con varios compositores contemporáneos. Durante la década de 1960, dirigió obras de compositores como Samuel Barber, William Walton, Henri Dutilleux y Walter Piston. En este contexto, Szell fue un defensor de la música moderna, incorporando en su repertorio composiciones como Night Flight (1964) de Samuel Barber y Métaboles (1965) de Henri Dutilleux, junto con obras más tradicionales de Mozart, Beethoven, Brahms y Mahler.

Relevancia actual

El legado de George Szell perdura hasta nuestros días, tanto en la Orquesta de Cleveland, que sigue siendo una de las orquestas más respetadas del mundo, como en la comunidad musical global. Su influencia se extiende más allá de la interpretación de música clásica; su enfoque riguroso hacia la dirección orquestal y su capacidad para extraer lo mejor de cada interpretación continúan inspirando a generaciones de músicos y directores.

Además de su labor como director, Szell fue un compositor talentoso. Sus obras incluyen Variaciones para Orquesta, Sinfonía en Re Menor y Obertura Lírica, además de varias composiciones de música de cámara. A lo largo de su carrera, recibió numerosos premios y distinciones, como el Doctorado Honorífico de Música de la Universidad de Case Western Reserve en 1951 y el Premio de Honor del Consejo de la Escuela Nacional de Música en 1949. En 1957, fue condecorado con la Orden Nacional del Caballero de la Legión de Honor de Francia, y en 1959 recibió la Cruz del Comandante, la Orden al Mérito de Alemania.

Szell también fue reconocido por su labor pedagógica. Entre 1940 y 1942, colaboró como docente en la Escuela Mannes de Nueva York, donde compartió su vasta experiencia con nuevas generaciones de músicos. Su enfoque educativo y su rigor técnico dejaron una huella en la formación de músicos y directores de orquesta.

Obras destacadas dirigidas por Szell

Entre las obras más significativas que Szell dirigió a lo largo de su carrera se encuentran composiciones de los grandes maestros de la música clásica, así como de algunos de los compositores contemporáneos que influyeron en su estilo. A continuación, se listan algunas de las obras más destacadas que Szell interpretó:

  • Night Flight (1964) de Samuel Barber

  • Partita (1958) de William Walton

  • Music for Cleveland (1957) de Boris Blacher

  • Métaboles (1965) de Henri Dutilleux

  • Ballade op. 23 (1958) de Gottfried von Einem

  • Symphony No. 7 (1964) de Peter Mennin

  • Symphony No. 2 (1959) de George Rochberg

  • Symphonic Prelude (1961) de Walter Piston

Además, su trabajo en las obras de compositores como Mozart, Beethoven, Schubert, Brahms y Mahler consolidó su reputación como uno de los más grandes directores de orquesta de su tiempo.

Su influencia como director y músico sigue viva en el mundo de la música clásica, donde su nombre es sinónimo de precisión, excelencia y dedicación.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "George Szell (1897-1970). El maestro húngaro que revolucionó la música clásica". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/szell-george [consulta: 9 de febrero de 2026].