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PolíticaHistoriaPinturaBiografía

Subercaseaux Vicuña, Ramón (1854-1936)

Pintor, escritor y político chileno, nacido en Valparaíso el 10 de abril de 1854 y fallecido el 20 de enero de 1936. Fue uno de los integrantes del grupo de artistas conocido como los pintores diplomáticos, cuya obra versa sobre temas europeos, del cual formaron también parte Alberto Orrego Luco, Ramón Subercaseaux y José Tomás Errázuriz.

Vida

HIjo del financiero Ramón Subercaseaux Mercado y de Magdalena Vicuña Aguirre, provenía ésta de una familia con una larga tradición política pues su padre, Ramón Vicuña Larraín, había sido el presidente de la República y su hermano, Pedro Félix Vicuña Aguirre, tuvo una destacada actuación en la historia política del país y fue padre del revolucionario Benjamín Vicuña Mackenna.

Tras realizar sus primeras letras en Santiago, y como tantos otros hijos de familias acomodadas, Ramón Subercaseaux Vicuña continuó sus estudios en Europa; fue precisamente en el Viejo Continente donde se despertó su vocación artística, dirigida en principio a la pintura y la escultura. En París tomó clases de pintura en el taller de Dagnan Bouveret, de quien tomó el gusto por el paisaje, y luego marchó a Italia, donde tuvo oportunidad de conocer los trabajos de John Sargent y Giovanni Boldini que influyeron de forma decisiva su futuro estilo, inscrito en el naturalismo más perfeccionista. No fue, sin embargo, un pintor que creara escuela; más bien fue un solitario en busca de la perfección. De entre su producción pictórica, algunas de las obras más renombradas son Puente de cal y canto, Dique de Valparaíso, Entrada al taller, Arco de Tito y Plaza del Popolo.

Sus labores como diplomático comenzaron de manera fortuita cuando, durante una de sus numerosas estancias en Europa, fue requerido en 1891 por su país para marchar a Londres a solucionar unos asuntos; su buen hacer fue causa de que luego se le encargara restaurar las relaciones entre el Vaticano y Chile, un tanto tensas desde desde que se expulsara de este último país del nuncio de Su Santidad. Seis años más tarde el gobierno chileno le encomendó marchar a Alemania, como ministro plenipotenciario, para conseguir el apoyo del emperador alemán frente al resto de naciones europeas y para negociar una venta de armas, destinadas al conflicto que, por aquel entonces, sostenía Chile con Argentina. Posteriormente estuvo viviendo en en Italia, concretamente en Roma, donde tuvo ocasión de empaparse de la cultura clásica, que supo volcar magistralmente en su pintura.

A su vuelta a Chile en 1903, se instaló en la casa familiar del Llano de Subercaseaux -que convirtió con el tiempo en verdadero museo-, lo que no impidió que viajara a Europa en numerosas ocasiones acompañado de su mujer, Amalia Errazúrriz Urmeneta, ni tampoco que continuara con su vocación política, que llevó a cabo desde posiciones conservadoras. Como miembro del Partido Conservador obtuvo su acta de senador para el congreso por la provincia de Arauco, cargo en el que estuvo hasta 1912, cuando pasó a presidir la comisión que representaría a Chile en la Exposición Internacional de California. En 1915 se puso al frente de la cartera de Relaciones Exteriores, Culto y Colonización, puesto desde el que se encargó de consolidar las relaciones con Alemania -cuyos cimientos había puesto durante su estancia en Europa-, y fue mediador en el conflicto de Tacna y Arica.

En 1917 se retiró de la política activa para ocupar la presidencia del Consejo de Bellas Artes, pero sus inquietudes no le permitieron alejarse por mucho tiempo de la política; así, en 1924 volvió de nuevo a desempeñar otra misión diplomática, esta vez ante la Santa Sede, encabezada a la sazón por el papa Pío XI. De esta etapa provienen algunas de las mejores obras que escribió, como La enseñanza de las Bellas Artes y El genio de Roma

Volvió luego a Chile, dispuesto a encerrarse en su casa del Llano a llorar la muerte de su esposa,fallecida en España durante el viaje de regreso, pero la pluma le tiraba fuerte y, así, se entregó a la redacción de Memorias de cincuenta años, tarea en la que le sorprendió la muerte el 20 de enero de 1936. Su sentir y sus pasiones quedaron perpetuadas en sus tres hijos, el pintor de temas históricos y religiosos Pedro Subercaseaux Errazúriz, el arzobispo de la Iglesia Juan Subercaseaux Errázuriz y Luis Subercaseauz Errazúriz, que fue un distinguido diplomatico.

Autor

  • Lourdes Mata Anchisi