Alexander Selkirk (1676-1721): El marino cuya vida inspiró Robinson Crusoe
Alexander Selkirk, nacido en Largo, Escocia, en 1676, es conocido principalmente por haber sido el modelo para uno de los personajes más emblemáticos de la literatura mundial: Robinson Crusoe. La vida del marino británico, marcada por su aislamiento en una isla deshabitada, sirvió de inspiración para el escritor Daniel Defoe en la creación de su famosa novela. Sin embargo, la historia de Selkirk es mucho más compleja y fascinante que la de un simple náufrago. A través de sus experiencias, logró captar la atención de escritores y lectores durante siglos, dejando un legado que perdura hasta la fecha.
Orígenes y contexto histórico
Alexander Selkirk nació en 1676 en Largo, un pequeño pueblo de la región de Fife, en Escocia. Hijo de un zapatero humilde, su vida no comenzó con los lujos de la nobleza, pero su destino fue forjado en las aguas del océano. Desde joven, Selkirk estuvo bajo la influencia de la Iglesia presbiteriana de Escocia, una institución que, a pesar de su estricta moralidad, no logró evitar que el joven se embarcara en una vida de aventuras y riesgo.
A los diecinueve años, en 1695, Selkirk se unió por primera vez a la marina. A lo largo de los años, su vida estuvo marcada por diversas expediciones, especialmente en los mares del Pacífico, donde se unió a varios grupos de bucaneros. Fue durante este período que Selkirk conoció al capitán William Dampier, un famoso explorador y pirata británico. En 1703, Selkirk embarcó como contramaestre en el Cinque Ports, un galeón corsario bajo el mando de Dampier, que lo llevaría por un recorrido plagado de tensiones y aventuras en los océanos.
Sin embargo, el verdadero giro en su vida ocurrió en 1704, cuando Selkirk embarcó en la nave Saint Georges, armada por mercaderes londinenses y dirigida por el capitán Pickring. Fue en este barco donde la vida de Selkirk cambiaría drásticamente.
Logros y contribuciones
A pesar de su carácter impulsivo y conflictivo, Selkirk desempeñó un papel crucial en varias expediciones marítimas. Durante su tiempo a bordo del Cinque Ports y la Saint Georges, vivió de cerca las tensiones propias de la piratería, las luchas por el poder en el mar y las complejidades de las relaciones con la tripulación.
Sin embargo, su historia alcanzó notoriedad cuando decidió abandonar el barco en una isla remota, un acto que, aunque aparentemente impulsivo, resultó ser un hito en su vida. En septiembre de 1704, tras una disputa con el capitán de la Saint Georges, Selkirk abandonó la nave en la isla de Más a Tierra, un pequeño islote del archipiélago de Juan Fernández, en el Pacífico Sur.
Este acto, en principio una condena a una vida solitaria, se convirtió en una de las historias más famosas de supervivencia en la historia marítima. Selkirk permaneció en la isla durante más de cuatro años, entre 1704 y 1709, sobreviviendo con lo poco que tenía: una Biblia, un rifle, pólvora, un hacha, tabaco, ropa y algunos utensilios. Durante su tiempo en la isla, se encargó de marcar su paso en la corteza de los árboles, creando un «almanaque» de su soledad. Sin embargo, a pesar de la dureza de su situación, su vida estuvo lejos de ser monótona: la isla le ofrecía abundante pesca y cabras salvajes, lo que le permitió mantenerse con vida.
Momentos clave
La permanencia de Alexander Selkirk en la isla fue una de las experiencias más fascinantes de la historia de la navegación. A pesar de las duras condiciones, su capacidad para sobrevivir y su profunda devoción religiosa fueron factores clave que le ayudaron a afrontar la solitaria aventura. Entre los momentos más destacados de su estancia en la isla, podemos mencionar:
-
Su desembarco en la isla de Más a Tierra: La decisión de Selkirk de abandonar la Saint Georges lo llevó a un aislamiento total. Desde ese momento, la isla se convirtió en su único refugio.
-
El uso de herramientas y recursos naturales: Con su hacha, rifle y otros utensilios, Selkirk construyó un refugio y se adaptó a la vida en la isla, creando una rutina que le permitió sobrevivir a las adversidades.
-
El rescate por parte de Woodes Rogers: Después de más de cuatro años de aislamiento, Selkirk fue rescatado en 1709 por una expedición comandada por el capitán Woodes Rogers. Utilizó señales luminosas para atraer la atención de los corsarios que llegaron a la isla, logrando finalmente ser rescatado.
-
Su retorno a Inglaterra: En octubre de 1711, Selkirk regresó a su tierra natal, donde la historia de su vida en la isla se hizo pública, gracias a la publicación de los diarios de Rogers y otros testimonios. Estos relatos serían la base para la creación de Robinson Crusoe.
Relevancia actual
La historia de Alexander Selkirk tuvo un impacto profundo, no solo en su tiempo, sino que también marcó la literatura y la cultura popular durante siglos. La publicación de los diarios de la expedición de Woodes Rogers, junto con las narraciones de otros escritores como William Cowper y Richard Steele, inspiró a muchos autores y contribuyó a la fama de Selkirk como el verdadero Robinson Crusoe. En 1718, Selkirk publicó su propio relato sobre sus años en la isla, lo que ayudó a consolidar su lugar en la historia literaria.
La vida de Selkirk se convirtió en un modelo de resistencia, fe y supervivencia, y su nombre quedó para siempre ligado a la figura del náufrago solitario en la literatura, especialmente a través del trabajo de Daniel Defoe. La historia de su vida fue tan fascinante que incluso la isla en la que pasó sus años de aislamiento pasó a conocerse como la isla Robinson Crusoe, en honor al personaje que Defoe creó basándose en las vivencias de Selkirk.
Hoy en día, la figura de Selkirk sigue siendo un referente de la supervivencia y la determinación humana ante la adversidad. Su historia ha sido contada y recontada, no solo en libros, sino también en adaptaciones cinematográficas y obras de teatro, manteniendo viva su influencia cultural.
En su última etapa, Selkirk volvió a la vida en el mar, trabajando como piloto en el Weymouth, un buque de guerra británico. Sin embargo, su vida llegó a su fin el 12 de diciembre de 1721, cuando murió en el mar.
A pesar de su muerte temprana, la figura de Alexander Selkirk sigue viva en el imaginario colectivo, sobre todo gracias a su vinculación con Daniel Defoe y su creación de Robinson Crusoe.
La historia de Selkirk no solo es un relato de aventura y supervivencia, sino también un testimonio de la capacidad humana para enfrentar la soledad y la adversidad. A través de su vida, ha dejado un legado que sigue inspirando a generaciones de lectores y aventureros.
MCN Biografías, 2025. "Alexander Selkirk (1676-1721): El marino cuya vida inspiró Robinson Crusoe". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/selkirk-alexander [consulta: 10 de febrero de 2026].
