Salguero Salas, Antonio (1868-1935). El pintor ecuatoriano que llevó la tradición académica al arte religioso y costumbrista

Salguero Salas

Antonio Salguero Salas, pintor ecuatoriano nacido en Quito en 1868 y fallecido en Roma en 1935, es una figura destacada en la historia del arte ecuatoriano. Su obra abarcó temas religiosos, costumbristas y retratos, destacándose por su estilo académico y su devoción a las tradiciones artísticas clásicas. Aunque su producción estuvo anclada en los preceptos académicos y fue un fiel conservador de la pintura, su contribución a la historia del arte del país es indiscutible. A través de sus lienzos, Salguero Salas no solo inmortalizó escenas religiosas y la vida cotidiana, sino que también dejó una marca en el retrato de personajes notables de su tiempo.

Orígenes y contexto histórico

Antonio Salguero Salas nació en Quito, la capital de Ecuador, en el año 1868. Su interés por el arte se despertó a una edad temprana, y fue en el taller de su primo, Alejandro Salas, donde dio sus primeros pasos en el mundo de la pintura. A los 18 años, decidió abrir su propio taller, comenzando una carrera que marcaría un antes y un después en la tradición pictórica ecuatoriana.

Durante su juventud, Ecuador estaba viviendo una época de grandes transformaciones políticas y sociales, con el país aún marcado por los ecos de la Revolución Liberal, un proceso liderado por el presidente Eloy Alfaro. Este período de cambios también estuvo acompañado por una renovación cultural en diversas áreas, entre ellas las artes visuales. Salguero Salas se vio influenciado por estas circunstancias, buscando en el perfeccionamiento de su arte un modo de hacer frente a la modernización que vivía el país.

Logros y contribuciones

El principal logro de Antonio Salguero Salas fue su capacidad para fusionar los temas religiosos con el estilo académico, lo que lo convirtió en un referente de la pintura religiosa en Ecuador. Su formación no solo estuvo vinculada a la tradición local, sino también a una educación internacional que amplió sus horizontes artísticos.

En 1896, en busca de perfeccionar su técnica, viajó a Chile, y en 1901 partió a Europa gracias a una beca otorgada por el presidente Eloy Alfaro. Su destino inicial fue Roma, donde entró en contacto con los grandes maestros del Renacimiento y la pintura clásica, lo que le permitió realizar copias de sus obras y aprender las técnicas académicas. Posteriormente, se trasladó a París, otra ciudad clave para el arte de la época, donde pudo explorar la vanguardia artística europea.

Estas experiencias fueron decisivas en su formación. Al regresar a Ecuador en 1904, Salguero Salas se convirtió en profesor de la Escuela de Bellas Artes de Quito, cargo que ocupó hasta 1912. Durante este período, enseñó a generaciones de artistas y contribuyó a consolidar una escuela académica en la pintura ecuatoriana.

Además de su labor educativa, Salguero Salas desarrolló una destacada producción pictórica que abarcó principalmente temas religiosos, pero también costumbristas y retratos. Sus obras religiosas son especialmente relevantes, y entre ellas se encuentran piezas tan notables como «Nuestra Señora de Pompeya», «La Sagrada Familia» y «Los mártires del Japón». Estas pinturas, que hoy se encuentran en la iglesia de Santo Domingo, dan cuenta de su destreza en la representación de temas sacros y su capacidad para plasmar el sentimiento religioso en sus lienzos.

Momentos clave de su vida y obra

A lo largo de su carrera, Salguero Salas vivió varios momentos clave que definieron su legado artístico:

  1. La apertura de su propio taller (1886): A los 18 años, Salguero Salas decidió independizarse y abrir su propio taller en Quito, lo que marcó el inicio de su carrera artística profesional.

  2. El viaje a Chile (1896): En busca de mejorar sus habilidades, viajó a Chile, donde comenzó a forjarse como pintor.

  3. La beca para estudiar en Europa (1901): Fue gracias a la intervención del presidente Eloy Alfaro que Salguero Salas pudo viajar a Roma y París, donde amplió su conocimiento de las técnicas académicas.

  4. Regreso a Quito y trabajo en la Escuela de Bellas Artes (1904-1912): Tras su formación en Europa, Salguero Salas regresó a Ecuador y comenzó a enseñar en la Escuela de Bellas Artes, donde estuvo hasta 1912.

  5. Su dedicación al retrato: Uno de sus mayores logros en la pintura fue la capacidad para retratar a la élite ecuatoriana, especialmente a la figura del «indio distinguido». Su habilidad para capturar la esencia de estos personajes le valió el reconocimiento como «el retratista elegante del indio distinguido».

Relevancia actual

La obra de Antonio Salguero Salas sigue siendo relevante hoy en día tanto para el estudio de la historia del arte en Ecuador como para la comprensión de la transición entre las tradiciones académicas y las nuevas corrientes artísticas que comenzaban a emerger en el siglo XX.

Aunque se le considera un conservador de la pintura académica y su estilo fue poco innovador, su impacto como retratista y pintor religioso sigue siendo significativo. Su habilidad para pintar escenas religiosas con gran destreza técnica le permitió plasmar la espiritualidad de la época y reflejar las creencias populares a través de sus cuadros. Los encargos de hogares quiteños para cuadros del Corazón de Jesús fueron una de las facetas más conocidas de su obra, y su legado como pintor religioso permanece intacto.

Además, su trabajo en la Escuela de Bellas Artes contribuyó a la formación de generaciones de artistas ecuatorianos, quienes, aunque influenciados por el maestro, desarrollaron sus propios estilos y métodos. De este modo, Salguero Salas jugó un papel esencial en la conservación y transmisión de la tradición académica en la pintura ecuatoriana.

Obras más destacadas

A lo largo de su carrera, Salguero Salas dejó una serie de obras que hoy son considerados tesoros del arte ecuatoriano. Algunas de sus más conocidas incluyen:

  • Nuestra Señora de Pompeya: Un ejemplo de su maestría en la pintura religiosa.

  • La Sagrada Familia: Otra de sus obras sacras que refleja su profunda devoción religiosa.

  • Los mártires del Japón: Pintura que muestra su capacidad para abordar temas históricos y espirituales.

  • Cuadros del Corazón de Jesús: Pintados a menudo por encargo de familias quiteñas.

Conclusión

Antonio Salguero Salas fue una figura esencial en el desarrollo de la pintura académica en Ecuador. Su obra, anclada en los principios de la tradición clásica, no solo reflejó las creencias religiosas de su tiempo, sino que también dejó un legado duradero en la historia del arte del país. A pesar de ser considerado un pintor conservador y poco innovador, su destreza técnica y su capacidad para captar la esencia de sus sujetos en el retrato y la pintura religiosa lo convierten en una figura fundamental en la historia del arte ecuatoriano.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Salguero Salas, Antonio (1868-1935). El pintor ecuatoriano que llevó la tradición académica al arte religioso y costumbrista". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/salguero-salas-antonio [consulta: 26 de febrero de 2026].