David Ricardo (1772–1823): El Fundador de la Economía Clásica y Pionero del Liberalismo Económico
Inglaterra en el siglo XVIII: El auge del capitalismo y la Revolución Industrial
David Ricardo nació en Londres en 1772, en una época clave para la evolución de la economía mundial. Inglaterra vivía una fase de transición entre el sistema feudal y la creciente expansión del capitalismo industrial. A finales del siglo XVIII, el país experimentaba un auge económico impulsado por la Revolución Industrial, un proceso que transformó la producción, las relaciones laborales y la organización social. El surgimiento de fábricas, la mecanización de la producción y el crecimiento de una clase obrera urbana marcaron el inicio de un cambio radical que cambiaría la estructura económica de la nación y del mundo entero.
Este periodo fue testigo del afianzamiento del sistema capitalista, que, a pesar de ser una economía de mercado, comenzaba a ser cuestionado por pensadores y economistas. En este contexto, figuras como Adam Smith habían dado los primeros pasos hacia una comprensión más científica de la economía. La obra de Smith, La riqueza de las naciones (1776), proponía que las fuerzas del mercado debían funcionar de manera autónoma, sin intervenciones del Estado. Sin embargo, a pesar de la prominencia de Smith, David Ricardo surgiría como una figura aún más radical y sistemática en la formulación de teorías económicas que influirían profundamente en la evolución del pensamiento económico.
La familia Ricardo y su origen judío
David Ricardo provenía de una familia judía sefardí de origen portugués. Su padre, Abraham Ricardo, era un próspero agente de cambio en la City de Londres, el distrito financiero de la capital inglesa. La familia disfrutaba de un estatus social acomodado, y David, el tercer hijo de los ocho que tuvo la pareja, creció en un entorno que le permitió acceder a una educación formal, aunque no fue un estudiante destacado en sus primeros años. Sin embargo, el ambiente intelectual y de negocios en el que creció le permitiría más tarde desarrollar sus ideas económicas.
A pesar de su éxito en los negocios, la familia Ricardo sufrió la presión de un ambiente antisemita. El hecho de que los judíos no pudieran acceder a cargos públicos importantes en Inglaterra, como se estipulaba por las restricciones de la época, fue un factor que marcó la vida de David. La perspectiva de una sociedad cerrada le generó una visión crítica sobre el orden establecido, que sería crucial en su desarrollo posterior como pensador económico.
Infancia y primeros años: Inicios en la City de Londres
Desde temprana edad, Ricardo comenzó a trabajar en la City, un centro neurálgico del comercio financiero de Londres. A los 14 años, tras la muerte de su padre, se unió al negocio familiar como corredor de bolsa. Su talento para las matemáticas y la contabilidad le permitió destacarse en el competitivo mundo financiero. A pesar de que, en un principio, la familia había previsto que David se dedicara a la gestión de negocios, pronto se hizo evidente que el joven tenía un interés por las ciencias y las matemáticas que iban más allá de lo que requerían sus ocupaciones comerciales.
Esta habilidad matemática y lógica sería fundamental en su futura obra económica. El desarrollo de su carrera en la City de Londres también le proporcionó acceso a una red de contactos que sería importante para sus futuras influencias intelectuales. A través de su trabajo como agente de cambio, Ricardo comenzó a acumular una considerable fortuna, lo que le permitió retirarse a una vida más tranquila, centrada en la investigación económica.
Matrimonio y ruptura familiar: La conversión al unitarismo
En 1793, David Ricardo contrajo matrimonio con Sarah Wilkinson, una joven de familia cuáquera. Este evento significó una ruptura radical con su familia y su religión judía, ya que Ricardo abandonó el judaísmo y adoptó el unitarismo, una corriente filosófica y religiosa que surgió durante la Revolución Francesa. El unitarismo se caracterizaba por su énfasis en el racionalismo y el republicanismo, aspectos que influyeron profundamente en su visión de la economía y la política.
Ricardo rechazaba las doctrinas religiosas tradicionales, abogando por una visión más racional y científica del mundo. El unitarismo, al igual que la Revolución Francesa, se basaba en la idea de que los seres humanos podían organizar sus sociedades de manera justa y racional, lo que influyó en su concepción del libre mercado y la autonomía del individuo. A pesar de esta conversión, el distanciamiento de su familia no fue fácil. A menudo se sintió aislado debido a su ruptura con las convenciones familiares y religiosas, pero este cambio también consolidó su carácter independiente y su enfoque en la ciencia y la razón.
Formación y primeros intereses intelectuales
El temprano interés por las ciencias y las matemáticas
David Ricardo mostró desde muy joven un gran interés por las ciencias exactas. Su inclinación por las matemáticas, la química, la geología y la mineralogía no solo se limitaba a una curiosidad pasajera, sino que era parte de su naturaleza reflexiva y analítica. En sus años de juventud, Ricardo disfrutaba del estudio independiente y la resolución de problemas matemáticos, lo que lo llevó a una profunda apreciación por el razonamiento lógico y estructurado.
Este amor por las ciencias exactas y el análisis riguroso sería crucial cuando comenzara a incursionar en la economía. La economía, a pesar de ser una disciplina social, necesitaba ser abordada, según Ricardo, desde una perspectiva similar a la de las ciencias exactas. Este enfoque lo llevaría a aplicar principios matemáticos y teóricos para explicar los fenómenos económicos de manera sistemática, alejándose de la visión puramente filosófica o sociológica que predominaba en la época.
La influencia de la Revolución Francesa y el descubrimiento de la economía
El punto de inflexión en la vida intelectual de David Ricardo llegó cuando, en 1799, visitó la ciudad de Bath y encontró una copia del libro La riqueza de las naciones de Adam Smith. Este encuentro fue un descubrimiento fundamental, ya que la obra de Smith sentó las bases de la economía moderna. La lectura de esta obra influyó profundamente en Ricardo, pero pronto se distanció de algunas de las ideas de Smith.
Ricardo comenzó a desarrollar sus propias ideas económicas, influidas también por los cambios sociales y políticos de la época, especialmente por la Revolución Francesa. El concepto de igualdad y el cuestionamiento del orden económico y social establecido inspiraron a Ricardo a pensar de manera más crítica sobre la estructura de la economía. Además, su formación autodidacta y su profunda curiosidad intelectual lo llevaron a centrarse en los temas económicos que le parecían más pertinentes, como la política monetaria, la teoría del valor y el papel del comercio internacional.
Este periodo de su vida estuvo marcado por su deseo de entender las dinámicas económicas que influían en los mercados y en las políticas económicas de su tiempo. Su incursión en el pensamiento económico sería el primer paso hacia su futura fama como uno de los más grandes economistas de la historia.
Inicios en la economía y su incursión como teórico
Influencia de Adam Smith y la crítica al Banco de Inglaterra
David Ricardo se adentró en el mundo de la teoría económica en 1809, cuando publicó un artículo en el Morning Chronicle en el que criticaba la política del Banco de Inglaterra sobre la emisión de billetes durante la guerra con Francia. Esta crítica inicial reflejaba su preocupación por los efectos de una emisión excesiva de billetes sobre la economía. Para Ricardo, el exceso de dinero circulante provocaba una devaluación de la moneda y alteraba los precios, lo que afectaba directamente a la estabilidad económica del país.
Este artículo fue solo el comienzo de su carrera como teórico económico. Influenciado por las ideas de Adam Smith, Ricardo comenzó a pensar en la economía no solo como un conjunto de fenómenos sociales, sino como un sistema que podía ser explicado racionalmente, utilizando el análisis lógico y matemático. En sus escritos posteriores, como en su obra The High Price of Bullion, A Proof of the Depreciation of Bank Notes (1810), continuó con esta línea de crítica económica, argumentando que el exceso de billetes emitidos por el Banco de Inglaterra provocaba la inflación y la caída del valor de la libra. Ricardo consideraba que el dinero debía ser tratado como cualquier otra mercancía, cuyo valor estaba determinado por las condiciones de producción del bien que lo respaldaba, en este caso, el oro.
Publicación de «The High Price of Bullion» y las primeras ideas económicas
Ricardo llevó su crítica al Banco de Inglaterra un paso más allá con la publicación de The High Price of Bullion, una obra que se convertiría en un hito en la economía clásica. En ella, desarrolló la idea de que el valor del dinero no estaba determinado por la cantidad de billetes emitidos, sino por el respaldo que estos tuvieran, es decir, por el oro que los respaldaba. Según Ricardo, el exceso de emisión de billetes sin respaldo adecuado había provocado la subida del precio del oro, lo que devaluaba la moneda y desestabilizaba la economía.
Ricardo argumentaba que el dinero, al igual que cualquier otro bien, debía ser tratado de acuerdo con las leyes de oferta y demanda, y que su valor debía estar basado en la cantidad de trabajo necesario para producirlo. Esta idea, que más tarde se convertiría en uno de los pilares de su teoría económica, le permitió desarrollar una visión innovadora de la economía, alejada de las ideas más generales de Adam Smith y acercándose a una comprensión más científica y sistemática de los fenómenos económicos.
Aportaciones clave a la economía clásica
La teoría del valor y la relación con el trabajo
Una de las principales contribuciones de Ricardo a la economía fue su teoría del valor, que se alejaba de la visión de Adam Smith. Mientras que Smith sugería que el valor de un bien estaba determinado por su utilidad y la cantidad de trabajo necesario para producirlo, Ricardo profundizó en esta idea y propuso que el valor de un bien debía ser determinado exclusivamente por la cantidad de trabajo necesario para producirlo.
En su teoría, Ricardo diferenciaba entre el valor en uso (la utilidad de un bien) y el valor en cambio (el precio del bien en el mercado). Mientras que el valor en uso era subjetivo y dependía de la utilidad que un bien tuviera para una persona, el valor en cambio era objetivo y dependía de la cantidad de trabajo necesario para producirlo. Esta distinción, que hoy es fundamental en la economía, fue un avance importante en la formulación de teorías económicas más precisas y cuantificables.
La teoría de la renta de la tierra: Renta diferencial y escasez de tierras
Otra de las contribuciones fundamentales de Ricardo a la economía fue su teoría de la renta de la tierra. Influenciado por las ideas de Thomas Robert Malthus, Ricardo propuso que la renta de la tierra era un excedente producido por el trabajo aplicado en tierras relativamente más fértiles en comparación con las tierras de menor calidad. Según Ricardo, a medida que la población crecía y se necesitaban más tierras para producir alimentos, las tierras de menor calidad comenzaban a ser cultivadas, lo que disminuía la productividad general de la agricultura.
La diferencia entre la productividad de las tierras de alta calidad y las de baja calidad fue lo que Ricardo identificó como la renta de la tierra o renta diferencial. Para él, esta renta no era producto del esfuerzo del agricultor, sino de la escasez de tierras cultivables, lo que generaba una renta para los propietarios de las tierras más fértiles.
La teoría del salario natural: Un enfoque sobre la subsistencia
La teoría del salario natural de Ricardo, aunque basada en las ideas de Adam Smith, introdujo una importante diferencia. Según Ricardo, los salarios no eran determinados por el mercado de trabajo de manera arbitraria, sino que tendían a estabilizarse en un nivel mínimo de subsistencia. Es decir, los salarios siempre se ajustaban a lo que un trabajador necesitaba para vivir según el estándar de vida de la época. Esta idea fue un paso crucial en la comprensión de la relación entre trabajo, salarios y capital en una economía capitalista.
Ricardo distinguió entre el salario natural, que representaba el mínimo necesario para la subsistencia de los trabajadores, y el salario de mercado, que era determinado por las condiciones de oferta y demanda. Según él, si los salarios superaban el salario natural, esto causaba un aumento de la población trabajadora, lo que generaba un exceso de oferta de trabajo que a su vez reducía los salarios. Este concepto influiría de manera significativa en el desarrollo de teorías económicas posteriores, especialmente en los estudios de Karl Marx, quien utilizaría la teoría de Ricardo sobre los salarios para sus propias investigaciones sobre la explotación laboral.
La teoría de los costos comparativos y el libre comercio
Una de las contribuciones más duraderas de Ricardo fue su teoría de los costos comparativos, que se convirtió en la base de la teoría moderna del comercio internacional. Según esta ley, cada país debería especializarse en la producción de aquellos bienes para los cuales tuviera un costo de producción relativamente más bajo en comparación con otros países. De esta manera, los países podrían comerciar entre sí y obtener bienes a un precio más bajo, lo que beneficiaría a todas las naciones involucradas.
Ricardo aplicó esta teoría al libre comercio, argumentando que las barreras comerciales como los aranceles y las restricciones a la importación solo perjudicaban a las economías al aumentar los precios y reducir la eficiencia. Esta idea se convirtió en un principio fundamental del liberalismo económico y tuvo un impacto duradero en las políticas comerciales de muchas naciones.
Ricardo en la política y la vida personal
Su ascenso a la Cámara de los Comunes y su independencia política
A partir de 1814, con una considerable fortuna acumulada gracias a sus actividades comerciales, Ricardo se retiró de la City de Londres y se mudó a una finca en Gloucestershire. Sin embargo, su retiro fue breve. En 1819, fue elegido miembro de la Cámara de los Comunes como representante del distrito irlandés de Portarlington, una localidad que pertenecía al conde de Portarlington, a quien Ricardo había otorgado un préstamo de 25.000 libras esterlinas. Este vínculo financiero fue el que facilitó su entrada en la política.
Aunque Ricardo nunca se alineó con los partidos políticos dominantes de la época, los tories (conservadores) y los whigs (liberales), se mostró como un firme defensor de las reformas económicas y políticas. Su pensamiento era profundamente liberal y reformista, y se mantenía firme en su postura de que el Estado debía intervenir lo menos posible en la economía, defendiendo un sistema basado en el libre mercado y el comercio internacional. A lo largo de su carrera política, Ricardo se destacó por su independencia y por una postura crítica frente a las políticas monetarias y fiscales de su tiempo.
Su tiempo en la Cámara de los Comunes estuvo marcado por su activa participación en debates sobre la reforma económica y su apoyo al libre comercio. No obstante, su carrera política fue relativamente corta y nunca se le conoció como un político de primera línea. Su interés principal seguía siendo la economía, y su labor política, aunque importante, no fue su mayor legado.
Vida personal: La fortuna y la familia
El matrimonio de Ricardo con Sarah Wilkinson, en 1793, supuso una ruptura significativa con su familia judía, ya que su esposa pertenecía a una familia cuáquera. Esta elección refleja la independencia de pensamiento y la tendencia a cuestionar las tradiciones establecidas que caracterizaron a Ricardo a lo largo de su vida. La familia Wilkinson también compartía ciertos ideales del unitarismo, una corriente de pensamiento que procuraba conciliar el racionalismo con los ideales republicanos, lo que tuvo una gran influencia en las ideas económicas y políticas de Ricardo.
Ricardo tuvo un total de siete hijos con Sarah, y su familia disfrutó de la comodidad económica derivada de la considerable fortuna que el economista había amasado a través de su carrera en los negocios. Tras su muerte, en 1823, la fortuna familiar, que ascendía a unas 750,000 libras esterlinas, pasó a ser heredada por su mujer e hijos. A pesar de la riqueza, la vida de Ricardo estuvo marcada por una notable austeridad y una fuerte dedicación a su obra económica. Su interés por la economía siempre fue más intelectual que materialista, y su legado como pensador se consolidó principalmente en sus teorías más que en su riqueza personal.
La consolidación de su obra y su influencia en la economía moderna
El “Principles of Political Economy and Taxation” y su impacto
La obra más significativa de David Ricardo fue, sin lugar a dudas, Principles of Political Economy and Taxation (1817). Esta obra se convirtió en un texto esencial para el desarrollo de la economía clásica y una base fundamental para los economistas que lo seguirían. En este libro, Ricardo desarrolló y perfeccionó muchas de las ideas que ya había esbozado en sus escritos previos, como la teoría del valor, la renta de la tierra y el salario natural.
Uno de los aspectos más relevantes de esta obra fue su sistematización de la economía como una ciencia racional, basada en principios lógicos y cuantificables. Al adoptar un enfoque similar al de las ciencias exactas, Ricardo dejó atrás las explicaciones filosóficas y sociológicas de la economía que prevalecían en su época. Esta obra influyó profundamente en economistas posteriores, y su enfoque en el análisis matemático y en la comprensión de los mecanismos del mercado la convirtió en un pilar para el pensamiento económico moderno.
Ricardo también formuló en este libro su teoría del homo oeconomicus, un concepto según el cual los agentes económicos toman decisiones racionales basadas en sus intereses individuales. Esto constituyó un avance importante en el desarrollo de la teoría económica, ya que permitía modelar el comportamiento humano dentro de un sistema económico de manera más precisa.
La crítica posterior a Ricardo y la escuela económica ricardiana
Tras la muerte de Ricardo, su obra fue objeto de un amplio debate. Aunque su influencia sobre la economía clásica fue indiscutible, muchos economistas comenzaron a criticar algunas de sus teorías, considerándolas demasiado rígidas o abstractas. A pesar de las críticas, la obra de Ricardo supuso una evolución en el pensamiento económico, y su legado perduró a través de la escuela ricardiana.
Los seguidores más destacados de Ricardo fueron James Mill, John R. McCulloch y John Stuart Mill, quienes continuaron desarrollando y difundiendo sus ideas. Sin embargo, también surgieron voces críticas, y una corriente importante de economistas conocida como los socialistas ricardianos adoptó algunas de sus teorías, pero las utilizó para justificar sus postulados socialistas, lo que generó una importante reinterpretación de sus ideas.
Por otro lado, economistas como John Maynard Keynes y Karl Marx también se vieron influenciados por la obra de Ricardo, aunque en direcciones opuestas. Marx, por ejemplo, utilizó la teoría de Ricardo sobre los salarios y la renta para desarrollar su propia crítica al capitalismo, mientras que Keynes reconoció en Ricardo a uno de los precursores de la economía moderna, aunque sus ideas sobre el mercado libre y la intervención del Estado eran muy distintas.
MCN Biografías, 2025. "David Ricardo (1772–1823): El Fundador de la Economía Clásica y Pionero del Liberalismo Económico". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/ricardo-david [consulta: 29 de enero de 2026].
