Pedro María Ric y Monserrat, Barón de Valdeolivos (1766-1831). El político aragonés entre la guerra y la restauración

Pedro María Ric y Monserrat, barón de Valdeolivos, fue una figura destacada en la vida política y jurídica española de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Nacido en Fonz, Huesca, en 1766 y fallecido en la misma localidad en 1831, su trayectoria abarcó desde las cátedras universitarias hasta los complejos escenarios de la Guerra de la Independencia y la restauración borbónica. Su vida, entretejida con los avatares del poder, la guerra y la intriga política, lo coloca como uno de los personajes clave para entender el convulso tránsito del Antiguo Régimen a las primeras luces del constitucionalismo español.

Orígenes y contexto histórico

Pedro María Ric y Monserrat nació en el seno de una familia noble. Hijo de Miguel Esteban Ric y Pueyo de Urríes, barón de Valdeolivos, y de Ana María de Monserrat y Uztariz, recibió una educación que lo preparó para ocupar cargos de responsabilidad en el ámbito académico y judicial. Su formación en la Universidad de Huesca fue brillante, tanto que llegó a ser catedrático y Rector de dicha institución, centro fundamental de saber en Aragón.

En 1784 emprendió un viaje por Italia, experiencia que le permitió conocer de cerca los procesos políticos y culturales europeos. Su prestigio fue en ascenso, y en 1792 le fue concedida la gran cruz de la Orden de Carlos III, una de las más altas distinciones del reino.

Su carrera judicial lo llevó a ser Alcalde del Crimen en la Audiencia de Aragón en 1795 y, al año siguiente, fue nombrado camarero secreto del papa Pío VI, lo que da cuenta de su creciente influencia y de la confianza que inspiraba en altas esferas religiosas y políticas.

Logros y contribuciones

Uno de los aspectos más significativos de su carrera fue su papel durante la Guerra de la Independencia Española. En 1807 se trasladó a Madrid en busca de la regencia de la Audiencia de Aragón. Aunque inicialmente no lo logró, consiguió acceder al cargo gracias a la recomendación de Palafox, quien lo apoyó el 23 de agosto de 1808.

Fue miembro de la Junta creada por las Cortes de Aragón para ejercer la soberanía en ausencia de Fernando VII y participó en diversas juntas para la defensa de Zaragoza, ciudad que resistía los embates del ejército napoleónico. Durante el segundo Sitio de Zaragoza, se convirtió en presidente de la Junta Suprema de Gobierno de la ciudad y del Reino de Aragón. En ese contexto, le correspondió una función amarga pero crucial: solicitar la capitulación ante el ejército francés.

Una vez consumada la rendición, firmó una «Representación a S.M.» dirigida a José I, que fue publicada en el periódico afrancesado El Imparcial el 24 de marzo de 1809. Aquel documento generó polémica y lo colocó en el centro del debate sobre el colaboracionismo y la resistencia.

Momentos clave

La vida de Pedro María Ric y Monserrat estuvo marcada por momentos de gran relevancia histórica. A continuación se enumeran algunos de los hitos más destacados de su trayectoria:

  • 1792: Recibe la Gran Cruz de Carlos III.

  • 1795: Nombrado Alcalde del Crimen en la Audiencia de Aragón.

  • 1796: Designado camarero secreto del papa Pío VI.

  • 1808: Recomendado por Palafox para la regencia de la Audiencia de Aragón.

  • 1808-1809: Presidente de la Junta Suprema de Gobierno de Zaragoza durante el segundo Sitio.

  • 1809: Publica «Relación de las heroicas defensas de Zaragoza» en el Semanario Patriótico de Cádiz.

  • 1810: Electo diputado a las Cortes de Cádiz por la Junta de Aragón.

  • 1813: Acusado de afrancesado en prensa; se defiende y es rehabilitado por publicaciones de la época.

  • 1814: Regresa a Zaragoza; muere su esposa en diciembre.

  • Post-1814: Ocupa diversos cargos administrativos y judiciales en Aragón.

Durante su estancia en Valencia, donde nació su hija Pilar, escribió la influyente «Relación de las heroicas defensas de Zaragoza», publicada en 1809. Este documento fue esencial para la construcción del relato heroico de la resistencia zaragozana frente a las tropas napoleónicas.

No obstante, no todo fue gloria. Fue atacado públicamente por su supuesta colaboración con los franceses, especialmente por haber firmado la rendición de Zaragoza. Un artículo de «Un defensor de Zaragoza» en el Redactor del 31 de julio de 1813 lo acusaba de afrancesado, aunque el mismo periódico rectificó y publicó una defensa de su actuación pocos días después, el 5 de agosto. En dicha defensa se citaba un documento de la Gaceta militar y política del principado de Cataluña donde se resaltaba su negativa a entrevistarse con Suchet.

En agosto de 1813, el propio Ric escribió un artículo aclarando su comportamiento y aportando detalles como su presencia en Zaragoza entre el 21 de febrero y el 12 de marzo de 1809 y su posterior marcha a Fonz, desde donde protegió a patriotas y hizo prisioneros a 600 franceses. Sin embargo, Luis de Villava recalcó que desde allí mantuvo correspondencia con el ex-intendente Mariano Domínguez, nombrado por los franceses superintendente de policía. Se le acusó también de circular bajo las órdenes de Lannes, aunque se justificó bajo el principio de que «el vencedor dicta la ley al vencido», y fue finalmente respaldado por la propia Junta Central.

Relevancia actual

La figura de Pedro María Ric y Monserrat permite comprender mejor los complejos dilemas morales y políticos que enfrentaron muchos españoles durante la ocupación napoleónica. Fue un hombre de su tiempo, profundamente implicado en la política, en la justicia y en la defensa institucional del Reino de Aragón. A pesar de las acusaciones de afrancesamiento, su actuación fue, en muchas ocasiones, valiente y decidida.

Tras su regreso a Zaragoza en 1814, sufrió la muerte de su esposa y retomó su papel en la Audiencia como Regente, además de ejercer otras importantes funciones:

  • Presidente de la Junta de reintegro de bienes confiscados por los franceses.

  • Protector del término de la Camarera.

  • Vicepresidente de la Junta de Beneficencia para la reedificación del Hospital de Nuestra Señora de Gracia.

  • Vicepresidente de la conservación y defensa de Aragón.

  • Ministro del Tribunal de Vigilancia (cargo al que renunció).

  • Consejero de Castilla, aunque también renunció a este puesto, fue distinguido con honores y antigüedad.

Ric y Monserrat fue además miembro de la Academia de Buenas Letras de Barcelona y poseía varias condecoraciones: las cruces de Carlos III, Flor de Lis, y las correspondientes a los dos Sitios de Zaragoza.

En 1824, en París, aparecieron memorias que hacían referencia a su papel en el segundo Sitio de Zaragoza, lo que confirma su proyección internacional como testigo y protagonista de los hechos.

Al jubilarse, se retiró definitivamente a su casa en Fonz, donde falleció el 29 de marzo de 1831, cerrando un capítulo personal profundamente ligado a los momentos más dramáticos del inicio del siglo XIX en España.

Bibliografía

  • Diario Mercantil de Cádiz [confróntense los números citados].

  • PALAU Y DULCET, Antonio: Manual del librero hispano-americano, 2ª edición, Barcelona, 1948-1977.

  • PANO, M.: “El inglés Sir Carlos Guillermo Doyle y su plan de socorro a Zaragoza”, en Publicaciones del Congreso Histórico de la Guerra de la Independencia, Zaragoza, 1909, II, pp. 73-92.

  • Redactor general de España [confróntense los números citados].

  • SALA VALDÉS Y GARCÍA SALA, Mario de la: Obelisco histórico en honor de los heroicos defensores de Zaragoza (1808-1809), Zaragoza, 1908.

  • A. GIL NOVALES.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Pedro María Ric y Monserrat, Barón de Valdeolivos (1766-1831). El político aragonés entre la guerra y la restauración". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/ric-y-monserrat-pedro-maria-baron-de-valdeolivos [consulta: 6 de marzo de 2026].