André Prokovsky (1939-VVVV). El talentoso bailarín y coreógrafo que marcó la danza internacional

André Prokovsky, nacido el 13 de enero de 1939 en París, es uno de los nombres más destacados en el ámbito de la danza clásica y contemporánea. A lo largo de su carrera, ha dejado una huella imborrable como bailarín, coreógrafo y director artístico, habiendo trabajado en algunas de las compañías más prestigiosas del mundo. Hijo de padres rusos, su formación y carrera profesional se vieron marcadas por la influencia de grandes maestros y el contacto con los mejores bailarines y coreógrafos de su época.

A lo largo de su carrera, André Prokovsky ha demostrado ser una figura fundamental en la danza, con logros que van desde su trabajo en compañías icónicas hasta la creación de piezas coreográficas que siguen siendo relevantes hoy en día.

Orígenes y contexto histórico

André Prokovsky nació en París en 1939, en el seno de una familia de origen ruso. Desde joven, demostró su pasión por la danza, y su formación comenzó con grandes maestros de la danza clásica y moderna. En su aprendizaje, trabajó bajo la tutela de figuras como Lubov Egorova, Serge Peretti y Nicholas Zverev, quienes jugaron un papel fundamental en su desarrollo artístico. Estos maestros le proporcionaron las bases técnicas y estilísticas que lo llevarían a lo más alto de su carrera.

Prokovsky comenzó su andadura profesional en 1954, cuando se unió a la Comédie-Française, un punto de inicio que marcó su incursión en el mundo de la danza profesional. Pronto se trasladó a otras compañías, entre ellas la de Janine Charrat, Roland Petit y Jean Babilée, todos ellos nombres fundamentales en la danza francesa. Estos primeros años fueron clave en la evolución de Prokovsky, quien se fue forjando como uno de los bailarines más destacados de su generación.

Logros y contribuciones

El salto de Prokovsky al reconocimiento internacional se dio en 1957, cuando se unió al London Festival Ballet como bailarín principal. Durante su tiempo en esta compañía, Prokovsky tuvo la oportunidad de interpretar una amplia variedad de roles, lo que le permitió consolidar su reputación en la escena internacional. Fue precisamente en este periodo cuando comenzó a trabajar con algunos de los grandes nombres de la danza, como Jacques d’Amboise y George Balanchine. Fue bajo la dirección de Balanchine que Prokovsky interpretó una de las piezas más importantes de su carrera: Brahms-Schoenberg Quartet (1966), un ballet que se convertiría en un clásico del repertorio del New York City Ballet.

Entre 1963 y 1966, Prokovsky fue primer bailarín del New York City Ballet, una de las compañías de ballet más prestigiosas del mundo. Fue un período de gran crecimiento artístico para él, en el que participó en el estreno de obras como Irish Fantasy (1964), una coreografía de Jacques d’Amboise, y Brahms-Schoenberg Quartet (1966), de George Balanchine. Estos estrenos marcaron su carrera y consolidaron su nombre en el panorama mundial de la danza.

En 1972, Prokovsky regresó a Londres y fundó junto a su esposa, la bailarina Galina Samsova, la Samsova-Prokovsky New London Company. Esta compañía representó una nueva etapa en su carrera, ya que pudo plasmar en ella su visión artística y coreográfica. Durante su tiempo en esta compañía, Prokovsky estrenó varias obras de gran importancia, entre ellas Piano Quartet N° 1 (Beethoven, 1974) y Élégie (Fauré, 1975).

Además, su contribución al repertorio de otros ballets también fue significativa. A lo largo de su carrera, Prokovsky coreografió piezas para diversas compañías, incluyendo Anna Karenina (Tchaikovsky, 1979) y The Three Musketeers (Verdi y Woolfenden, 1981) para el Australian Ballet, The Storm (Shostakovitch, 1981) y Verdi Variations (Verdi, 1981) para el London Festival Ballet, así como Poema en Forma de Canciones (Granados y Turina, 1992) para el Ballet du Nord.

Prokovsky también fue reconocido por su habilidad para trabajar con diferentes estilos y géneros musicales, lo que le permitió crear coreografías innovadoras y siempre sorprendentes. Su capacidad para fusionar la danza clásica con elementos de la música contemporánea y su capacidad para interpretar obras de compositores como Verdi y Beethoven lo hicieron un coreógrafo versátil y único.

Momentos clave de su carrera

A lo largo de su carrera, André Prokovsky vivió una serie de momentos clave que marcaron su éxito y le permitieron dejar una huella imborrable en el mundo de la danza. Algunos de estos momentos son:

  • 1957: Se unió al London Festival Ballet como bailarín principal, comenzando su ascenso en la danza internacional.

  • 1963-1966: Primer bailarín del New York City Ballet, participando en estrenos importantes como Irish Fantasy y Brahms-Schoenberg Quartet.

  • 1972: Fundó junto a su esposa la Samsova-Prokovsky New London Company y estrenó obras como Piano Quartet N° 1 y Élégie.

  • 1979: Estrenó Anna Karenina para el Australian Ballet, consolidando su reputación como coreógrafo.

  • 1981: Creó The Three Musketeers y The Storm para el Australian Ballet y el London Festival Ballet.

  • 1992: Coreografió Poema en Forma de Canciones para el Ballet du Nord, una de sus obras más aclamadas.

Relevancia actual

Aunque la compañía Samsova-Prokovsky se disolvió en 1977, el legado de Prokovsky sigue vivo. Su influencia en la danza clásica y contemporánea se mantiene vigente a través de sus coreografías, que siguen siendo interpretadas por compañías de todo el mundo. Además, la formación de generaciones de bailarines bajo su dirección artística ha dejado un impacto duradero en el panorama dancístico internacional.

La versatilidad de Prokovsky y su capacidad para adaptar su estilo a diferentes épocas y contextos musicales lo convierten en una figura esencial en la historia de la danza. Su legado sigue vivo en cada coreografía que lleva su sello, y su impacto sigue siendo estudiado y admirado por nuevos bailarines y coreógrafos.

Obras de Prokovsky:

  • Piano Quartet N° 1 (Beethoven, 1974)

  • Élégie (Fauré, 1975)

  • Anna Karenina (Tchaikovsky, 1979)

  • The Three Musketeers (Verdi y Woolfenden, 1981)

  • The Storm (Shostakovitch, 1981)

  • Verdi Variations (Verdi, 1981)

  • Poema en Forma de Canciones (Granados y Turina, 1992)

En resumen, la vida y obra de André Prokovsky siguen siendo un referente de la danza mundial, desde sus primeros pasos en la Comédie-Française hasta sus logros más recientes. Su legado es testamento de su visión artística y de su dedicación al arte de la danza, que continúa inspirando a generaciones de bailarines y coreógrafos alrededor del mundo.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "André Prokovsky (1939-VVVV). El talentoso bailarín y coreógrafo que marcó la danza internacional". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/prokovsky-andre [consulta: 11 de febrero de 2026].