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PinturaBiografía

Pinto Ortiz, Joaquín (1842-1906).

Pintor ecuatoriano, nacido en Quito en 1842 y muerto en la misma ciudad en 1906. Está considerado como el último gran representante de la tradición pictórica de la Colonia. Hijo de padre portugués y madre ambateña, fue un auténtico humanista, pues no sólo estudió las técnicas de la pintura y ciencias afines, sino que llegó a dominar varios idiomas, como latín, francés, inglés y alemán. Este acervo cultural, unido a su temperamento sencillo y apacible, le hizo un maestro ideal de jóvenes, dotes que desarrolló en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Quito y en la Academia de Dibujo y Pintura de Cuenca. Se unió a Eufemia Berrío, discípula suya, de familia oriunda de Medellín (Colombia), y con ella vivió en una casa del barrio de San Roque, entregado a su arte, ajeno a toda ambición económica, pero rodeado de afecto y de expresión artística. Aunque realizó trabajos por encargo, como cuadros religiosos y otros, gran parte de su obra es fruto simplemente de su necesidad de desahogo artístico; de ahí su originalidad y su libertad para seguir las exigencias de su inspiración y de su gusto. Pinto murió en 1906, año en que también dejaban este mundo los pintores contemporáneos suyos Rafael Salas y Juan Manosalvas.

Exquisito acuarelista, cultivó, además del cuadro religioso, el retrato y el paisaje. Fue uno de los primeros en introducir en sus cuadros, como fuente directa de inspiración, el tema del indígena; su presencia en sus cuadros no obedece todavía a una preocupación por la realidad social, sino al afecto, a la estima que sentía hacia ellos como sujetos de folcklore y de trabajo, como elemento positivo para la sociedad. Algunas de sus obras son: Parejas de palo, Muchacho Campanero, Alegoría del Mariscal Sucre, Inquisición (en la que representa a su propia familia rodeada de inquisidores, representados en enemigos del artista), La Matanza, Inmaculada, para la Universidad de Cuenca y La Transverberación de Santa Teresa, para el convento de la Asunción de Cuenca. Junto con su esposa, realizó ilustraciones para dos libros de arqueología de González Suárez, y para su amigo francés Agustín Cousin. También ejerció el arte de la caricatura, como en la representación de García Moreno -con reminiscencia quijotesca- cabalgando un asno, acompañado de un clérigo juerguista, guitarra en mano.

Autor

  • CCG.