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PolíticaBiografía

Pérez Rosales, Vicente (1807-1886).

Escritor, político y colonizador chileno, nacido en 1807 y muerto en 1886.

Vida

Provenía de una familia ilustre y letrada de ascendencia española que estuvo desde un principio de parte de la causa criolla. Su abuelo materno, Juan Enrique Rosales, formó parte de la Primera Junta Nacional de Gobierno chilena; fue deportado por tal causa a la isla de Juan Fernández. Su madre, doña Mercedes Rosales, fue encarcelada “por insurgente”. Su padre, Joaquín Pérez, murió joven por una tuberculosis. Su padrastro, Felipe Santiago del Solar, se hizo cargo de la familia en Argentina.

Nuestro personaje recibió una buena educación. Con tan sólo con once años de edad tuvo que partir a Mendoza con su familia exiliada, tras la derrota patriota de Cancha Rayada, el 23 de marzo de 1818. Ya en esta ciudad, Pérez Rosales ingresó en la milicia formada por escolares y en tal carácter presenció el fusilamiento de los hermanos Carrera, a quienes conocía. A los catorce años fue embarcado en el buque de un capitán británico amigo de sus padres y, sin quererlo, llegó a Río de Janeiro, donde estuvo dos años hasta que fue repatriado. Un tercer viaje -esta vez de estudios- lo llevaría a París desde el año 1825 a 1830; Allí conoció importantes personalidades -entre ellos Alejandro Dumas- y se empapó del Romanticismo imperante.

Volvió luego a Chile, donde trabajó como agricultor, fabricante de aguardiente, minero, comerciante, arriero, contrabandista, etc. y recorrió el país entero; también Argentina fue escenario de sus viajes. Atraído luego por la fiebre del oro, partió rumbo a California, donde recopiló infinitas experiencias que volcaría más tarde en sus obras. Posteriormente, encontró un trabajo adecuado a sus características, ya que fue nombrado agente de colonización en Valdivia y en Corral, por lo que le tocó recibir un primer grupo de 85 inmigrantes alemanes, explorar la zona del lago Llanquihue y preocuparse del poblamiento de la región. En 1855 fue enviado a Alemania para que reclutara emigrantes. El tiempo que permaneció en Hamburgo le sirvió para darse cuenta -como a Alonso de Ovalle doscientos años antes- de que su país era casi absolutamente desconocido, y encontró la solución donde la había hallado el jesuita: escribir un libro que lo diera a conocer. Así publicó en francés el Essai sur le Chili, una especie de geografía descriptiva del país.

A su regreso, en 1859, fue nombrado intendente de Concepción; en 1861 diputado por Chillán y en 1876 senador por Llanquihue. Fue uno de los fundadores de la Sociedad de Fomento Fabril en 1881. Mientras tanto, había publicado en la Revista Chilena sus estudios sobre California y algunos capítulos del libro Diccionario del entrometido, que sería editado póstumamente, al igual que su Diario de viaje a California. Escribió también algunas obras que tuvieron que ver con sus funciones administrativas, como Memorias sobre emigración, inmigración y colonización, Manual del ganadero Chileno, La colonia de Llanquihue, etc. Su obra más importante y conocida es, sin embargo, Recuerdos del pasado que vio la luz en forma de folletín en el diario La Época en 1882, año en que también apareció en forma de libro. Luego, a sugerencia de sus amistades, el autor revisó, agregó y desarrolló algunas de sus partes para publicar la edición definitiva en 1886, el mismo año de su muerte.

Pérez Rosales fue, en cierta medida, el prototipo del romántico, viajero incansable y libre, vagabundo, amante de la naturaleza abierta e ilimitada, rebelde apasionado y sentimental en busca de sus sueños. En los Recuerdos del pasado se encuentran reflejadas sus vivencias de 1814 a 1859 y, con ellas, una completa y amena galería de personajes, costumbres y acontecimientos del Chile decimonónico. Allí se muestra la idiosincrasia de un pueblo, el espacio natural y su desarrollo político e histórico. Él mismo destacó que su interés no era hacer historia, sino relatar hechos particulares que le acaecieron o presenció. La obra no cuenta con unidad de acción en el sentido estricto de la palabra, lo cual no es demasiado relevante pues el interés se despierta y mantiene ininterrumpidamente, al extremo de que existen capítulos que podrían aislarse sin que la obra madre sufriera desmedro.

En su narración se vale de un lenguaje castizo y corriente en el que se entremezclan a ratos voces y dichos populares. Es una figura sencilla e inquieta, típica de un “buscavidas” que intercala amenos y bien estructurados “cuadros de costumbres”. Pérez Rosales fue miembro honorario de la Sociedad de Historia Natural de Nuremberg, de la de Anticuarios de Copenhague, de la prusiana para Moralización y Fomento de la Clase Obrera y de la Imperial Geográfica de Rusia.

Autor

  • Andrea Viera