Pérez Gutiérrez, Armando (1908-1931). La vida y legado de un torero mexicano inolvidable
Armando Pérez Gutiérrez, conocido en el mundo taurino como «Carmelo Pérez», nació en Texcoco, en el estado de México, en 1908. Su muerte, ocurrida en Madrid en 1931, a la edad de tan solo 23 años, truncó una carrera taurina llena de promesas y un futuro brillante en el arte del toreo. Su prematura desaparición dejó una huella indeleble en la historia del toreo, y su legado sigue siendo recordado por la audacia y la innovación que trajo a la tauromaquia del primer tercio del siglo XX. A menudo comparado con el renombrado torero sevillano Juan Belmonte García, «El Pasmo de Triana», la carrera de Pérez se destacó tanto por su técnica como por su estética.
Orígenes y contexto histórico
Armando Pérez Gutiérrez nació en una familia que tenía una fuerte vinculación con el mundo de la tauromaquia. Su hermano, Silverio Pérez Gutiérrez, fue uno de los toreros más importantes de México, conocido como «El Faraón de Texcoco». La influencia de Silverio fue clave en el desarrollo del joven Carmelo, quien desde temprana edad mostró gran pasión y destreza en el toreo. La ciudad de Texcoco, en el Estado de México, fue testigo de su formación, donde su talento le permitió destacar entre los novilleros de la época.
En un contexto histórico en el que el toreo mexicano estaba alcanzando un nivel de refinamiento y espectacularidad, Carmelo Pérez se preparó para ser una de las futuras figuras del toreo del país. Durante los años previos a su gran debut como matador, México vivió una serie de transformaciones sociales y políticas que marcarían el rumbo del país en los años siguientes. La cultura taurina se encontraba en auge y Carmelo, con su destreza natural, parecía estar destinado a hacer historia.
Logros y contribuciones
El 3 de noviembre de 1908, Carmelo Pérez alcanzó uno de los hitos más importantes de su carrera: la alternativa como matador de toros. La ceremonia tuvo lugar en la Ciudad de México, en un evento que sería recordado por los fanáticos del toreo. En esta ocasión, el maestro Joaquín Rodríguez Ortega, conocido como «Cagancho», fue quien le entregó los trastos para iniciar su camino como matador. Esta ceremonia, que se realizó en presencia del torero mexicano Heriberto García Espejel, fue un hito para la tauromaquia mexicana, y los aficionados presenciaron una faena memorable, que pronto lo colocaría como una de las figuras más prometedoras del toreo nacional.
La habilidad de Carmelo Pérez para conectar con el público y su enfoque innovador hacia el toreo fueron algunos de los factores que lo destacaron entre sus contemporáneos. Su estilo audaz y técnico en el ruedo sorprendió incluso a los toreros más experimentados, y pronto su nombre se convirtió en sinónimo de valentía y destreza. No solo sus compatriotas lo admiraban, sino que su fama cruzó fronteras, y su objetivo de recibir la alternativa en España se hizo cada vez más cercano.
La oportunidad de cumplir este sueño llegó en 1931, cuando Carmelo Pérez recibió su alternativa en el prestigioso coliseo de Toledo. En este evento, se vistió con el traje de luces acompañado del maestro sevillano Manuel Jiménez Moreno y del matador toledano Domingo López Ortega. Ese día, el toro con el que recibió la alternativa española se llamaba «Presidente» y pertenecía a la ganadería de Antillón. Este logro representaba no solo la culminación de sus aspiraciones profesionales, sino también la consagración internacional de un torero mexicano que, hasta ese momento, solo había brillado en su tierra natal.
Momentos clave en su carrera
A lo largo de su corta pero intensa carrera, Carmelo Pérez vivió varios momentos que marcaron su camino y lo consolidaron como una de las figuras más emblemáticas del toreo de su tiempo. Entre los más destacados, podemos citar:
-
3 de noviembre de 1908: Recepción de la alternativa en México, de manos de Cagancho.
-
17 de noviembre de 1929: Carmelo Pérez sufre una grave cornada en un toro llamado «Michin», marcado con el hierro de San Diego de los Padres. Esta cornada marcaría el comienzo de una larga recuperación, que nunca logró sanar completamente.
-
1931: Recepción de la alternativa en España en el coliseo de Toledo, donde se consolidó como un torero de talla internacional. La faena con «Presidente» se convirtió en un hito de su carrera.
Relevancia actual
La relevancia de Carmelo Pérez sigue viva, tanto en México como en el resto del mundo taurino. Su estilo innovador y su valentía en el ruedo lo convirtieron en una inspiración para generaciones futuras de toreros. Aunque su carrera fue corta, su legado perdura, y su historia es contada y recontada entre los aficionados al toreo, quienes lo recuerdan no solo por su destreza técnica, sino también por su entrega total al arte del toreo.
El impacto de su muerte prematura resonó profundamente en México, donde su hermano Silverio Pérez, a quien le unía un vínculo muy cercano, decidió seguir los pasos de Carmelo. Silverio se convirtió en un torero de renombre internacional, cumpliendo la misión de mantener viva la tradición taurina de la familia Pérez Gutiérrez y de rendir homenaje a su hermano caído.
La figura de Carmelo Pérez sigue siendo objeto de análisis y homenaje, especialmente por su habilidad para plasmar un estilo único que renovó la estética del toreo en el siglo XX. Los estudios sobre su vida y su legado continúan siendo fuente de inspiración para aquellos interesados en la historia del toreo mexicano e internacional.
Bibliografía
-
ABELLA, Carlos y TAPIA, Daniel: Historia del toreo (Madrid: Alianza, 1992). 3 vols. (t. 1: «De Pedro Romero a Manolete).
-
COSSÍO, José María de: Los Toros (Madrid: Espasa Calpe, 1995). (2 vols.).
-
GUARNER, Enrique: Historia del toreo en México (México, 1979).
-
VILLATORO, Ángel: Antología taurina mexicana (Madrid, 1964).
-
VINYES RIERA, Fernando: México, diez veces llanto (Madrid: Espasa-Calpe, 1987).
MCN Biografías, 2025. "Pérez Gutiérrez, Armando (1908-1931). La vida y legado de un torero mexicano inolvidable". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/perez-gutierrez-armando [consulta: 5 de febrero de 2026].
