Benito Pereira (1535-1610): El Jesuita Valenciano que Dejó su Huella en la Filosofía Natural y la Ciencia
Benito Pereira (1535-1610): El Jesuita Valenciano que Dejó su Huella en la Filosofía Natural y la Ciencia
Introducción a Benito Pereira (1535-1610)
Benito Pereira, nacido en Ruzafa, un pequeño municipio cerca de Valencia, España, en 1535, se destacó en el ámbito de la ciencia y la filosofía durante el Renacimiento. Miembro de la orden jesuita, Pereira fue un pensador profundamente influenciado por los cambios intelectuales de su época, un periodo en el que las ciencias comenzaban a dar forma a lo que hoy entendemos como la revolución científica. Durante su vida, Pereira no solo dejó un legado como filósofo y teólogo, sino también como un académico que influyó en las obras de figuras clave de la historia de la ciencia, como Galileo Galilei. Su vida y obra reflejan un interés constante por explorar los principios fundamentales de la naturaleza, la lógica y las matemáticas, fusionando la tradición aristotélica con las innovaciones emergentes de su tiempo.
Primeros años y formación académica
Orígenes familiares y entorno en Ruzafa (Valencia)
Benito Pereira nació en una familia modesta en Ruzafa, una localidad situada en las cercanías de Valencia. Pocos detalles se conocen sobre su familia y primeros años, pero se sabe que creció en un contexto culturalmente rico, dado que Valencia era un importante centro intelectual en la época. Su educación inicial en la ciudad le permitió contactar con diferentes corrientes filosóficas y científicas de la época, sentando las bases para su futura carrera como intelectual y miembro de la Compañía de Jesús.
Ingreso en la orden jesuita y el impacto del padre Jerónimo Doménech
En 1552, Pereira ingresó a la orden de los jesuitas, siguiendo los pasos de muchos de sus contemporáneos, quienes se vieron atraídos por la influencia de la Contrarreforma y la misión educativa de la Compañía. Su decisión de unirse a los jesuitas estuvo marcada por una fuerte relación con el padre Jerónimo Doménech, quien había fundado el Colegio de San Pablo en Valencia. Doménech fue un mentor clave para Pereira, guiándolo en su vida religiosa y académica. Este contacto inicial con la educación jesuita no solo formó su fe, sino que también reforzó su interés en las ciencias naturales y la filosofía.
Primeros estudios en Valencia y su traslado a Sicilia
Pereira comenzó sus estudios en filosofía y teología en Valencia, donde demostró un talento sobresaliente. A medida que se desarrollaba como estudiante, su camino lo llevó a Sicilia, y finalmente a Roma, donde el joven jesuita podría seguir desarrollando su carrera académica y académicamente influir en la intelectualidad de la época. Su paso por Sicilia y Roma representó no solo un avance personal, sino también un importante paso hacia el establecimiento de su legado científico.
Carrera académica en Roma
Enseñanza de Lógica, Filosofía Natural, Metafísica y Teología
Una de las características definitorias de la carrera de Benito Pereira fue su dedicación a la enseñanza. Durante su estancia en Roma, donde residió hasta su muerte en 1610, Pereira fue un activo profesor en el Colegio Romano, un importante centro educativo de la Compañía de Jesús. En este entorno, Pereira se desempeñó como instructor de Lógica, Filosofía Natural, Metafísica y Teología en diferentes periodos a lo largo de su vida. Su enfoque en la enseñanza de la Filosofía Natural lo colocó en la vanguardia de los debates científicos de la época, contribuyendo a la configuración de los debates sobre el movimiento, la física y la naturaleza de la realidad.
Su relevancia como profesor en el Colegio Romano
Pereira fue más que un simple docente: su rol en la enseñanza en el Colegio Romano lo consolidó como uno de los más destacados pensadores jesuitas de su tiempo. A lo largo de sus enseñanzas, influyó en generaciones de estudiantes, entre los cuales se encontraban figuras clave de la ciencia y la filosofía posterior. Su posición como educador también le permitió profundizar en los debates filosóficos que dominaban el siglo XVI, incluyendo el examen de las teorías aristotélicas y sus relaciones con las nuevas corrientes de pensamiento que emergían, particularmente en las ciencias naturales.
Obras iniciales y su legado temprano
El impacto de De communibus omnium rerum naturalium principiis et affectionibus (1562)
La obra más importante de Benito Pereira es su tratado filosófico De communibus omnium rerum naturalium principiis et affectionibus, publicado en Roma en 1562. Este tratado se centró en los principios fundamentales de la naturaleza y sus afectos, una discusión que abarcaba desde la física aristotélica hasta las nuevas ideas que comenzaban a emerger sobre la naturaleza del movimiento y la materia. La obra de Pereira, de gran profundidad intelectual, se convirtió en un libro de texto esencial en los colegios jesuíticos, lo que garantizó su amplia difusión durante el siglo XVI y más allá.
Recepción y difusión de su obra dentro de los círculos jesuíticos
La difusión de De communibus no solo fue notable dentro de los círculos académicos jesuitas, sino que también tuvo un impacto significativo en la filosofía natural de su época. El libro fue citado y reeditado varias veces, reflejando su influencia duradera. Fue utilizado como referencia en las aulas de la Compañía de Jesús y se convirtió en una obra esencial para aquellos que deseaban entender la naturaleza de la realidad a través de la ciencia y la filosofía. A pesar de que las ideas de Pereira fueron influenciadas por Aristóteles, su trabajo también permitió la integración de conceptos más nuevos, como la teoría del movimiento violento, que más tarde se desarrollaría en las investigaciones de Galileo Galilei.
Filosofía natural y matemáticas
El análisis de las matemáticas en De communibus y su estatus epistemológico
En su obra De communibus omnium rerum naturalium principiis et affectionibus, Pereira también abordó el tema de las matemáticas, un campo que en ese momento era objeto de debate dentro de los círculos filosóficos y científicos. Pereira sostenía una visión muy particular sobre la naturaleza de las matemáticas. A diferencia de otros pensadores de la época, no consideraba que las matemáticas pudieran ser clasificadas como una ciencia en el sentido aristotélico, ya que las matemáticas no se basaban en los mismos principios causales que las ciencias naturales, como la física o la biología. Para Pereira, las matemáticas carecían de la dimensión de causa material, formal o final que caracterizaba a las ciencias en la tradición aristotélica.
Además, Pereira desarrolló un análisis detallado sobre la naturaleza semántica y sintáctica de las matemáticas, destacando su independencia respecto a las ciencias naturales. Reconoció una necesidad sintáctica autónoma en las matemáticas, sugiriendo que estas disciplinas podían considerarse separadas de cualquier otra ciencia formal. Esta visión le otorgó a las matemáticas una posición privilegiada en su sistema filosófico, destacándolas no solo como herramientas para entender el mundo sensible, sino también como un campo de conocimiento con su propio estatus epistemológico.
La influencia de Pereira en la obra de Galileo y otros filósofos
La influencia de Benito Pereira en la obra de Galileo Galilei es notable, ya que algunas de las ideas presentadas en De communibus fueron citadas por Galileo en sus escritos. En su Tractatus de alteratione et de elementis y en su Tractatio prima de mundo, Galileo hacía referencia a Pereira y utilizaba su obra como una fuente fundamental en sus estudios sobre las teorías del movimiento y la dinámica. El historiador y filósofo Adriano Carugo ha demostrado que las teorías de Pereira sobre el movimiento violento y el impulso fueron clave para el desarrollo de la teoría dinámica de Galileo. Además, el De communibus de Pereira fue crucial para la discusión sobre el concepto de “impetus” y las teorías del movimiento, que más tarde influirían en el pensamiento físico de Galileo y otros científicos contemporáneos.
El hecho de que Galileo citara a Pereira, y que las ideas de este último fueran tan relevantes en los estudios de la física en ese momento, resalta el impacto de su obra en el pensamiento científico de la época. A pesar de que Pereira defendió algunas ideas aristotélicas tradicionales, su enfoque innovador sobre el movimiento y las matemáticas lo situó como un puente entre las ideas antiguas y las nuevas teorías científicas que comenzarían a emerger en el siglo XVII.
Obras sobre magia, alquimia y astrología
Adversus fallaces et superstitiosas artes y su enfoque sobre la magia natural
Otra de las obras más relevantes de Benito Pereira es Adversus fallaces et superstitiosas artes, publicada en 1591. En este tratado, Pereira analiza y critica las diversas artes ocultas de la época, incluyendo la magia, la astrología y la alquimia. Su tratamiento de la magia es particularmente interesante, ya que, a diferencia de otros pensadores de su tiempo, Pereira no condenaba de manera tajante la magia natural, entendida como el uso de principios físicos y matemáticos para influir en el mundo natural.
Pereira consideraba que la magia natural era una disciplina legítima dentro de las ciencias, pero solo podía ser practicada por personas altamente instruidas y virtuosas. Según él, la magia natural estaba relacionada con las ciencias como la física, la medicina y las matemáticas, y podía ser usada para lograr efectos prodigiosos, siempre que se basara en principios naturales y no en prácticas supersticiosas o demoníacas. Sin embargo, también advertía que el uso incorrecto de la magia podría conducir a abusos, y en esos casos, la magia debía ser prohibida por el estado.
Crítica a la astrología y la magia astronómica, inspirada en la bula de Sixto V
En el segundo libro de Adversus fallaces et superstitiosas artes, Pereira dedica un análisis exhaustivo a la astrología, especialmente a la astrología judicial o predicción de futuros eventos a partir de los movimientos astrales. Su postura es clara y enérgica: la astrología judicial es una pseudociencia sin fundamento, que carece de bases racionales o filosóficas y está en contradicción con la fe cristiana.
Esta crítica de Pereira a la astrología se inspira en la bula de Sixto V, emitida en 1586, que condenaba la astrología judicial. Pereira, siguiendo los argumentos de filósofos como Giovanni Pico della Mirandola, refuerza la idea de que los astrólogos no comprenden realmente los cielos y que sus predicciones son más bien el resultado de engaños o intervenciones demoníacas. Aunque Pereira admite que algunos aspectos de la astrología, como la medicina astrológica, pueden tener algún valor práctico, en su conjunto la astrología no debe ser considerada una ciencia legítima.
Su análisis de las visiones y la astrología
La interpretación de las visiones y la influencia del pensamiento de Giovanni Pico della Mirandola
En el tercer libro de Adversus fallaces et superstitiosas artes, Pereira también se adentra en el tema de las visiones, un fenómeno ampliamente discutido en la filosofía y la teología de la época. Pereira argumenta que, aunque muchas visiones son falsas y engañosas, otras son auténticas y deben ser consideradas con cautela. A diferencia de otros pensadores, Pereira no descarta todas las visiones como producto de la superstición, sino que las analiza desde una perspectiva filosófica, buscando su interpretación en términos racionales.
Su enfoque en las visiones refleja la influencia del pensamiento de Giovanni Pico della Mirandola, un filósofo renacentista que abogaba por la reconciliación de las tradiciones místicas y racionales. Pereira rechazaba las interpretaciones rígidas de las visiones, que las consideraban todas como fenómenos sobrenaturales, y defendía una postura más matizada que consideraba la posibilidad de que algunas visiones pudieran tener un valor real o simbólico.
La condena de la astrología judiciaria y su rechazo de la predicción astrológica
La postura de Pereira sobre la astrología se extendía más allá de la astrología judicial, que era la más comúnmente criticada en su tiempo. A pesar de que algunos filósofos medievales como Tomás de Aquino y Alberto Magno habían aceptado ciertos aspectos de la astrología, Pereira se mostró escéptico acerca de cualquier tipo de astrología que pretendiera predecir el futuro. Su condena a la astrología judicial se alineaba con la postura oficial de la Iglesia en ese momento, que rechazaba la idea de que los astros pudieran influir en el destino de los seres humanos de manera determinista.
Su legado científico y religioso
Impacto de su obra en la ciencia y la filosofía renacentista
El legado de Benito Pereira es profundamente significativo en la historia de la ciencia y la filosofía del Renacimiento. Aunque sus ideas fueron en gran medida influenciadas por el pensamiento aristotélico, Pereira no se limitó a la tradición. Su obra y sus escritos abrieron nuevas vías para la discusión sobre el movimiento, las matemáticas y la naturaleza de las ciencias. Su obra fue ampliamente leída y citada por figuras clave como Galileo, lo que demuestra la relevancia de su pensamiento en el desarrollo de la ciencia moderna.
Influencia en la exégesis bíblica y las discusiones científicas de su época
Además de sus contribuciones filosóficas, Pereira también tuvo un impacto significativo en la exégesis bíblica. Su obra Commentarium et Disputationum in Genesim (1589-1598) fue utilizada por Galileo en su Lettera a Madama Cristina di Lorena, donde discutió las reglas que deben seguirse en la exégesis de las Escrituras para relacionarlas con los avances científicos. Su enfoque integrador de la ciencia y la fe lo convirtió en una figura crucial para entender las tensiones entre la doctrina religiosa y el desarrollo del conocimiento científico.
MCN Biografías, 2025. "Benito Pereira (1535-1610): El Jesuita Valenciano que Dejó su Huella en la Filosofía Natural y la Ciencia". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/pereira-benito [consulta: 5 de febrero de 2026].
