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HistoriaDerechoBiografía

Paulo, Julio (180-235 d.C.).

Jurisconsulto de la antigua Roma, cuyas fechas de nacimiento y de muerte se desconocen, aunque se sabe que ejerció su carrera en el período comprendido entre el reinado de Cómodo y el de Alejandro Severo(180-235 d.C.). También se ignora su lugar de nacimiento: si Juan Bertrando afirmó que era latino, Marcilio lo hizo nacer en Grecia, mientras que la mayoría de los autores, encabezados por Lampridio, han citado Padua como su ciudad natal. Tampoco se descarta que hubiera nacido en la propia Roma. Considerado como uno de los padres del Derecho romano, era uno de los cinco autores clásicos cuyas opiniones conservaron durante mucho tiempo carácter legal, lo que se conocía como ley decitas.

Vida

Era discípulo de Cervidio Escévola, al cual se refería en sus escritos con el apelativo de master. Septimio Severo le hizo miembro de su Consilium Principis. Según Heinecio era cuñado de Heliogábalo, al estar casado con su hermana, Julia Cornelia Claudia, aunque fue el único autor que mencionó dicho dato. Fue asesor de Papiano cuando éste ocupaba el cargo del prefecto del pretorio. Posteriormente, desempeñó los cargos de magister memoriae, pretor y prefecto del pretorio, puesto éste último que desempeñó puesto bajo Alejandro Severo, quien lo había rescatado del destierro al que había sido condenado por Heliogábalo, y desde el cual, además de su labores militares, actuó como asesor jurídico del emperador y como el más alto juez de la administración judicial del Imperio.

Obras

Paulo fue el escritor jurídico más fecundo de la Antigua Roma. Entre todos sus escritos destacaban los 78 libros ad Edictum, en lo que trataba de seguir con fidelidad la legislación edictal. También escribió dos libros en los que analizaba los edictos edilicios. Dedicó dieciséis libros a las obras de Sabino. Redactó varias notae a obras de juristas anteriores, entre las que se encontraban los digesta de Juliano, las quaestiones de C. Escévola y los responsa y quaestiones de Papiano. Fue autor de dos libros de institutiones y los seis de regulae, comentarios a varias leyes y senadoconsultos, sobre los officia de los funcionarios imperiales y sobre temas de derecho fiscal y penal. Comentó las leges de Augusto: Iulia et Papia Poppea y Iulia de adulteriis. También escribió varios libri responsorum en los que daba respuestas a casos prácticos concretos, que se ordenaban generalmente conforme al sistema edictal. A todo ello hay que añadir 25 libros de quaestiones y los 23 de responsa que eran de naturaleza causística.

Con excepción de las obras Sententiarum, Regularum e Institutionum, que han llegado hasta nosotros en su integridad, las demás nos han llegado en fragmentos que fueron recopilados en el Digesto, obra en el que los compiladores incluyeron dos mil fragmentos a él atribuidos. A través del Derecho visigótico nos han llegado las Pauli sententiae, obra compuesta a fines del siglo II d.C. con escritos jurídicos del período clásico tardío, entre los que se encontraban fragmentos de Paulo y otros escritores, aunque posteriormente se demostró que esta obra era en realidad de un jurista posterior que imitó su estilo. En la Biblioteca Vaticana se ha conservado un escrito que contiene fragmentos de comentarios a la legislación imperial atribuida a Paulo.

Características de sus escritos

Con el comenzó el período clásico tardío en el Derecho romano. Su labor se orientó hacia la recopilación y ordenación del derecho de las épocas anteriores, el cual trató de hacer comprensible en su conjunto. Sus escritos se basaban en los patrones de la época clásica. Algunos autores, como fue el caso de Otto, lo calificaron de sabiniano, mientras que otros le incluyeron en el grupo de los Erciscondae; pero los autores contemporáneos a Paulo, Escévola, Ulpiano y Moscovio, le describieron como legum peritorum coryphaeus, debido a su perfecto dominio de la gigantesca y complicada materia que apareció en sus escritos. Una de su principales características era la de mantenerse siempre adherido a lo que él consideraba los principios rigurosos del Derecho. Elogió a los jurisconsultos que le habían precedido en su tarea, aunque no dudó en impugnar con frecuencia sus opiniones si consideraba que no respondían al espíritu de la ley.

Sus críticas tuvieron como objetivo principal a Ulpiano, a quien no citaba por su nombre, pero sí fragmentos de sus obras. Paulo tampoco se libró de las criticas de sus colegas, quien le acusaban de tener un estilo oscuro y de ser excesivamente sutil en sus razonamientos. La realidad es que tendió hacia una petrificación dogmática de los conceptos clásicos. Su comentarios, en los que destacaban los 16 libros dedicados a Sabino y los 78 que comentn los edictos del pretorio, eran lo más amplios posibles y se centraban en los aspectos del Derecho civil, en el que seguía a Sabino y al ius honorarium. La perfección de sus obras, de carácter enciclopédico y ayunas de originalidad, tenía un aire decadente

Repercusión de sus obras en el Derecho romano

Desde finales del siglo III d.C. hasta mediados del siglo IV d.C. sus escritos fueron estudiados a fondo en las escuelas jurídicas de Roma y de todo el Imperio. Durante esta época se compusieron numerosas obras con su nombre, cuya falsedad se ha comprobado en investigaciones posteriores. Durante el dominado surgió el problema de cómo aplicar en los juicios el Derecho plasmado en la literatura clásica. Con el fin de solucionar esta situación, Constantino prohibió en 321 que se utilizaran como alegación, durante los procesos judiciales, las notae que realizó a las quaestiones y responsa. Seis años después, el mismo emperador declaró que las Pauli Sententiae, de cuya autenticidad no se dudaba en aquella época, eran la máxima autoridad en los procesos judiciales.

En el 426 d.C. el emperador Valentiniano III aprobó la Ley de Citas, la cual establecía que las únicas opiniones que podían alegarse durante un juicio eran las de Papiano, Paulo, Ulpiano, Modestino y Gayo. Las de Paulo se aceptaron por que sus escritos era una importante fuente de todo el Derecho romano del período clásico. En el 438, el emperador de Bizancio Teodosio II, estableció que se podía utilizar la opinión de cualquier jurista, siempre que fuera confirmada por algún escrito de los cinco de la Ley de Citas.

Bibliografía

  • ARANGO-RUIZ, V. Historia del Derecho romano. (Madrid: 1943).

  • ARIAS RAMOS, J. Derecho romano. (Madrid: 1984).

  • DAZA, J. Iniciación histórica al Derecho romano. (Alicante: 1987)

  • FUENTESECA DIAZ, P. Lecciones de historia del Derecho romano. (Salamanca: 1963).

  • PARICIO, J. Historia y fuentes del Derecho romano. (Madrid: 1988).

JLGC

Autor

  • JLGC