Enrique Moles Ormella (1883–1953): El Químico y Farmacéutico Español que Revolucionó la Ciencia
Enrique Moles Ormella (1883–1953): El Químico y Farmacéutico Español que Revolucionó la Ciencia
Orígenes y Formación Académica
Enrique Moles Ormella nació en Barcelona en 1883, en una época en la que la ciencia comenzaba a consolidarse como uno de los pilares fundamentales del progreso humano. Su familia, que pertenecía a la clase media, no estuvo necesariamente vinculada al mundo de la ciencia, pero supo reconocer el talento de su hijo desde temprana edad. De esta manera, Enrique pudo acceder a la educación que le permitiría más tarde revolucionar la química y la farmacología en España y a nivel internacional.
Moles se inclinó hacia los estudios de Farmacia desde joven, y en 1905 se licenció en la Universidad de Barcelona. Solo un año después, en 1906, obtuvo su doctorado en Madrid, un título que sería el primero de una serie de logros académicos que marcarían su carrera. Su temprana dedicación a la investigación lo llevó a interesarse por la química inorgánica y la fisicoquímica, campos en los que sería reconocido a nivel mundial.
Primeras Investigaciones y Colaboración Internacional
El temprano talento de Moles le permitió ganar una beca de la Junta de Ampliación de Estudios, un prestigioso programa que le permitió viajar a Leipzig y Múnich entre 1908 y 1910. Allí tuvo la oportunidad de trabajar con algunos de los científicos más importantes de la época, entre ellos el profesor Karl Drucker, con quien desarrolló su primer trabajo de investigación sobre química inorgánica. Este periodo en Alemania marcó un antes y un después en la carrera de Moles, ya que fue en estas ciudades donde forjó su enfoque experimental riguroso que caracterizaría su trabajo posterior.
A su regreso a Madrid, Moles fue nombrado profesor auxiliar de química inorgánica en la Facultad de Farmacia de la Universidad Central de Madrid, un cargo que ocupó hasta 1927 con algunas intermitencias. Durante esta época, Moles comenzó a impartir cursos de química-física en el Laboratorio de Investigaciones Físicas de Madrid, lo que le permitió transmitir a futuras generaciones de científicos su método de trabajo, orientado a la precisión experimental y a la investigación meticulosa.
Investigaciones en Zurich y Ginebra
La labor de Moles no solo se limitaba a las aulas madrileñas. En 1912, obtuvo una nueva beca que lo llevó a Zurich, donde continuó sus estudios de fisicoquímica. Allí profundizó en los métodos fisicoquímicos para la determinación de los pesos atómicos, área en la que Moles desarrollaría una de sus contribuciones más importantes. A partir de 1915, continuó sus estudios en Ginebra, donde trabajó con el destacado físico Philippe Guye. En esta ciudad su investigación lo condujo a la elaboración de su tesis doctoral sobre la determinación de los pesos atómicos, un trabajo que no solo consolidó su carrera académica, sino que también significó un aporte clave a la química experimental.
En Ginebra, Moles también desempeñó tareas docentes en la Escuela de Química, donde impartió un curso sobre técnicas de precisión en el estudio de los gases. Este curso fue muy relevante porque sentó las bases para el estudio de las propiedades de los gases y su comportamiento bajo condiciones experimentales rigurosas. Moles demostró ser un académico comprometido con la educación de calidad, y su habilidad para transmitir conceptos complejos a sus estudiantes contribuyó a su creciente reputación como investigador y pedagogo.
Retorno a España y Desarrollo Profesional
En 1917, tras concluir su estancia en Ginebra, Moles regresó a España, pero su trayecto hacia la cátedra universitaria no fue sencillo. A pesar de la creciente reputación que había adquirido en el ámbito académico internacional, Moles tuvo que pasar por un proceso de oposiciones para acceder a la cátedra de química inorgánica en la Universidad de Madrid. No fue hasta 1927 que logró ocupar este puesto, un reconocimiento tardío pero merecido a su arduo trabajo y dedicación.
Durante los años previos, Moles continuó ampliando su formación en ciencias fisicoquímicas, obteniendo un nuevo título de licenciado en la Universidad de Barcelona en 1920. También alcanzó nuevamente el grado de doctor en Madrid en el mismo año. A lo largo de estos años, la química inorgánica y la fisicoquímica fueron los campos en los que Moles más se destacó, convirtiéndose en un referente académico dentro de la comunidad científica española e internacional.
En 1931, Moles fue nombrado jefe de sección del Instituto de Física y Química de Madrid, un cargo que le permitió consolidar su posición como uno de los principales investigadores del país. Además, continuó con sus labores de docencia, viajando a Hispanoamérica en 1930 para impartir clases en países como Argentina, Uruguay y Cuba. Su trabajo internacional fue muy apreciado, y su capacidad para transmitir conocimientos y metodologías a otros científicos le permitió ganarse un gran prestigio en la comunidad científica global.
Docencia Internacional y Reconocimiento
La relación de Enrique Moles con la ciencia internacional se profundizó aún más con su actividad docente en Hispanoamérica en 1930. Durante este viaje, Moles impartió conferencias y lecciones en Argentina, Uruguay y Cuba, dejando una huella indeleble en la formación de la ciencia en estos países. Las lecciones que ofreció le valieron el reconocimiento de científicos hispanoamericanos y contribuyeron a la consolidación de la química inorgánica en la región. De este modo, Moles no solo se limitó a ser un investigador destacado en España, sino que también se convirtió en una figura clave en la educación científica en Iberoamérica.
Sin embargo, el periodo más turbulento de su vida llegó con la Guerra Civil Española (1936–1939). Al finalizar el conflicto, Moles se exilió a Francia, donde pasó dos años en París trabajando en el Collège de France. Durante su exilio, la situación política en España le impidió regresar a su país, y las dificultades personales y profesionales fueron considerables. En 1941, fue detenido y llevado a las cárceles españolas, donde pasó dos años más. Sorprendentemente, Moles no dejó de trabajar ni siquiera en esas condiciones adversas. A pesar de las duras circunstancias, continuó desarrollando su labor científica, como lo demuestran los trabajos que publicó en revistas científicas internacionales durante su encarcelamiento. Esto evidencia la tenacidad y el compromiso de Moles con su trabajo, a pesar de los desafíos más allá de lo imaginable para cualquier científico.
Investigación Destacada: Pesos Atómicos
Si bien Moles se destacó en varios campos, su mayor contribución a la ciencia fue su trabajo en la determinación de los pesos atómicos. En un momento en que la ciencia de los elementos químicos estaba en pleno desarrollo, Moles adoptó un enfoque radicalmente innovador. Según su planteamiento, la única forma fiable de determinar los pesos atómicos era a través de las densidades límites, una idea que había sido enunciada previamente por el químico francés Marcellin Berthelot.
Lo más innovador de Moles fue su capacidad para obtener datos experimentales extremadamente precisos que permitieron realizar cálculos más exactos de los pesos atómicos, sin recurrir a hipótesis adicionales que pudieran enturbiar los resultados. El proceso de recolección de datos implicaba una metodología compleja, que incluía la determinación precisa de temperatura, presión, pesos y compresibilidad de los gases, entre otros factores, para obtener resultados lo más exactos posibles. En este campo, Moles sobresalió por sus técnicas altamente especializadas, tales como la desecación de gases y la determinación de coeficientes de corrección por la absorción de gases en las paredes de vidrio.
Los valores que Moles encontró en sus investigaciones fueron, en muchas ocasiones, incorporados a las tablas internacionales de pesos atómicos, siendo una de las pocas autoridades en este campo. De hecho, su trabajo fue tan relevante que, en 1924, cuando la Comisión Internacional de los Elementos aún no había publicado una tabla de masas atómicas válida, Moles formó parte de un grupo de científicos españoles, junto con Blas Cabrera y José Rodríguez Mourelo, que emitió un informe con las correcciones necesarias. Este trabajo posicionó a España como una referencia internacional en la investigación sobre pesos atómicos.
Su aporte en este campo no solo fortaleció la ciencia en su país, sino que también lo consolidó como un líder mundial en la química inorgánica. En 1951, como reconocimiento a su trabajo, Moles fue nombrado secretario de la Comisión Internacional de Pesos Atómicos de la Unión Internacional de Química, cargo que evidenció la magnitud de su prestigio en la comunidad científica global.
Otras Investigaciones y Logros
Además de su trabajo sobre pesos atómicos, Moles realizó numerosas investigaciones que cubrían una amplia gama de temas dentro de la química física y experimental. Entre sus trabajos más destacados se encuentran los estudios sobre magnetoquímica, que realizó junto con Blas Cabrera, y las investigaciones sobre disolventes no acuosos, tanto orgánicos como inorgánicos. En particular, su trabajo sobre la aditividad de los volúmenes moleculares en compuestos inorgánicos cristalinos fue crucial para el avance de la química estructural.
Uno de los trabajos que más resonó en la comunidad científica fue su estudio sobre los hidratos cristalizados. Moles fue pionero en establecer la estructura de estos compuestos, un trabajo que fue más tarde confirmado por el químico alemán Eugen W. Biltz. Estas investigaciones no solo ampliaron el conocimiento sobre la química de los hidratos, sino que también proporcionaron una base importante para el estudio de otras sustancias químicas complejas.
Legado Académico y Reconocimientos
El legado de Enrique Moles va más allá de sus contribuciones científicas. Como profesor y mentor, Moles dejó una marca indeleble en varias generaciones de científicos. Su dedicación a la educación y su incansable trabajo en la formación académica contribuyeron a la creación de una escuela científica española que se expandió a lo largo de los años. En este sentido, su influencia fue tan profunda que, al llegar a la cátedra de química inorgánica en la Universidad de Madrid, impulsó una renovación en la enseñanza de la ciencia que fue seguida por otros departamentos universitarios.
Moles también tuvo un papel activo en las instituciones científicas. Fue miembro destacado de la Sociedad Española de Física y Química, llegando a ocupar el cargo de secretario general. Su influencia en la organización de eventos como el IX Congreso Internacional de Química Pura y Aplicada y en la publicación de artículos en revistas internacionales consolidó aún más su prestigio dentro de la comunidad científica.
Además de su labor como docente e investigador, Moles fue un miembro de diversas academias científicas internacionales, como las de Praga, Varsovia, Lisboa y Madrid. En reconocimiento a su contribución a la ciencia, recibió premios de importantes instituciones, como la Accademia dei Lincei de Roma y la Societé Chimique de France.
En resumen, la figura de Enrique Moles Ormella sigue siendo una de las más relevantes dentro de la química española e internacional. Su dedicación a la ciencia, su incansable trabajo experimental y su legado como educador han marcado un antes y un después en la historia de la química inorgánica. Su vida es testimonio de un hombre comprometido con el conocimiento y la mejora continua de la ciencia, a pesar de las dificultades personales y políticas que atravesó.
MCN Biografías, 2025. "Enrique Moles Ormella (1883–1953): El Químico y Farmacéutico Español que Revolucionó la Ciencia". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/moles-ormella-enrique [consulta: 9 de marzo de 2026].
