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CineBiografía

Mercero, Antonio (1936-VVVV)

Director y guionista español de cine y televisión nacido el 7 de marzo de 1936 en Lasarte (Guipúzcoa).

Tras licenciarse en Derecho por la Universidad de Valladolid, el joven Mercero optó por cultivar su cinefilia a través del sistema de estudios vigente en aquel momento. Al igual que otros compañeros de generación, en 1959 se matriculó en la Escuela Oficial de Cinematografía, y allí adquirió la destreza necesaria para convertirse en director de cine. El primero de los cortometrajes que realizó, a modo de práctica, fue Lección de arte (1962), que compitió en el Festival de San Sebastián, donde fue galardonado con la Concha de Oro. A raíz de dicho éxito, prosiguió su carrera de cortometrajista, si bien no tardó en rodar una primera película de larga duración, Se necesita chico (1963), una coproducción hispano-italiana interpretada por Francisco Javier Cebrián, Peter Solís, Juan José Sadaul y Lina Canalejas.

Especialmente hábil en el género de la comedia costumbrista, Mercero se incorporó triunfalmente al mundo televisivo. Su teleserie Crónicas de un pueblo (1971) tuvo una acogida sorprendente, y aún se mantiene su recuerdo entre los espectadores más veteranos. Ambientada en una imaginaria aldea castellana, Puebla Nueva del Rey Sancho, esta producción se rodó en Santorcaz, una localidad madrileña que, con el paso del tiempo, fue identificándose con todo lo relatado en la ficción televisiva. Al margen de sus innegables cualidades formales, Crónicas de un pueblo incluía una curiosidad ideológica, muy significativa de las postrimerías de la dictadura: en cada episodio, casi al margen de lo desarrollado en la trama, siempre aparecía un diálogo en el cual acababa por citarse algún epígrafe del Fuero de los Españoles. El guionista de la serie, Juan Farias, alternaba en cada argumento ingredientes cómicos y también conmovedores, excelentemente encarnados en los personajes a quienes dieron vida Antonio Costafreda, Emilio Rodríguez, Fernando Cebrián, Francisco Vidal, Jesús Guzmán, María Nevado y Rafael Hernández.

En 1972 Mercero rodó una película televisiva, La cabina, que se nutría de las mejores esencias del cine fantástico. El protagonista, José Luis López-Vázquez, interpretaba a un personaje fatalmente atrapado en el interior de una cabina de teléfonos. La calidad de esta producción mereció un premio Emmy, coincidiendo con un período durante el cual la televisión española (TVE) alcanzó unos sorprendentes niveles de calidad, inigualados con posterioridad. Ajeno a fenómenos como la contraprogramación y los índices de audiencia (dos fenómenos que malograron el panorama televisivo con la irrupción de los canales privados), Antonio Mercero pudo elaborar productos de gran atractivo, tan originales en su concepción y desarrollo como Los pajaritos (1973), Don Juan (1974) y La Gioconda está triste (1975). Uno de sus principales colaboradores por estas fechas era el escritor y guionista José Luis Garci, autor de, en esta época, guiones creados al estilo de autores como Ray Bradbury.

El siguiente largometraje del director, Manchas de sangre en un coche nuevo (1975), era un extraño drama protagonizado por López Vázquez y Lucía Bosé. En Las delicias de los verdes años (1976) el cineasta puso en imágenes un guión de Juan José Alonso Millán; si bien la trama estaba plagada de referencias a la literatura picaresca, lo cierto es que ésta fue una película fallida, fruto de una coyuntura social que exigía constantes alusiones eróticas en una mayoría de estrenos. Desentendiéndose de las exigencias del llamado “destape” (esto es, la presencia de desnudos en el cine de la transición democrática), Mercero quiso aproximarse a la realidad infantil al adaptar una novela de Miguel Delibes, El príncipe destronado, en La guerra de papá (1977). El niño protagonista, Lolo García, ganó una gran popularidad con esta película familiar, y el director aprovechó de nuevo su presencia en una película de género fantástico Tobi (1978).

En 1978 comenzó el rodaje de la que probablemente sea la teleserie más popular de la carrera de Mercero, Verano azul. A lo largo de un buen número de episodios, esta producción abordaba las inquietudes y peripecias de un grupo de muchachos cuyos caminos se cruzaban durante el verano en el pueblo malagueño de Nerja. Con guiones de Mercero, Horacio Valcárcel y José Ángel Rodero, y una conocida banda sonora del músico Carmelo Bernaola, la serie lanzó a la fama a un grupo de entrañables personajes: el viejo marinero Chanquete (Antonio Ferrandis), la encantadora Julia (Maria Garralón) y los adolescentes Beatriz (Pilar Torres), Desi (Cristina Torres), Javi (Juan José Artero), Pancho (José Luis Fernández) y Quique (Gerardo Garrido). No obstante, quizá los personajes más queridos por el público fueran los niños “Piraña” (Miguel Ángel Valero) y Tito (Miguel Joven). Reforzando el reparto, actores profesionales como Concha Cuetos, Helga Liné, Manuel Gallardo, Manuel Tejada y Ricardo Palacios, consolidaron el interés interpretativo de una serie exhibida en repetidas ocasiones y objeto de una excelente comercialización internacional.

Tras comprobar el éxito de Verano azul, Mercero filmó una película destinada a la audiencia infantil, Buenas noches, señor monstruo (1982); ideada como un vehículo al servicio del grupo musical Regaliz, muy de moda en la época, el filme recorría los estereotipos del cine de terror, de ahí que se incorporase al reparto Paul Naschy, quien caricaturizaba sus habituales interpretaciones del hombre lobo, esta vez al servicio de un título desprovisto de los elementos característicos de la filmografía de este actor y cineasta español, especializado en el género del horror.

Del interés de Mercero por la problemática adolescente es una buena muestra su siguiente largometraje, La próxima estación (1982). A partir de un guion escrito por el mismo equipo que desarrolló Verano azul, el director escenificó un intenso conflicto generacional, encarnado por actores de la talla de Alfredo Landa, Lola Herrera, Carmen de la Maza y Agustín González.

A imagen de producciones de éxito en los Estados Unidos (en la línea de creadores como Steven Bochco), Mercero diseñó su siguiente proyecto televisivo de acuerdo con un modelo de teleserie gremial, concentrada en las actividades de un determinado grupo profesional. Así, analizando las actividades de un equipo de abogados, desarrolló los guiones de Turno de oficio (1986), protagonizada por Juan Echanove, Carmen Elías, Juan Luis Galiardo e Irene Gutiérrez Caba. Poco después, completó un nuevo largometraje, Espérame en el cielo (1987), donde relataba una anécdota inspirada por un rumor muy extendido: la existencia de un doble de Franco que sustituyó a éste por motivos de salud o seguridad. El guión fue escrito por el propio Mercero junto a Román Gubern y Horacio Valcarcel. El reparto de esta comedia estaba encabezado por José Soriano, José Sazatornil y Chus Lampreave.

A diferencia de lo que sucedió con Espérame en el cielo, bien acogida por el público y la crítica, la siguiente película de Mercero, El tesoro (1988), fue un gran fracaso comercial. Regresando al género de la comedia, el director intentó ganarse de nuevo el favor popular con el largometraje Don Juan, mi querido fantasma (1990). Ese mismo año comenzaba la emisión de otra teleserie de este realizador, decidido a importar la fórmula televisiva de la sit-com, o comedia de situación, ampliamente desarrollada en los países anglosajones. El resultado de esa inquietud creativa fue Farmacia de guardia, el primer gran éxito de la televisión privada, emitido durante cinco años a través de las emisoras de la cadena Antena 3. Con un reparto liderado por Carlos Larrañaga y Concha Cuetos, esta comedia recuperaba el costumbrismo sainetesco, tan propio del cine español de los años cuarenta y cincuenta. A partir de ese hallazgo, y a imagen de su formato, el resto de cadenas lanzó numerosas teleseries de producción propia, consolidando una tendencia que el tiempo ha equilibrado con eficacia.

En 1998 Mercero rodó La hora de los valientes, un nuevo largometraje, esta vez centrado en la evacuación del Museo del Prado durante la Guerra Civil. Poco tiempo después filmó una nueva producción televisiva, La habitación blanca (2000). Entre sus últimos trabajos figuran Planta 4ª (2003) e ¿Y tú quién eres? (2007).

En 1999 ganó el Premio especial del jurado del XII Festival Internacional de Cine de Moscú, por su película La hora de los valientes. En 2002 recibió el "Premio Toda una Vida" que concede la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión. En 2003 se le otorgó el Premio al Mejor director en el Festival de Cine de Montreal por Panta 4ª. Y en 2010 fue galardonado con el Goya de Honor de la Academia.

En 2009 le diagnosticaron Alzheimer.

Filmografía

Como director y guionista

Cortometrajes

1962: Lección de arte; Trotin Troteras.
1970: Elegía por un circo; Ritmos postales; Ritmos telegráficos; Tajamar.

Largometrajes

1963: Se necesita chico.
1975: Manchas de sangre en un coche nuevo.
1976: Las delicias de los verdes años.
1977: La guerra de papá.
1978: Tobi.
1981: La próxima estación.
1982: Buenas noches, señor monstruo.
1987: Espérame en el cielo.
1988: El tesoro.
1990: Don Juan, mi querido fantasma.
1998: La hora de los valientes.
2003: Planta 4ª.
2007: ¿Y tú quién eres?.

Como realizador de televisión

1971: Crónicas de un pueblo.
1972: La cabina (y guión); Hábitos de compra (y guión).
1973: Los pajaritos.
1974: Don Juan (y guión).
1975: La Gioconda está triste (y guión).
1978: Verano azul.
1986: Turno de oficio.
1990: Farmacia de guardia.
2000: La habitación blanca (y guión).

Otros trabajos como guionista de cine y televisión

1969: Viaje por Cuenca (cortometraje).
1971: Póker de cartillas (cortometraje).
1972: La garbanza negra, que en paz descanse...
1982: Buenas noches, señor monstruo.
2001: Hospital central (para TV).

Bibliografía

  • SÁNCHEZ, M. E. (coord.). Antonio Mercero, 25 años de cine. Bilbao, Certament Internacional de Cine Documental y Cortometrajes, 1987.

Autor

  • Guzmán Urrero Peña