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Ocio y entretenimientoBiografía

Martínez González, Pedro, o "Pedrés" (1932-VVVV).

Matador de toros español, nacido en Albacete el 11 de febrero de 1932. En el planeta de los toros es conocido por el sobrenombre de "Pedrés". Como aportación a la estética del toreo del siglo XX, dejó un lance de su invención, la pedresina, consistente en un pase cambiado de muleta que se ejecuta dando el diestro la espalda al astado en el momento del cite, para aguardar su acometida con la muleta plegada en la mano izquierda. Es lance muy vistoso y lleno de riesgo, que suele utilizarse para abrir con él la faena de muleta, aprovechando que en ese punto de la lidia la res aún guarda vigor para arrancarse desde lejos.

La temprana vocación taurina del joven Pedro Martínez González le impulsó a frecuentar tientas, capeas, herraderos y demás faenas camperas o festejos populares celebrados en los alrededores de su lugar de residencia, hasta que llegó al convencimiento de que quería seguir profesionalmente la carrera de matador de reses bravas. Así, con esta idea fija en la cabeza, probó suerte en un espectáculo para toreros noveles que se convocó en su Albacete natal en octubre de 1949, de donde salió reforzado por la aprobación de sus paisanos.

El haber superado con buena nota este "bautizo de fuego" le animó a emprender, durante la campaña de 1950, una seria etapa de aprendizaje novilleril, andadura profesional que tuvo su verdadero punto de arranque el día 2 de julio del mencionado año, fecha en la que se enfundó su primer terno de alamares. También tuvo lugar este estreno en las arenas de la capital albaceteña, en un festejo en el que "Pedrés" compartió cartel con los principiantes Miguel Gallardo y "Carbonerito". A partir de entonces, el animoso Pedro Martínez comenzó a ser contratado en varias novilladas sin picadores, a las que solía acudir con su amigo y compañero de aspiraciones Juan Montero Navarro, con quien formó una pareja de aguerridos novilleros albaceteños que hizo concebir muchas ilusiones en el seno de la nutrida afición manchega.

Antes de que concluyera dicha campaña de 1950, "Pedrés" tuvo la oportunidad de estrenarse en una novillada picada. Fue el día 16 de septiembre de 1950, fecha en la que volvió a hacer el paseíllo en la plaza de toros de Albacete, para enfrentarse, en compañía de los novilleros "Nacional" y Juan Montero, con un encierro procedente de las dehesas de don Pío Tabernero de Paz. Siguió firmando numerosos ajustes durante las temporadas de 1951 y 1952, y en el transcurso de esta última le llegó la oportunidad de comparecer, en la plaza Monumental de Las Ventas, ante la primera afición del mundo, que aún no había visto torear a "Pedrés" en las arenas de la capital de España. Esta presentación en Madrid, verificada el día 8 de junio de 1952 en compañía de su inseparable Juan Montero Navarro, no pudo resultar más beneficiosa para el valiente novillero de Albacete, ya que cortó tres orejas de su lote, marcado con la divisa de don Manuel Sánchez Cobaleda.

La referida actuación en el redondel madrileño constituyó el definitivo trampolín que había de impulsar a "Pedrés" hacia el momento crucial en cualquier trayectoria profesional taurina: la toma de alternativa. Y así, el día 12 de octubre de aquel año de 1952, en el coliseo de la ciudad de Valencia, Pedro Martínez González hizo el paseíllo acompañado de su padrino, el afamado coletudo valenciano Miguel Báez y Espuny("Litri"), quien le cedió los trastos con los que había de dar lidia y muerte a estoque a Gitanillo, un burel procedente de la vacada de Cobaleda. Se lidiaron aquella tarde, en un mano a mano entre ambos toreros, otros tres astados de don Manuel Sánchez Cobaleda, uno de don Alipio Pérez-Tabernero y un último de don José María de Soto, y se dio la curiosa circunstancia de que, al tiempo que "Pedrés" era admitido en la nómina de los matadores de reses bravas del escalafón superior, el susodicho "Litri" hacía público su abandono -luego se supo que sólo momentáneo- del ejercicio activo del toreo.

El día 12 de mayo de 1953 "Pedrés" volvió a ceñir el traje de luces en la Villa y Corte, ahora dispuesto a confirmar su alternativa ante la severa afición madrileña. Fue su padrino en aquella ocasión el célebre matador hispalense Juan Barranco Posada ("Juan Posada"), quien, en presencia del lidiador salmantino Emilio Ortuño Duplaix ("Jumillano"), que comparecía en calidad de testigo, cedió a "Pedrés" los trastos con los que había de acometer la lidia y muerte de Testarudo, un morlaco que había pastado en las dehesas de don Antonio Urquijo.

Situado en un lugar francamente privilegiado dentro del escalafón superior, en la citada campaña de su confirmación firmó y cumplió cuarenta y ocho ajustes, y en la de 1954 intervino en cuarenta y cuatro funciones. Ya por aquel entonces, en los mayores momentos de esplendor de su carrera, había cruzado el océano Atlántico para presentarse en las principales plazas ultramarinas y llevar su toreo ante las entendidas aficiones de México, Colombia y Perú. Pero en la temporada de 1955, después de haber tomado parte en treinta y siete festejos en España, se sintió algo cansado y anunció su retirada del ejercicio activo del toreo, promesa que hizo efectiva el día 13 de octubre de dicho año, en las arenas del circo zaragozano.

Tras cinco años de inactividad, el gusanillo de la afición no le permitió permanecer más tiempo alejado de los ruedos, por lo que volvió a vestirse de luces en la plaza de Santa Cruz de Tenerife el día 3 de mayo de 1960. "Pedrés" comprobó entonces que su nombre aún despertaba una gran expectación en los tendidos, pues puso fin a aquella campaña de su reaparición después de haber cumplido cuarenta y ocho ajustes, cifra que se redujo a treinta y seis durante la siguiente temporada de 1961. Tomó, entonces, otro año de descanso, y en 1963 volvió a reaparecer de forma espectacular, en medio de un fervor de críticos y aficionados que le permitió cerrar aquella campaña después de haber despachado sesenta y nueve corridas.

Al hilo de estos renovados éxitos, volvió a pisar los redondeles hispanoamericanos, donde también resultó muy aclamado (sobre todo en la capital mejicana). Se había apreciado, desde su primera reaparición, una substanciosa mejora en la calidad artística de su toreo, hasta entonces muy valeroso pero demasiado atropellado, y ahora mucho más sereno, maduro y reposado, especialmente atento al rigor que debe presidir una buena lidia. Por la suma de todas esta mejoras la afición lamentó que, en 1965, después de haber vuelto a triunfar en España durante toda la temporada anterior (en la que se vistió luces en sesenta y cinco ocasiones), "Pedrés" anunciara otra vez su retirada de los ruedos.

En efecto, aquel año de 1965, tras haber intervenido en tan sólo once funciones, Pedro Martínez González se cortó la coleta en la pequeña plaza de toros de Hellín (Albacete), después de haber alternado con Francisco Camino Sánchez ("Paco Camino") y Manuel Benítez Pérez ("El Cordobés") en la lidia y muerte de cuatro toros de Flores Cubero Hermanos y otros dos de don Francisco Galache. Esta retirada fue la definitiva, puesto que "Pedrés" sólo volvió a pisar los ruedos de forma ocasional, cuando se reclamaba su concurso en algún festival benéfico.

Bibliografía

  • BELLVESER, Antonio (pseud. "Don Gil"). Albacete, Montero y Pedrés (Valencia: [s. i.], 1952).

  • MAGNAN, Jean Marie. Un "cancre" de la tauromachie: Pedrés... (París, 1958).

  • SERNA, José S. Toreo y azar de Pedrés (Albacete, 1952).

Autor

  • JR.Fernández de Cano