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HistoriaBiografía

Marcel, Étienne (ca.1320-1358).

Preboste de los mercaderes de París, nacido hacia 1320 y muerto en 1358. Pertenecía a una familia de pañeros y cambistas de la alta burguesía parisiense. Su nombre aparece por vez primera documentado en 1354, como preboste de los mercaderes de la ciudad, cargo que le otorgaba el control sobre la recaudación de los impuestos destinados al mantenimiento de las vías de comunicación, además de la jurisdicción sobre los oficios artesanales y el comercio. No se vio favorecido por el reparto de la fortuna familiar, lo que al parecer influyó en sus acciones posteriores contra la alta burguesía mercantil. Hizo dos matrimonios ventajosos con mujeres de las más ricas familias burguesas, pero un nuevo litigio de herencias le enfrentó a la familia de su segunda esposa, los des Essarts.

La comuna parisina de 1356

En 1355 participó, en calidad de orador de las ciudades, en la reunión de los Estados Generales que, con el fin de reunir subsidios para la guerra contra Inglaterra, convocó el rey Juan II. En dicha asamblea, Marcel destacó por su vehemente oratoria y encabezó las protestas de las comunas contra la fiscalidad regio.

Tras la batalla de Poitiers (septiembre de 1356) en la que el rey Juan fue hecho prisionero por los ingleses, el delfín Carlos, heredero del trono, asumió la regencia y convocó nuevamente a los Estados para pedir subsidios con los que pagar el rescate del rey. El descontento popular se desató en las calles de París a raíz de la captura del rey Juan, dirigiéndose contra los consejeros reales, pertenecientes a la burguesía mercantil, a los que se acusaba de dilapidar los subsidios de guerra y permitir el cautiverio del monarca. Apoyado por Robert Le Coq, obispo de Laon, y por un sector de la baja nobleza, deseoso de participar en los privilegios políticos y económicos de la alta burguesía, Marcel dirigió las protestas de los Estados contra la oligarquía mercantil, a la que en realidad él mismo pertenecía. El programa de Marcel incluía una reforma de la monarquía que colocaría a ésta bajo la tutela de los representantes de las comunas. En la actuación del preboste a partir de 1357 se distinguen dos etapas: una reformadora y otra de acción revolucionaria.

El gobierno de la Comuna

El primer periodo está representado por la promulgación de una Gran Ordenanza (marzo de 1357) en la que los Estados exigieron el control sobre la administración y recaudación de los impuestos, la participación de los tres brazos de la asamblea en el Consejo real y en los tribunales soberanos y la destitución de siete consejeros reales. El pueblo llano se mostró muy favorable a estas medidas, que se proponían acabar con las exacciones arbitrarias y proclamaban el derecho de resistencia a los tributos no tradicionales. Dos meses antes, Marcel había conseguido gran popularidad al apoyar las protestas del artesanado parisiense contra la alteración de la moneda e instigando a la huelga y a la toma de las armas a los oficios sobre los que tenía jurisdicción. En abril de 1357 el preboste, haciendo uso de su autoridad, ordenó el cierre de las puertas de París, con el fin de obligar al delfín a confirmar la Gran Ordenanza. Ante la resistencia del delfín, Marcel buscó la alianza con Carlos, el Malo, conde de Evreux, rey de Navarra y pretendiente al trono de Francia, al que liberó de la prisión en que permanecía por sus continuas intrigas contra Juan II. Marcel introdujo a Carlos de Navarra en París a fines de 1357 y prosiguió su estrategia de atraer a las masas populares en multitudinarias asambleas públicas en las que arengaba a la insurrección contra los poderosos. El delfín intentaba contrarrestar la influencia de Marcel sobre el pueblo de París convocando a su vez demostraciones de adhesión a la monarquía, en un juego de competencia por el ascendiente sobre el populacho que causaba gran confusión en la ciudad.
El clima insurreccional se agravó cuando se hizo evidente la determinación del delfín de desautorizar las medidas reforma dictadas por los Estados. Finalmente, el motín estalló en febrero de 1358, cuando el asesinato de un tesorero del rey produjo la euforia de los rebeldes. Marcel organizó la marcha de unos tres mil artesanos armados que invadieron el palacio del Louvre y asesinaron ante los ojos del delfín a dos de sus mariscales. El preboste obligó entonces al delfín a cubrirse con el capuchón azul y rojo que él mismo había convertido en símbolo de la insurrección. El príncipe, para ganar tiempo, confirmó las medidas de reforma y huyó de París con la intención de preparar su asedio militar.

La resistencia de Marcel en París

Marcel quedó al mando de la ciudad, pero su situación era ya muy precaria. La confusión reinaba en París tras la huida del regente, que había causado la desorganización del poder público, y la alianza del preboste con Carlos de Navarra no hizo sino debilitar su posición respecto a la burguesía y el pueblo, que nunca llegaron a cuestionar la monarquía de Juan II. Marcel preparó la resistencia de París, organizó la construcción de una muralla alrededor de la ciudad y arrasó las fortalezas de sus alrededores que pudieran ser una amenaza para su defensa. Buscó el apoyo de las ciudades francesas y flamencas, a las que le unían fuertes relaciones comerciales, pero la respuesta de las comunas fue poco entusiasta y no enviaron apoyo militar. Entonces acudió a los jacques.

En mayo de 1358 había estallado en las regiones rurales cercanas a París una rebelión campesina de extrema violencia, conocida como jacquerie. Marcel pensó en utilizar dicha rebelión como medio de presión contra el delfín, si bien las posturas políticas del preboste estaban muy alejadas de las reivindicaciones antiseñoriales de los campesinos. Envió a los jacques un contingente de trescientos hombres, pero Carlos de Navarra, que se había puesto al frente de la reacción señorial contra los campesinos rebeldes, amenazó a Marcel con retirarle su apoyo si auxiliaba a éstos. El preboste abandonó su alianza con los jacques y permitió su masacre por Carlos de Navarra en junio de 1358. El aplastamiento de la revuelta campesina confirió a Carlos de Navarra un prestigio que le permitió alejarse de los rebeldes parisienses, mientras la popularidad del preboste entre los desfavorecidos descendía rápidamente al hacer continuas concesiones a la burguesía, medio al que al fin y al cabo pertenecía. Marcel, no queriendo abandonar el control sobre París, se encomendó a la protección de Carlos de Navarra, a quien hizo elegir capitán general, lo que en realidad equivalía a entregarle el control sobre los acontecimientos. Carlos de Navarra se desentendió de las reformas políticas e inició negociaciones con Inglaterra con la pretensión de ocupar el trono de Francia. Por otra parte, una facción de la gran burguesía trabajaba por el restablecimiento del orden público y la restauración del poder del delfín Carlos. Es probable que fuera esta facción la que ordenó el asesinato de Étienne Marcel el 31 de julio de 1358, ante la inminencia de la toma de la ciudad por el ejército inglés que apoyaba a Carlos de Navarra.

El legado de Marcel

La actuación de Étienne Marcel en la revuelta de París de 1358 se ha atribuido al resentimiento del preboste hacia su medio social, que le había marginado de la participación en su riqueza. No es posible descartar este tipo de motivaciones en el papel que Marcel jugó como cabecilla de una insurrección cuyas reivindicaciones políticas y sociales no eran las suyas. El fracaso de sus esfuerzos se debió a su incapacidad para conjugar los intereses de la pequeña burguesía de la que se convirtió en adalid y las reclamaciones del pueblo llano cuyas violencias no pudo controlar. Marcel careció de los medios políticos necesarios para llevar adelante unas reformas que chocaban con los intereses tanto de la monarquía como de los poseedores del poder económico. Era un elemento ajeno a la pequeña burguesía artesanal a la que quiso representar y, aunque quizás sus ambiciones revolucionarias fueran sinceras, su posición ambigua y su evidente gusto por el poder le valieron la desconfianza y el abandono de todos.

Bibliografía

  • FOSSIER, Robert. La Edad Media. El tiempo de las crisis, 1250-1520. Barcelona, 1988. MOLLAT, M. y WOLFF, PH. Uñas azules, Jacques y Ciompi. Las revoluciones populares en Europa en los siglos XIV y XV. Madrid, 1989, (2ª edición).

  • PIRENNE, Henri. Historia económica y social de la Edad Media. México, 1986, (18ª edición).

Autor

  • Victoria Horrillo Ledesma