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Artes industrialesBiografíaEconomía

Lladró, Familia.

Familia de empresarios españoles vinculados al sector de la cerámica. A través de su trabajo, los tres hermanos Lladró Dolz, Juan (1926-VVVV), José (1928-VVVV) y Vicente (1933-VVVV), nacidos en Valencia, han otorgado a su apellido gran reconocimiento internacional a través de sus figuras de cerámica. Hoy cuentan con un museo propio en la quinta avenida de Nueva York.

Tras terminar sus estudios primarios y mientras estudiaban en la Escuela de Artes y Oficios de San Carlos en Valencia, Juan y José entraron a trabajar en Azulejera Valenciana, S.A. y más tarde en la empresa Nalda, S.A. dedicada a la fabricación de porcelana industrial. A esta última se incorporó muy pronto el hermano menor, Vicente. A partir de ese momento, la trayectoria de los tres hermanos fue por el mismo camino.

A medida que los tres juntos iban adquiriendo conocimientos mediante su experiencia laboral y sus estudios, cada vez tenían más ambiciones. Apoyados y motivados siempre por su madre, instalaron un pequeño horno con unos pocos operarios donde podían experimentar con colores y materiales.

En 1961 consiguieron inaugurar su primera fábrica, fue en Tabernes Blanques que todavía hoy sigue siendo el centro de producción de las figurillas de porcelana denominada la “ciudad de la porcelana”. Desde ese momento establecieron las líneas de actuación empresarial que será característico de los Lladró. Se basó en tres pilares que fueron: mantener el control familiar de la marca, producir un producto de alta calidad que se identifique rápidamente con la marca y cuidar mucho la comercialización del producto.

La expansión de los Lladró se produjo en un momento en que el refinamiento en España no estaba muy difundido. Pese a no responder a la norma general, decidieron dirigirse a la clase media-alta. Así, las familias acomodadas comenzaron a adquirir figuras de Lladró para decorar su casa. Otro filón de su expansión fue el turismo, para atraerlo, dispusieron puntos de venta en los aeropuertos captando así clientela, sobre todo de los Estados Unidos.

En 1969 la fábrica inicial se les quedó pequeña y tuvieron que construir una nueva. Su expansión ya era imparable. Continuando con su línea de actuación y aumentando la producción cada vez más, llegaron a la década de los noventa con una cuota de mercado mundial del 70%. El mercado norteamericano se lleva actualmente más del 40% de la producción total. Esta consolidación les llevó a diversificar el mercado y se lanzaron a la producción de artículos de piel aprovechando el reconocimiento de la firma, pero no tuvo el éxito esperado.

De la imagen pública de los Lladró hay poco que decir ya que han mantenido su vida privada muy al margen de los negocios. Sin ninguna intervención externa, uno de los pilares de los fundadores de la compañía continúa en vigor, al ser los hijos de los tres fundadores los nuevos socios del negocio.

Sin embargo los Lladró no se han mantenido apartados de otros negocios; así han participado en la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) que representa a los empresarios más selectos de la Comunidad Valenciana encargados del desarrollo de la región a través la terminación de la Autovía, el Puerto o el Tren de Alta Velocidad.

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