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BiografíaFotografía

Lindbergh, Peter (1944-VVVV)

Fotógrafo alemán, nacido en 1944, miembro de un grupo de fotógrafos cuyo despegue, a mediados de la década de los setenta, hizo de la mujer la protagonista constante y absoluta de su obra. Aunque realizó su trabajo editorial en pocos medios, su obra a la postre creó escuela.

De formación pictórica, estudió arte y pintura en Krefeld y Berlín. Realizó su primera exposición individual en la galería Dense René/Hans Mayer de Dusseldorf en 1969, actividad que abandonó completamente para dedicarse a la fotografía en 1971, año en que comenzó como ayudante del fotógrafo Hans Lux. Una vez independizado, inició su andadura profesional con la publicación de una monografía en la revista Stern que le dio fama internacional. Durante mucho tiempo nada se supo sobre la que sería su faceta más conocida: la fotografía de moda, especialidad a la que llegó por casualidad y en la que se ha mantenido hasta la actualidad como una de sus figuras clave. Las primeras instantáneas en este terreno tuvieron como protagonistas a gente de la calle; nunca profesionales de elevada cotización como las que aparecieron posteriormente en la edición de Ten Women ('Diez mujeres'), publicada en el verano de 1996. Estas imágenes conformaron su primer libro el cual, acompañado de una exposición en Los Angeles Gallery, pronto se convirtió en un auténtico best-seller y llegó a alcanzar un nivel de ventas de 60.000 ejemplares en un año.

Posteriormente, Peter Lindbergh se caracterizó por su faceta de fotógrafo “todo terreno”: mezcló la espontaneidad adquirida en su primera época de calle con las atmósferas y complicidades que sabía crear en sus elaboradas tomas de estudio, una complicidad que él aceptó como la esencia de su producción. Lindbergh atribuyó la capacidad comunicativa de sus registros a la corriente que se creó entre él y sus modelos. Le resultaba accidental la naturaleza del trabajo que realizaba, lo importante era que naciera la magia en el objetivo. De este modo, daba igual realizar magníficas tomas para el calendario Pirelli, como las de Eva Herzigova, que campañas de imagen como las de Lancôme o Lagerfeld, lo importante era la fluidez de la relación fotógrafo-modelo que ya aventurara años antes el británico David Bailey.

Para él han posado los rostros más bellos y populares del mundo del espectáculo y ha aportado su sello personal a publicaciones como Vogue, Marie Claire o Harper’s Bazaar. Sus retratos en blanco y negro contribuyeron a definir el ideal de belleza femenina en la década de los noventa del siglo XX. Tanto es así que a finales de 1997 recopiló en su libro Images of women sus fotos más espectaculares de los cuerpos más esculturales de la década. Sus imágenes respiran clasicismo e intemporalidad. Los modelos no parecen posar para su objetivo, sino que se mueven con naturalidad, como si él fuera un mero testigo de sus vidas cotidianas. Es por esta razón por lo que sus imágenes tienen tanta fuerza, porque están captadas justo en el momento en el que la modelo expresa una emoción esencial que puede resultar muy cercana al resto de las mujeres. Y aunque la esencia, ya lo dijo Saint-Exupéry, es invisible a los ojos, los retratos del alemán emanan la esencia de un tiempo abolido que va más allá de la conocida “esencia” que "publicitara" para Loewe, casa para la que trabajó a principios de los noventa y que le dio en España el prestigio que le consolidó como “uno de los grandes de la fotografía de moda”.

Autor

  • Mª del Mar Marcos Molano