Li Hongzhang (1823-1901). El líder militar y reformista chino que transformó el Imperio Manchú
Li Hongzhang (1823-1901) fue una de las figuras más influyentes del siglo XIX en China. Con una vida marcada por la guerra, la política y la modernización, se destacó como un líder militar clave y un reformista visionario. Nacido en Hefei, en la provincia de Anhui, Li fue esencial en la defensa del Imperio Manchú contra varias rebeliones internas y en la transformación del sistema político y militar del país. Su legado perdura hasta el día de hoy, tanto por su rol en los grandes conflictos de la época como por sus esfuerzos por introducir reformas en un imperio en declive. Este artículo aborda los orígenes, logros, momentos clave y la relevancia actual de Li Hongzhang, un hombre cuya influencia trascendió más allá de su tiempo.
Orígenes y contexto histórico
Li Hongzhang nació en 1823 en Hefei, un área ubicada en la provincia de Anhui, en el este de China. Criado en una familia que valoraba la educación confuciana, Li pasó su juventud bajo la tutela de su padre, quien lo preparó para las difíciles pruebas del sistema imperial de exámenes, una de las principales vías para acceder a cargos gubernamentales en la China imperial. Sin embargo, la historia de Li se desvía del camino de la burocracia civil tradicional debido a la crisis que afrontaba China en ese momento.
A mediados del siglo XIX, el Imperio Manchú se encontraba en medio de uno de sus periodos más turbulentos, marcado por levantamientos internos y una creciente presión externa por parte de potencias occidentales. La situación se complicó aún más con el inicio de la Rebelión Taiping (1850-1864), un conflicto devastador que amenazó con desintegrar el imperio. Fue en este contexto que Li Hongzhang, inicialmente en la carrera civil, se vio obligado a cambiar su destino hacia el ámbito militar.
Logros y contribuciones
Uno de los logros más destacados de Li Hongzhang fue su capacidad para manejar el Ejército del Huai (Huai jun), una milicia privada que él mismo organizó en la provincia de Anhui con el apoyo de su padre. Este ejército, que comenzó como una fuerza local para defender la provincia de los rebeldes Taiping, fue una de las principales razones por las cuales Li se ganó la confianza del gobierno imperial. Bajo su mando, el Ejército del Huai se caracterizó por su disciplina estricta y su capacidad para resistir las fuerzas del Taiping, permitiendo a Li mantener el control de su provincia natal.
El Ejército del Huai, aunque al principio sólo una fuerza local, creció en poder y efectividad, lo que le permitió a Li ganarse el respeto tanto del gobierno central como de sus aliados militares. En 1861, Li fue designado gobernador de la provincia de Jiangsu, y poco después, la importancia de sus ejércitos en la lucha contra los rebeldes Taiping fue fundamental para la victoria imperial.
A medida que la rebelión Taiping fue sofocada, Li Hongzhang se convirtió en uno de los arquitectos de la política de modernización del Estado. Este impulso hacia la modernización incluyó la creación de arsenales y astilleros navales, así como la introducción de la tecnología militar occidental. En 1870, Li comenzó a dirigir el astillero de Tientsin, que contaba con una escuela para entrenar a oficiales chinos en el uso de tecnología militar occidental. Además, Li se encargó de la construcción de un arsenal en Nankín, lo que contribuyó al fortalecimiento de las fuerzas armadas del Imperio Manchú.
Momentos clave
Uno de los momentos más destacados en la carrera de Li Hongzhang fue su enfrentamiento con los rebeldes Nian, que surgieron tras la rebelión Taiping. Entre 1864 y 1868, Li fue asignado para enfrentarse a este nuevo enemigo, una tarea que asumió con gran habilidad estratégica. Cuando la capital imperial de Pekín estuvo amenazada por los rebeldes Nian, Li logró contener la amenaza y luego lanzó una exitosa contraofensiva que resultó en la derrota final de los Nian en agosto de 1868.
Su éxito en las rebeliones internas le otorgó el reconocimiento y el poder dentro del gobierno imperial. En 1865, Li fue nombrado gobernador general de Liangjiang, una de las regiones más importantes de China. Durante este tiempo, Li consolidó su poder y se convirtió en uno de los principales defensores de la modernización del Imperio Manchú. Sin embargo, su creciente influencia también le atrajo la hostilidad de varios sectores conservadores de la Corte imperial, que veían con desconfianza sus reformas y su creciente poder.
Un momento significativo de su carrera política fue el nombramiento de Li como jefe supremo del ejército imperial en 1867, cargo que ocupó tras la muerte de Zeng Guofan (1811-1872), otro destacado líder militar de la época. En ese contexto, Li continuó impulsando la modernización, aunque su relación con los conservadores del gobierno se fue deteriorando con el tiempo.
La década de 1880 fue un periodo complejo para Li Hongzhang, marcado por la guerra con Francia en Indochina (1884-1885), un conflicto en el que Li fue injustamente culpado de la derrota. A pesar de sus esfuerzos por evitar el conflicto, las críticas hacia su gestión aumentaron, sobre todo por parte de la emperatriz Cixi (véase Cixi), quien lideraba el sector más conservador de la Corte imperial. A pesar de las tensiones internas, Li continuó manteniendo su posición de poder hasta la derrota ante Japón en 1895, lo que marcó un revés definitivo para su carrera.
Relevancia actual
A pesar de los revés políticos y las dificultades que enfrentó en su última etapa, la figura de Li Hongzhang sigue siendo relevante en el contexto histórico de China. Su enfoque pragmático hacia las reformas y su capacidad para gestionar las tensiones entre los diferentes grupos dentro del gobierno imperial lo han convertido en un referente de la política y la diplomacia de la época.
Li Hongzhang fue también un hombre de gran influencia en la diplomacia internacional. A lo largo de su carrera, negoció con varias potencias occidentales, buscando siempre equilibrar los intereses de China con los de las naciones extranjeras. Su habilidad para negociar con potencias como Gran Bretaña, Francia y Japón fue una de sus principales características, aunque no estuvo exento de críticas por sus concesiones en algunos tratados, lo que enfureció a los sectores más nacionalistas.
En 1900, en el marco de la Rebelión Bóxer, Li fue llamado nuevamente a la Corte para gestionar la crisis. Aunque fue responsable de firmar el Protocolo de 1901, las tensiones con las potencias extranjeras no desaparecieron, y su figura quedó marcada por las derrotas de las décadas anteriores.
Li Hongzhang es una figura crucial para entender la transición de China del sistema imperial hacia una era más moderna. Su legado como militar, estadista y reformista sigue siendo estudiado y discutido, no solo en el contexto de su tiempo, sino también por su impacto en la historia de China y su influencia en la política y las relaciones internacionales del país.
MCN Biografías, 2025. "Li Hongzhang (1823-1901). El líder militar y reformista chino que transformó el Imperio Manchú". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/li-hongzhang [consulta: 16 de febrero de 2026].
