Bernardo Legarda (ca. 1700-1773). El máximo exponente del barroco ecuatoriano

Bernardo Legarda (ca. 1700-1773) es uno de los artistas más relevantes de la historia del arte ecuatoriano, reconocido principalmente por su maestría en la escultura y la pintura. Nacido en Quito, Ecuador, alrededor de 1700, Legarda dejó un legado inmenso, marcando el apogeo del estilo barroco en el país y convirtiéndose en una figura central en la evolución artística de su tiempo. Su capacidad para fusionar diferentes disciplinas, como la escultura, la pintura, la orfebrería y la ebanistería, lo hizo sobresalir en su época, convirtiéndose en una figura de renombre y un referente para las generaciones futuras.

Orígenes y contexto histórico

Bernardo Legarda nació en una época de gran efervescencia cultural en Quito, cuando la ciudad era un centro de arte y arquitectura del Virreinato del Perú, que se extendía por todo el territorio de lo que hoy es Ecuador. En este contexto, Legarda creció y desarrolló su talento artístico, siendo testigo de las transformaciones políticas, sociales y religiosas de su tiempo. Su formación fue profundamente influenciada por el fervor religioso del momento y por la presencia de los conventos y templos que configuraban el paisaje urbano de Quito.

A una edad temprana, Legarda se casó con Alejandra Velázquez, pero la relación se vio marcada por la infidelidad de ella, lo que llevó a su separación. Esta situación, lejos de desanimarlo, le permitió dedicarse plenamente a su arte. Su casa, situada frente al convento de los franciscanos, se transformó en un taller activo donde convivía con un carpintero y un pintor, dedicándose sin descanso a la creación de obras que lo consagrarían como uno de los artistas más importantes de la historia de Ecuador.

Logros y contribuciones

Polifacético artista

Bernardo Legarda fue un artista verdaderamente polifacético. Su obra abarcó múltiples disciplinas, destacándose como escultor, pintor, ebanista, tallador, imaginero, impresor y platero. Su habilidad para trabajar en diferentes materiales y su capacidad para dominar diversas técnicas le permitieron convertirse en un creador completo, capaz de expresar su talento en diversas formas artísticas. Sin embargo, su contribución más significativa se dio en dos áreas principales: los retablos y las imágenes religiosas.

El retablo como expresión del barroco

Uno de los mayores logros de Legarda fue su trabajo en la creación de retablos, que constituyen algunas de las obras más impresionantes del barroco ecuatoriano. Estos retablos fueron elaborados con una perfección técnica y una belleza inigualable, que los convirtieron en un símbolo de la destreza artística de Quito. El retablo de la iglesia de la Merced de Quito, en particular, es uno de los ejemplos más representativos de su habilidad para llevar al barroco a su máxima expresión. Este retablo, en el que Legarda plasmó su maestría, se convirtió en un modelo seguido por sus discípulos en otras iglesias de la ciudad, como en la capilla de Cantuña, el Carmen Bajo y el Hospital de San Juan de Dios.

El imaginero: la Inmaculada Alada

Sin embargo, la obra por la cual Bernardo Legarda es más reconocido es por sus imágenes de la Virgen María, en particular sus Inmaculadas Aladas. Esta figura mariana, que se presenta en una actitud de aplastar la cabeza de la serpiente, simboliza la victoria de la Virgen sobre el mal, y se caracteriza por un movimiento fluido que da vida a la figura. La primera de estas imágenes fue realizada en 1734 y se encuentra en el retablo central de la iglesia de San Francisco en Quito. Esta representación de la Virgen alada fue tan popular durante el siglo XVIII que, hoy en día, se la conoce con el nombre de «Virgen Quiteña».

Las Inmaculadas de Legarda, con sus alas extendidas como si estuvieran a punto de volar, reflejan una vitalidad y elegancia que las hace únicas en el arte religioso de la época. Sin embargo, como señala el padre José María Vargas, las imágenes de Legarda son más artísticas que devotas, y carecen de la piedad popular que suscitan otras representaciones religiosas de la época, como las obras de Diego de Robles o los cuadros de Fray Pedro Bedón. Las imágenes de Legarda, especialmente sus Vírgenes del Tránsito, son piezas llenas de movimiento, casi como si se tratara de una danza. Esta diferencia en el enfoque devocional hizo que sus obras fueran más apreciadas desde el punto de vista artístico que espiritual.

Otras obras destacadas

Además de sus Inmaculadas, Bernardo Legarda también fue conocido por sus calvarios, especialmente el que se encuentra en la capilla de Cantuña en la iglesia de San Francisco, y por sus adoraciones de los Reyes Magos. Estas obras, junto con su última creación, la mampara de Santo Domingo en 1767, consolidaron su fama y lo posicionaron como uno de los artistas más influyentes de su época. Sus obras no solo marcaron una época, sino que también sirvieron de referencia para las generaciones futuras de artistas en Ecuador y en toda América Latina.

Momentos clave en la carrera de Bernardo Legarda

  1. 1734: Legarda crea su primera Inmaculada Alada, una obra que marcará el inicio de una serie de imágenes marianas que se convertirán en el sello de su estilo.

  2. Retablo de la iglesia de la Merced: Legarda crea uno de sus retablos más famosos, llevando el barroco a su máxima expresión.

  3. Capilla de Cantuña: Su trabajo en los calvarios, especialmente el que se encuentra en esta capilla, se convierte en uno de los elementos más característicos de su legado.

  4. 1767: La mampara de Santo Domingo es la última obra conocida de Legarda, marcando el final de su prolífica carrera artística.

Relevancia actual

La figura de Bernardo Legarda sigue siendo de gran relevancia en la historia del arte ecuatoriano, no solo por la calidad de sus obras, sino también por la influencia que tuvo en generaciones posteriores de artistas. Su enfoque único, que combinaba una habilidad técnica excepcional con una visión artística innovadora, lo convirtió en una figura central del barroco quiteño. Hoy en día, su legado sigue vivo en los museos y templos de Quito, donde sus obras continúan siendo admiradas tanto por su belleza estética como por su profundidad artística.

En la actualidad, Bernardo Legarda es considerado el máximo exponente del imaginerismo quiteño barroco, y su obra sigue siendo un referente para el estudio del arte colonial en América Latina. Su influencia perdura en la escuela de escultura y pintura de Quito, donde sus discípulos y seguidores continuaron desarrollando su estilo, manteniendo vivo su legado.

A lo largo de los siglos, la figura de Legarda ha trascendido como un símbolo de la riqueza cultural de Ecuador, y su nombre sigue siendo sinónimo de maestría artística y creatividad desbordante.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Bernardo Legarda (ca. 1700-1773). El máximo exponente del barroco ecuatoriano". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/legarda-bernardo [consulta: 9 de febrero de 2026].