Ladislao IV. Rey de Hungría (1262-1290): El monarca conocido como «el Cumano»

Ladislao IV, nacido en 1262 y fallecido en 1290, fue un rey de Hungría que marcó la historia del país por su particular relación con las tribus cumanas y por los turbulentos años que vivió bajo el peso de la fragmentación de poder. Conocido por su apodo el Cumano, su reinado estuvo caracterizado por un debilitamiento de la autoridad real, lo que facilitó el auge de las oligarquías locales y la intervención de facciones externas en los asuntos internos del reino. A pesar de sus esfuerzos por integrar a los cumanos en el tejido social húngaro, su reinado finalizó trágicamente con su asesinato a una edad temprana, sin dejar descendencia legítima. En este artículo, se exploran los aspectos más relevantes de su vida y legado.

Orígenes y contexto histórico

Ladislao IV pertenecía a la dinastía de los Arpad, una de las casas reales más significativas de la historia de Hungría. Era hijo de Esteban IV de Hungría y de la reina Isabel, cuya ascendencia cumana fue crucial en la configuración del carácter y las decisiones de Ladislao a lo largo de su reinado. Su abuelo materno, Bela IV, también fue rey de Hungría y jugó un papel fundamental en la resistencia del reino frente a las invasiones mongolas, lo que dejó una huella profunda en las generaciones posteriores.

A la muerte de su padre, en 1272, Ladislao IV heredó el trono a una edad temprana, lo que dejó el reino en manos de regentes. Durante su minoría de edad, el poder real estuvo muy dividido, y el joven monarca se convirtió en una figura simbólica sin capacidad para influir en las decisiones políticas. Los principales grupos de poder, entre ellos los grandes nobles y facciones extranjeras, aprovecharon esta situación para disputar el control del reino.

La influencia de las tribus cumanas

Uno de los elementos más distintivos del reinado de Ladislao IV fue su estrecha relación con las tribus cumanas, un grupo nómada que se asentó en las tierras de Hungría. De origen turco, los cumanos habían sido una fuerza militar considerable en Europa Central y, bajo el liderazgo de Ladislao, adquirieron una influencia destacada en el reino. El propio rey, siendo en parte de origen cumano a través de su madre, favoreció a los cumanos con medidas que buscaban integrarlos en la estructura política y social del país.

En 1279, Ladislao promulgó los Articuli Cumanorum y la Constitutio de Cumanis, dos leyes que favorecían a los cumanos, otorgándoles privilegios y reconociendo su posición dentro de la sociedad húngara. Estas decisiones generaron tensiones con los sectores cristianos más tradicionales, que veían en los cumanos una amenaza a la estabilidad religiosa y cultural de Hungría. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos por integrar a los cumanos, el rey no logró evitar el resurgimiento de las tensiones internas.

La batalla contra los cumanos disidentes

A pesar de su preferencia por los cumanos, Ladislao IV también tuvo que enfrentarse a desafíos internos. En 1285, el rey se vio obligado a intervenir militarmente contra un príncipe cumano que intentaba establecer un reino independiente en las regiones orientales y meridionales de Hungría, así como en Valaquia. Ladislao, con el apoyo de sus tropas húngaras, logró derrotar a este príncipe cerca del lago Hód, marcando uno de los pocos éxitos militares significativos de su reinado.

A pesar de esta victoria, Ladislao no abandonó su inclinación por los cumanos y continuó fomentando sus relaciones con ellos. Un acto particularmente controversial fue el secuestro de su hermana Isabel, quien se encontraba en un convento en la isla de Santa Margarita, para entregarla a un líder cumano. Este gesto provocó la indignación del arzobispo de Estrigonia, Ladomer, quien condenó duramente al rey. A pesar de las tensiones, Ladislao respondió con amenazas contra la clase sacerdotal, lo que reflejó su compleja relación con la iglesia y su carácter dual.

El declive del poder real

El reinado de Ladislao IV fue testigo del debilitamiento del poder real frente a las crecientes oligarquías locales. El control del rey sobre los asuntos del reino se vio cada vez más limitado, y las disputas entre las facciones húngaras y cumanas no hicieron sino exacerbar este proceso. Durante estos años, el poder de los grandes señores locales aumentó significativamente, minando la capacidad del monarca para imponer su autoridad de manera efectiva.

El Tratado con el emperador Rodolfo de Habsburgo, firmado durante su minoría de edad, también tuvo un impacto importante en la política de su reinado. A pesar de la relativa estabilidad que proporcionó este acuerdo en sus primeros años, el conflicto con el rey Ottokar II de Bohemia en 1278 mostró la fragilidad de las alianzas internacionales y la dificultad para mantener un equilibrio de poder. En este contexto, Ladislao IV envió un ejército a la guerra contra Bohemia, lo que resultó en la sumisión de este reino y representó uno de los mayores triunfos de su reinado, tanto en el ámbito militar como diplomático.

La trágica muerte de un rey joven

El final del reinado de Ladislao IV fue tan violento como su vida. A los veintiocho años, el rey fue asesinado por tres jefes cumanos, lo que cerró su reinado de manera abrupta. La falta de descendencia legítima dejó el trono vacante, lo que permitió la ascensión de Andrés III, el último rey de la dinastía de los Arpad.

El asesinato de Ladislao IV marcó el fin de una era de la historia húngara, en la que las luchas internas por el poder y las complejas relaciones con las tribus cumanas jugaron un papel fundamental. Aunque su figura es a menudo vista de manera ambigua, su impacto en la historia de Hungría es innegable, ya que su reinado contribuyó al debilitamiento del poder real y a la creciente influencia de las oligarquías locales.

Relevancia actual

Hoy en día, Ladislao IV es recordado por su singular vinculación con las tribus cumanas, su peculiar forma de gobernar y los conflictos internos que marcaron su tiempo. A pesar de los retos que enfrentó, su figura sigue siendo una parte importante de la historia medieval húngara, ilustrando las tensiones entre las influencias externas y la estructura interna del reino. Su muerte prematura dejó un vacío que se cerró con la llegada de Andrés III, pero la figura de Ladislao IV, el rey Cumano, sigue siendo un punto de reflexión para entender los complejos procesos históricos que moldearon Hungría en la Edad Media.

Bibliografía

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Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Ladislao IV. Rey de Hungría (1262-1290): El monarca conocido como «el Cumano»". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/ladislao-iv-rey-de-hungria [consulta: 7 de febrero de 2026].