John Knox (1515–1572): Líder de la Reforma Escocesa y Fundador del Presbiterianismo
John Knox (1515–1572): Líder de la Reforma Escocesa y Fundador del Presbiterianismo
Orígenes y Primeros Años (ca. 1515–1545)
A principios del siglo XVI, Escocia estaba inmersa en una profunda crisis política y religiosa. Aunque el país mantenía una estructura monárquica estable, la influencia de la Iglesia católica romana era aún muy fuerte, con una gran cantidad de clérigos que mantenían un poder considerable sobre las decisiones políticas y sociales. La estructura feudal, dominada por una élite terrateniente, también jugaba un papel central en el gobierno y la administración del país.
En este clima, las tensiones religiosas comenzaban a aumentar. En 1517, Martín Lutero había publicado sus 95 tesis en Alemania, iniciando una protesta que daría pie a la Reforma protestante. Si bien las ideas reformistas tardaron en llegar a Escocia, los ecos de estas ideas llegaron a los rincones más remotos del continente europeo, incluidos los de Escocia. La nobleza y las clases altas empezaban a dividirse entre los que se alineaban con el papa y los que, a medida que se desarrollaban las ideas de Lutero y más tarde las de Juan Calvino, optaban por la reforma.
En este contexto de cambio y conflicto, John Knox nació en Haddington, una pequeña localidad al sureste de Escocia, alrededor de 1515. Durante su infancia, Escocia ya vivía bajo la fuerte influencia de la Iglesia católica, pero a medida que crecía, las semillas de la reforma comenzaban a germinar en todo el país.
La familia y formación de Knox
Poco se sabe con certeza sobre los primeros años de John Knox. La información sobre su familia y su entorno inicial es bastante escasa, pero se sabe que su madre pertenecía a la familia Sinclair, una de las casas nobles de Escocia, y su padre era un pequeño granjero llamado William Knox. Esta situación, humilde en comparación con la nobleza terrateniente de la época, no impidió que el joven John recibiera una formación académica básica, que sería crucial para su futuro.
Su educación inicial tuvo lugar en la escuela de Haddington, un lugar donde adquirió sus primeros conocimientos. De ahí, se cree que Knox pudo haber continuado sus estudios en alguna de las principales universidades escocesas, como la Universidad de Glasgow o St. Andrews, aunque no hay evidencia clara de que haya obtenido un grado formal. El acceso a la educación en Escocia era limitado y, a pesar de su creciente conocimiento, Knox nunca fue reconocido como un académico de renombre. Sin embargo, su dominio del latín y del francés, además de su conocimiento de la lengua vernácula escocesa, lo posicionaron como un hombre culto para su tiempo. Hacia el final de su vida, se dice que había aprendido rudimentos de griego y hebreo, lo que lo acercaba más al estudio profundo de las escrituras sagradas.
De su vida eclesiástica temprana, se sabe que fue ordenado sacerdote y desempeñó funciones como notario dentro de la estructura de la Iglesia. Probablemente, sirvió en la diócesis de San Andrés, que estaba bajo la fuerte influencia del clero católico. Sin embargo, durante sus primeros años en el sacerdocio, Knox empezó a cuestionar las enseñanzas de la Iglesia católica. En una época de gran fervor religioso, estas dudas comenzaron a tomar forma dentro de un contexto de creciente protesta contra las prácticas eclesiásticas de la época.
El despertar religioso y la influencia de George Wishart
Fue hacia 1540 cuando Knox comenzó a cuestionar la doctrina católica de manera más decidida. En su época, la figura de George Wishart se erigió como uno de los máximos exponentes de la Reforma protestante en Escocia. Este predicador, originario de Escocia, había adoptado las enseñanzas de Lutero y había viajado por Europa, donde se había influenciado por las ideas protestantes. Al regresar a Escocia, Wishart comenzó a difundir sus ideas sobre la reforma religiosa, que incluían la crítica a la idolatría de la Misa y la necesidad de una Iglesia más cercana a las enseñanzas bíblicas.
Fue durante este tiempo que Knox conoció a Wishart en Haddington, y se convirtió en su más ferviente seguidor. La influencia de Wishart sobre Knox fue profunda, pues el joven sacerdote no solo adoptó sus enseñanzas, sino que comenzó a luchar por la misma causa. La Reforma escocesa empezaba a gestarse bajo la influencia de estos primeros líderes.
Sin embargo, en 1546, el cardenal David Beaton, gran defensor del catolicismo y uno de los hombres más poderosos de Escocia, organizó una serie de persecuciones contra los protestantes. Este clima de violencia culminó con la ejecución de Wishart en la hoguera el 1 de marzo de 1546. Este evento marcó un punto de no retorno para Knox. La muerte de su mentor y amigo lo impulsó a entrar en acción, convirtiéndose en uno de los principales líderes de la causa protestante.
En este momento, el conflicto religioso en Escocia dio un giro importante cuando Beaton, el principal enemigo de los protestantes, fue asesinado en mayo de 1546 por un grupo de nobles protestantes, incluidos seguidores de Knox. La muerte de Beaton fue celebrada por muchos de los seguidores de la Reforma, pero también trajo consecuencias devastadoras para Knox. Ante la presión del gobierno escocés y la persecución religiosa, Knox y sus seguidores se vieron obligados a refugiarse en el castillo de St. Andrews, donde permanecieron bajo asedio durante un largo tiempo.
El encarcelamiento y la obra teológica
El 31 de julio de 1547, después de un asedio de varios meses, el castillo de St. Andrews fue finalmente tomado por las fuerzas de la regente María de Guisa, apoyada por tropas francesas. Knox y otros líderes protestantes fueron arrestados y encarcelados. Durante su cautiverio, Knox sufrió un deterioro de su salud debido a las duras condiciones de prisión. A pesar de su encarcelamiento, no dejó de predicar y de escribir. Durante este período, elaboró una obra teológica que más tarde recogería los principales puntos de su doctrina, que serían fundamentales para la Reforma escocesa.
El año y medio que pasó en prisión dejó una huella en la salud de Knox, pero también lo consolidó como una figura central de la Reforma en Escocia. Fue en esta época de sufrimiento personal cuando empezó a dar forma a sus ideas sobre el gobierno de la Iglesia y la doctrina cristiana, ideas que, con el tiempo, desafiarían por completo la autoridad de Roma en Escocia y sentarían las bases del presbiterianismo.
La Influencia de Ginebra y el Refugio en el Protestantismo (1545–1558)
El refugio de Knox en Ginebra y su relación con Calvino
Después de ser liberado en 1549 gracias a la intervención de Eduardo VI, el joven rey de Inglaterra, Knox abandonó Escocia debido al temor de ser arrestado nuevamente por las autoridades católicas. A pesar de su liberación, el ambiente en Escocia seguía siendo hostil para los reformistas. Los lazos de Knox con la Inglaterra protestante, sin embargo, lo hicieron sentir más seguro en el país vecino, que en ese momento era un refugio para los reformistas protestantes.
En los años siguientes, Knox se trasladó a varias ciudades inglesas, predicando en Berwick, Newcastle y otros lugares, lo que le permitió consolidar su reputación como predicador y teólogo. En 1551, fue nombrado capellán real de Eduardo VI, lo que le otorgó una importante posición en la Iglesia de Inglaterra. Sin embargo, Knox pronto se desencantó con la Iglesia anglicana, que, a pesar de haber adoptado algunas reformas, aún mantenía muchos rasgos de la Iglesia católica, algo que Knox consideraba inaceptable. En 1552, fue propuesto para el obispado de Rochester, pero rechazó el cargo, afirmando que la reforma anglicana no iba lo suficientemente lejos.
Este rechazo y su creciente frustración con el anglicanismo lo llevaron a un nuevo refugio: Ginebra, una ciudad suiza que se había convertido en un centro clave de la Reforma protestante bajo el liderazgo de Juan Calvino. En Ginebra, Knox tuvo la oportunidad de estudiar más profundamente las ideas de Calvino, quien defendía una visión de la Iglesia centrada en la autoridad de las escrituras y la autonomía de las iglesias locales, una visión que resonaba profundamente con las creencias de Knox.
Durante su tiempo en Ginebra, Knox también empezó a relacionarse con otros líderes protestantes exiliados, entre ellos, los seguidores de Calvino y los refugiados ingleses, lo que le permitió expandir su red de contactos y afianzar sus convicciones religiosas. Además, fue en Ginebra donde Knox comenzó a moldear las ideas que más tarde llevaría a Escocia, adaptando las enseñanzas calvinistas a las necesidades particulares de su país.
El conflicto con la Iglesia Anglicana
Aunque Knox se encontraba en un refugio seguro en Ginebra, sus pensamientos seguían centrados en Escocia, donde el protestantismo comenzaba a ganar terreno. En 1554, María Tudor, una católica devota, ascendió al trono de Inglaterra, lo que desencadenó una ola de persecución contra los protestantes en el país. Ante este nuevo ambiente de hostilidad, Knox se sintió obligado a abandonar Inglaterra y buscar refugio nuevamente en el continente. Primero, se trasladó a Dieppe, en Francia, y luego a Ginebra, donde continuó con su actividad pastoral y teológica.
Fue en este período en Ginebra cuando Knox comenzó a enfrentarse abiertamente con la Iglesia anglicana, especialmente con aquellos aspectos que consideraba demasiado cercanos al catolicismo. Su desacuerdo con el anglicanismo no solo se basaba en las diferencias doctrinales, sino también en su visión sobre el papel de la Iglesia y el gobierno eclesiástico. Knox creía que la Iglesia anglicana aún estaba demasiado influenciada por las viejas estructuras jerárquicas de la Iglesia católica y que sus reformas eran superficiales. En cambio, él defendía una estructura eclesiástica descentralizada, que eliminara cualquier forma de jerarquía papal y basara la autoridad de la Iglesia exclusivamente en las escrituras y las congregaciones locales.
El regreso a Escocia y el avance del protestantismo
El regreso definitivo de Knox a Escocia ocurrió en 1555, tras varios años de exilio. Al regresar, se encontró con un panorama muy diferente al que había dejado años antes. Los movimientos protestantes en Escocia habían ganado terreno, y la persecución que había sufrido a manos del clero católico parecía haberse suavizado, al menos en algunas regiones. Knox aprovechó esta oportunidad para predicar abiertamente sus ideas reformistas, y rápidamente atrajo la atención de los nobles escoceses, muchos de los cuales estaban inclinados hacia el protestantismo.
Durante este período, Knox reforzó su mensaje contra la Misa, a la que consideraba una «idolatría» y una de las principales corrupciones de la Iglesia católica. Afirmaba que los fieles no debían participar en la Misa, pues creía que ésta representaba una violación directa del mandato cristiano de adorar a Dios en espíritu y verdad, tal como lo enseñaba el Nuevo Testamento.
Sin embargo, la situación en Escocia no estaba exenta de peligros. En 1556, Knox fue condenado en rebeldía y declarado proscrito por las autoridades católicas, lo que lo obligó a huir nuevamente a Ginebra, donde continuó con su trabajo teológico y literario. Durante su tiempo en Ginebra, desarrolló una obra literaria que incluiría algunas de sus piezas más influyentes, como el famoso tratado «First Blast of the Trumpet Against the Monstrous Regiment of Women», en el que atacaba ferozmente a las mujeres que gobernaban, como María Tudor, María de Guisa, Catalina de Médicis, y la futura reina María Estuardo, a quienes consideraba ilegítimas para el liderazgo.
En sus escritos, Knox defendió la idea de que los protestantes tenían el derecho de resistir a los gobiernos que imponían prácticas católicas. En «Brief Exhortation to England», también abordó la cuestión de la expulsión de los católicos de Inglaterra y criticó fuertemente las políticas religiosas de la reina María Tudor.
El Ascenso de Knox y la Guerra Civil Escocesa (1559–1560)
La rebelión contra la Regente y la lucha por la libertad religiosa
A principios de 1559, el panorama político en Escocia había cambiado drásticamente. María Tudor, la reina católica de Inglaterra, había muerto en 1558, y su hermana Isabel I, protestante, asumió el trono. Este cambio de monarca trajo consigo un giro favorable para los protestantes, ya que Isabel I instauró el anglicanismo como la religión oficial de Inglaterra a través del Acta de Supremacía. Para John Knox, este cambio marcó el momento oportuno para regresar a Escocia y retomar su lucha por la Reforma.
El 2 de mayo de 1559, tras haber viajado desde Ginebra, Knox arribó a Leith, cerca de Edimburgo. En ese momento, la Regente María de Guisa, madre de María Estuardo, gobernaba Escocia. Enferma y sin el apoyo suficiente de su propia corte, la Regente no pudo hacer frente a la creciente fuerza de los protestantes. El discurso incendiario de Knox en Perth, el 25 de mayo de 1559, encendió la chispa de una rebelión. Knox se dirigió a la multitud con un mensaje radical, atacando la Misa y la autoridad del Papa. Su predicación desató disturbios que rápidamente se extendieron por todo el país, con protestantes saqueando iglesias y conventos.
La guerra civil entre católicos y protestantes en Escocia, también conocida como la Revolución Protestante, estaba en pleno apogeo. Los protestantes, liderados por Knox, se atrincheraron en varias ciudades, como Perth y St. Andrews, desafiando abiertamente a las autoridades católicas. Los católicos, apoyados por tropas francesas y la Regente, intentaron sofocar la rebelión, pero los protestantes fueron cada vez más decididos.
El conflicto se intensificó cuando, en junio de 1559, Isabel I de Inglaterra intervino. Aunque inicialmente las negociaciones entre los protestantes y la reina inglesa no alcanzaron un acuerdo formal, el apoyo tácito de Inglaterra a la causa protestante fortaleció la posición de los rebeldes. Knox, quien había solicitado la ayuda de Isabel I, se convirtió en el líder indiscutido del movimiento protestante en Escocia, y su influencia creció tanto dentro como fuera del país.
La creación de la Iglesia Presbiteriana de Escocia
La victoria de los protestantes sobre las fuerzas católicas culminó en la Confessio Scotica de 1560, un documento clave que redactó Knox. Esta declaración de fe defendió la abolición de la autoridad del Papa sobre la Iglesia escocesa y proclamó la supremacía de las escrituras como base única para la enseñanza cristiana. Con la Confessio Scotica, la Iglesia católica perdió su poder sobre Escocia, y la religión protestante, bajo el modelo calvinista, se estableció como la fe oficial del reino.
En paralelo, Knox y sus seguidores trabajaron en la creación de una estructura eclesiástica propia, basada en los principios del presbiterianismo. En diciembre de 1560, Knox completó la redacción del First Book of Discipline, que establecía las relaciones entre la Iglesia y el Estado. El libro también abordaba cuestiones sociales, educativas y de justicia, convirtiéndose en un documento clave para la creación de la Iglesia Presbiteriana de Escocia.
El First Book of Discipline se basó en gran medida en las Ordonnances de Ginebra, que Calvino había establecido como base para la organización eclesiástica en su ciudad. A través de esta obra, Knox no solo estableció una estructura sin jerarquía papal, sino que también promovió una visión más democrática y participativa en la administración de la Iglesia, donde los presbíteros y los ancianos tenían una autoridad considerable. De esta manera, Knox consolidó una visión de la Iglesia que estaba completamente alineada con las ideas calvinistas, creando una base sólida para el presbiterianismo.
El regreso de María Estuardo y la resistencia protestante
En 1561, el panorama político en Escocia dio un giro con la llegada de María Estuardo al trono. Tras la muerte de su esposo, el rey Francisco II de Francia, María regresó a Escocia, una nación que estaba profundamente dividida por el conflicto religioso. María Estuardo era una católica devota, y su regreso a Escocia fue visto como una amenaza directa para la causa protestante.
El primer enfrentamiento directo entre María Estuardo y Knox ocurrió el 19 de agosto de 1561, cuando María celebró una Misa en la capilla de Holyrood, lo que provocó una fuerte protesta por parte de los protestantes. Knox, quien ya se había convertido en el líder más visible de la oposición protestante, se mostró enfático en su rechazo a la Reina, exigiendo que abandonara el catolicismo si quería seguir siendo reina de Escocia. Este enfrentamiento simbolizó el comienzo de una lucha que marcaría la relación entre Knox y María Estuardo durante todo su reinado.
La postura intransigente de Knox, que exigía la conversión de la Reina al protestantismo, no fue bien recibida por algunos de los nobles escoceses, quienes consideraban que María debía tener la libertad de practicar su fe católica, siempre que no la impusiera al pueblo. Sin embargo, Knox se mantuvo firme en su oposición a cualquier forma de «idolatría» y continuó luchando para establecer el protestantismo como la única religión verdadera en Escocia.
La consolidación del poder de Knox
A pesar de las tensiones políticas y religiosas, el poder de Knox no flaqueó. En marzo de 1564, y ante la sorpresa de muchos, se casó por segunda vez con Margaret Stewart, una joven noble emparentada con la Casa real. A pesar de este matrimonio, la figura de Knox no dejó de ser polémica. Su constante oposición a María Estuardo y su actitud combativa contra la Iglesia católica y otros sectores moderados de la nobleza escocesa lo convirtieron en una figura polarizadora. Knox no solo se enfrentaba a la reina católica, sino que también sus acciones y su discurso desafiarían las expectativas de muchos dentro de la Iglesia Presbiteriana.
Los Últimos Años y la Marginalización de Knox (1566–1572)
El retiro y la decadencia de Knox
A pesar de su éxito en la creación de la Iglesia Presbiteriana y de su influencia en la Reforma escocesa, los últimos años de la vida de John Knox fueron marcados por una creciente marginación tanto política como religiosa. En la década de 1560, la situación de Escocia estaba en constante cambio, y el contexto de la lucha religiosa entre católicos y protestantes alcanzó una especie de punto de inflexión.
La desaparición de su principal enemigo, María Estuardo, de la escena política, y la creciente polarización de la política escocesa hicieron que la figura de Knox se fuera desvaneciendo lentamente. Al perder a su principal oponente, la Reina católica, Knox se encontró sin un enemigo claro con quien continuar su lucha. Sin embargo, en lugar de relajarse, su figura empezó a caer en desgracia con muchos de sus antiguos seguidores, sobre todo aquellos que consideraban que su actitud radical y su enfoque intransigente estaban comenzando a ser un obstáculo para la unidad de la nación escocesa.
En 1565, Knox fue suspendido formalmente por la Iglesia Presbiteriana debido a su comportamiento cada vez más errático y sus críticas constantes a la Reina María Estuardo. A pesar de esta sanción, Knox continuó predicando en privado, guiado por su profunda convicción religiosa y su deseo de mantener viva la Reforma escocesa. Sin embargo, su aislamiento del centro del poder político y religioso le afectó profundamente.
La Matanza del día de San Bartolomé y el último discurso de Knox
Uno de los eventos que revitalizó brevemente a Knox fue la Matanza del día de San Bartolomé en Francia, que tuvo lugar en agosto de 1572. La noticia de esta masacre, en la que miles de protestantes hugonotes fueron asesinados por orden del rey Carlos IX de Francia, causó un gran impacto en toda Europa, especialmente entre las comunidades protestantes. Para Knox, este fue un hecho que no podía pasar desapercibido.
Ante la llegada del embajador francés a Escocia, Knox pronunció su último discurso público en el que, con una gran carga emocional, condenó al rey de Francia como el instigador de la matanza y denunció las atrocidades cometidas contra los hugonotes. Este discurso, que se considera uno de los más incendiarios de su carrera, demostró que, aunque su salud ya estaba gravemente deteriorada, el fervor religioso que lo había acompañado durante toda su vida seguía intacto. Sin embargo, este esfuerzo físico resultó ser demasiado para su debilitado cuerpo.
La muerte de Knox y su legado
Poco después de este último discurso, la salud de Knox empeoró. A finales de 1572, sufrió un fuerte ataque de apoplejía, del cual nunca se recuperó por completo. El 24 de noviembre de 1572, John Knox falleció en su modesta casa en Edimburgo. Dos días después, fue enterrado en el cementerio de San Giles en la misma ciudad que lo había visto transformarse en uno de los principales arquitectos de la Reforma escocesa.
El fallecimiento de Knox marcó el fin de una era. La figura del reformador se fue apagando, pero su legado perduró. A pesar de sus dificultades personales en sus últimos años, su influencia sobre la Iglesia Presbiteriana de Escocia y el protestantismo en general fue indeleble. La reforma que Knox ayudó a gestar en Escocia dejó una huella profunda en la estructura religiosa del país. El presbiterianismo, basado en su visión de una Iglesia autónoma, sin jerarquías papales y profundamente comprometida con las escrituras, se consolidó como la forma dominante de cristianismo en Escocia.
La percepción posterior de Knox
El impacto de John Knox en la historia de Escocia y de la Reforma protestante es indiscutible. Tras su muerte, la Iglesia Presbiteriana se consolidó como la iglesia estatal en Escocia, y muchos de los principios que Knox defendió, como la soberanía de las escrituras y el gobierno eclesiástico presbiteriano, se mantenían firmemente arraigados. Sin embargo, su figura fue vista de manera ambigua, especialmente en la posterior historiografía. Para muchos, Knox fue el héroe que libró a Escocia de la opresión católica, mientras que para otros, su visión radical del cristianismo y su insistencia en la lucha constante lo convirtieron en un personaje polarizador.
Durante los siglos posteriores, la figura de Knox fue objeto de reinterpretaciones. Para los protestantes, especialmente en Escocia, fue considerado un héroe nacional y un pilar fundamental de la identidad protestante del país. Para los católicos y aquellos más moderados, sin embargo, fue un personaje divisivo, cuya actitud inflexible provocó tensiones que perduraron mucho tiempo después de su muerte.
El legado duradero de Knox
El legado de John Knox es duradero y sigue siendo una parte integral de la historia religiosa y política de Escocia. Su insistencia en la centralidad de las escrituras y su rechazo a cualquier forma de idolatría o autoridad papal moldearon la Iglesia de Escocia de manera decisiva. La Iglesia Presbiteriana de Escocia, que surgió de sus enseñanzas, continúa siendo una de las principales tradiciones cristianas en el país, con un profundo impacto en la cultura religiosa y política de Escocia hasta el día de hoy.
Además, el movimiento reformista escocés liderado por Knox sentó las bases para la expansión del protestantismo en otras partes del mundo, particularmente en América del Norte, donde las ideas presbiterianas encontraron un terreno fértil para su crecimiento. El énfasis de Knox en un gobierno eclesiástico autónomo y en la supremacía de las escrituras también fue un modelo para otras tradiciones protestantes, particularmente en el ámbito calvinista.
Conclusión
La vida de John Knox estuvo marcada por un continuo desafío a la autoridad religiosa y política, y su contribución a la Reforma Protestante en Escocia fue fundamental. Desde sus primeros años de formación religiosa hasta su papel crucial en la creación de la Iglesia Presbiteriana, Knox fue una figura determinante en el desarrollo de Escocia como nación protestante. Aunque su figura fue objeto de controversia y se vio envuelta en momentos de aislamiento y desdén, su legado perdura como un pilar de la identidad religiosa y política escocesa.
MCN Biografías, 2025. "John Knox (1515–1572): Líder de la Reforma Escocesa y Fundador del Presbiterianismo". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/knox-john [consulta: 8 de febrero de 2026].
