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LiteraturaMedicinaBiografía

Hormigón Blázquez, Juan Antonio (1943-VVVV).

Médico, dramaturgo, ensayista, pedagogo, crítico literario, director teatral y animador cultural español, nacido en Zaragoza en 1943. Volcado en un principio hacia el conocimiento de las disciplinas científicas, cursó estudios superiores de Medicina en la Universidad de su ciudad natal, de donde egresó con el título de licenciado para comenzar a ejercer como facultativo. Pero, al cabo de dos años de dedicación profesional al legado de Hipócrates, el joven Juan Antonio Hormigón decidió abandonar el ejercicio activo de la Medicina para volcarse de lleno en el mundo del teatro, la auténtica vocación que había experimentado y cultivado desde niño.

Ya, en efecto, antes de concluir sus estudios superiores se había distinguido, en el ámbito del teatro estudiantil, por su buen hacer en la dirección del Teatro Universitario de Zaragoza (1962-1965). Durante dicho período, su labor comenzó a ser reconocida con los primeros galardones de una larga lista de premios y distinciones que, con el paso del tiempo, habrían de jalonar su larga y fecunda carrera dedicada al Arte de Talía. Así, en 1963 fue recompensado con el Premio Nacional de Dirección del Teatro Universitario, lo que supuso un magnífico impulso para su dirección de la puesta en escena, un año después, de las piezas valleinclanescas Las galas del difunto y La hija del capitán.

Inmerso ya, plenamente, en el mundo de la escena, al término de su carrera de Medicina se trasladó a París para realizar, durante el curso de 1965-1966, estudios teatrales en Francia, en el Centre Universitaire International de Formation et Recherches Dramatiques, de la Universidad de Nancy. De vuelta a España, se instaló de nuevo en su ciudad natal, donde recibió el encargo de codirigir el Teatro de Cámara de Zaragoza. Al frente de esta animosa institución se mantuvo por espacio de tres años (1966-1969), durante los cuales llevó a cabo numerosos montajes que fueron ampliamente elogiados por la crítica y el público. Estos éxitos cosechados a finales de los años sesenta permitieron a Juan Antonio Hormigón enfocar sus objetivos teatrales a todo el ámbito nacional.

Así las cosas, en 1973 se desplazó a Madrid para ponerse al frente del Seminario de Teatro del Instituto Alemán de Madrid, cargo en el que se mantuvo durante cinco años. Entretanto, ya con su centro de operaciones fijado en la capital de España, Juan Antonio Hormigón comenzó a desplegar una intensa actividad dentro del ámbito de la escena, que le llevó, entre otras muchas iniciativas, a fundar en 1975 la Compañía de Acción Teatral, colectivo con el que logró llevar a las tablas algunas piezas de tanta hondura y calidad como Hombre por Hombre, de Bertolt Brecht; La Mojigata, de Leandro Fernández de Moratín; La de San Quintín, de Benito Pérez Galdós; La vengadora de las mujeres, de Lope de Vega; y, entre otras muchas obras, La locandiera, de Carlo Goldoni.

Por aquel tiempo, el humanista zaragozano comenzó a compaginar su dedicación a la dirección de escena con el ejercicio de la docencia en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD), de Madrid, en la que, a partir de 1976, empezó a impartir clases de Dramaturgia y Estética Teatral. Consagrado, en fin, como una de las figuras más destacadas de la joven escena española del momento, en el transcurso de aquel mismo año Juan Antonio Hormigón recibió el encargo de la Compañía Nacional de Teatro Clásico de realizar y llevar a las tablas la adaptación de Julio César, de William Shakespeare. Un año después, esta relevancia en el panorama teatral español le permitió acceder a la dirección del Aula de Teatro de la Universidad Complutense de Madrid, cargo en el que se mantuvo por espacio de ocho años (1977-1985).

La experiencia de Hormigón al frente de las adaptaciones y los montajes de algunos de los mejores textos teatrales de Valle-Inclán animó a los responsables del Ministerio de Cultura a nombrarle organizador y director de la exposición titulada "Valle Inclán y su tiempo", con la que España hizo efectiva su participación en el Festival Mundial de Teatro Clásico, celebrado en Caracas en 1978. En el transcurso de aquel mismo año, Juan Antonio Hormigón comenzó a colaborar con el programa cultural de Televisión Española "Encuentros con las Letras", en el que informó sobre la actualidad teatral española hasta que, en 1979, hubo de trasladarse a México para asumir, en la capital azteca, la puesta en escena de Los veraneantes, de Máximo Gorki, trabajo por el que fue galardonado con el Premio de la Crítica Mexicana al Mejor Director de la Temporada.

Comenzó, así, un fecundo período de actividad en el extranjero, que en 1980 le condujo hasta Venecia para presentar allí, en el transcurso del Festival Mundial de Teatro de las Naciones, su citada versión de La Mojigata, de Leandro Fernández de Moratín. Un año después, regresó a México para aceptar un encargo de la Universidad Nacional Autónoma de México: organizar una magna exposición sobre Calderón de la Barca y dirigir las "Jornadas Calderonianas" que, en conmemoración del tercer centenario de la muerte del genial dramaturgo madrileño, se celebraron aquel año de 1981 en la Ciudad de México.

De regreso a España, en 1982 Juan Antonio Hormigón tomó parte activa en la creación de la Asociación de Directores de Escena de España, en la que asumió el cargo de Secretario General desde el momento de su fundación. Su labor más destacada en dicho año fue la que desempeñó al frente de las célebres Jornadas de Teatro Clásico de Almagro, en las que se atrevió a abordar, como tema genérico, una de las cuestiones candentes en el teatro español actual: "La puesta en escena de los clásicos en el teatro contemporáneo". El éxito de Hormigón al frente de estas jornadas le llevó a ser nombrado, en 1983, miembro del Patronato del Festival de Teatro Clásico de Almagro, al que perteneció hasta 1990. Aquel mismo año de 1983 volvió a llevar a México su exitoso montaje de La Mojigata, y reanudó su labor de comunicador teatral en los medios informativos, ahora como colaborador de la emisora radiofónica Antena 3.

Nombrado miembro del Consejo de Teatro de la Comunidad de Madrid en 1984, antes de que concluyera dicho año fue designado Comisario General del "Cincuentenario Valle Inclán", organizado por el INAEM del Ministerio de Cultura. Confirmaba, así, Juan Antonio Hormigón su condición de máximo especialista actual en la adaptación y puesta en escena del dramaturgo de Villanueva de Arosa, al que, a lo largo de 1986, dedicó una atención especial, plasmada en la recuperación de la ya mencionada exposición "Valle Inclán y su tiempo", en la organización de otra muestra titulada "Montajes de Valle Inclán", en la publicación de diferentes catálogos, y, en definitiva, en la organización y promoción de los principales eventos relacionados con el autor de Luces de Bohemia en el cincuentenario de su muerte (como el "Simposio Internacional sobre Valle Inclán").

Su regreso al escenario internacional tuvo lugar en 1987, cuando fue nombrado Secretario General de la representación española en el Primer Congreso Luso-Español de Teatro, celebrado en la ciudad portuguesa de Coimbra. Entretanto, su permanente ligazón a la enseñanza le permitió ir desarrollando una brillante ejecutoria docente que, en 1989, se tradujo en su acceso a la Cátedra de Dirección de Escena en la Real Escuela Superior de Arte Dramático. Por aquellas fechas, Juan Antonio Hormigón comenzó también a dirigir las Publicaciones de la ADE (Asociación de Directores de Escena) y la revista ADE-Teatro.

A comienzos de la década de los años noventa comenzaron a llegar sus primeros éxitos como autor teatral, inaugurados en 1991 con la obra Excluida del paraíso (Madrid: Asociación de Directores de Escena, 1990). Aquel mismo año, el escritor zaragozano fue nombrado miembro del Consejo de Teatro del Ministerio de Cultura, puesto en el que se mantuvo hasta 1994. Los elogios cosechados ante el público y la crítica por su primera entrega dramática le animaron a escribir, estrenar y publicar en 1992 otras dos piezas de notable interés: Esto es amor y los demás... (Madrid: Asociación de Directores de Escena, 1990) y Batalla en la residencia (Madrid: Asociación de Directores de Escena, 1990).

Su permanente vinculación a la administración pública (siempre en áreas relacionadas con la cultura) le condujo, en 1993, hasta el cargo de Coordinador General del Bicentenario Goldoni, lo que a su vez le inspiró la obra titulada A la sombra de las luces (1993), una pieza teatral concebida en homenaje al gran dramaturgo italiano, y escrita en colaboración con el autor madrileño Fernando Doménech Rico. Un año después, Juan Antonio Hormigón irrumpió por sorpresa en el panorama narrativo y ensayístico español de finales del siglo XX con el volumen de relatos y aforismos titulado He conocido a Zaubrek (1994); sin embargo, esta anecdótica incursión en otros géneros literarios no supuso en modo alguno el abandono -ni siquiera momentáneo- de su dedicación al mundo del teatro, ya que en el transcurso de aquel mismo año dio a la imprenta una nueva pieza dramática titulada Comienzo de la era del hierro (Madrid: Asociación de Directores de Escena, 1994). Por aquel tiempo colaboró también con un equipo de autores que, de forma colectiva, redactó la obra ¿Qué hizo Nora cuando se marchó?, texto de cuya puesta en escena se encargó el propio Juan Antonio Hormigón.

Su mayor proyecto impreso relacionado con la investigación y difusión del teatro español de todos los tiempos comenzó a generarse a mediados de los años noventa, cuando asumió la dirección de un equipo de investigadores que se propuso realizar la mayor aportación al estudio del teatro español escrito por mujeres jamás publicada en España. Surgió así, en dos gruesos volúmenes, la obra monumental titulada Autoras en la Historia del Teatro Español (1500-1994) (Madrid: Publicaciones de la Asociación de Directores de Escena, 1996-1997), en cuya redacción intervinieron, aparte del propio Hormigón, el ya citado Fernando Doménech Rico y otros jóvenes dramaturgos e investigadores como Inmaculada Alvear Valero de Bernabé, José María Echazarreta Arzac, Felicidad González Santamera, César de Vicente Hernando y Carlos Rodríguez Alonso.

En ese fructífero año de 1995, Juan Antonio Hormigón, además de coordinar la elaboración de dicha obra magna, realizó la puesta en escena de la pieza teatral Cocinando con Elisa, de la autora Lucía Laragione, que había sido galardonada con el Premio María Teresa León -que distingue la labor de las dramaturgas españolas contemporáneas- en su convocatoria de 1994. No descuidó, por ello, su presentación en cuantos foros teatrales internacionales seguían reclamando su presencia, por lo que en septiembre de aquel mismo año dirigió en La Habana (Cuba) el Encuentro Hispano-Cubano de Directores de Escena, en el que también tomó la palabra para disertar como ponente. En general, sus continuos desplazamientos por numerosos países de Europa y América le han permitido impartir clases acerca de sus especialidades dramatúrgicas en las principales universidades e instituciones docentes de ambos continentes.

Entre sus últimos cargos y nombramientos figura el de vocal de la Junta Directiva de la Asociación de Revistas Culturales de España. Y, entre sus títulos de investigación y ensayo acerca del hecho dramático, conviene recordar, por último, al margen de las obras ya citadas, los títulos de Valle Inclán: cronología y documentos (Madrid: Ministerio de Educación y Cultura, Secretaría de Estado de Cultura, 1978); Valle Inclán y su tiempo (Madrid: Compañía de Acción Teatral, 1982); Trabajo dramaturgio y puesta en escena (Madrid: Publicaciones de la Asociación de Directores de Escena, 1991) y Fabia Puigserver: hombre de teatro (Madrid: Publicaciones de la Asociación de Directores de Escena, 1993). Además, el escritor zaragozano es recordado por su obra titulada Judith contra Holofernes (1973), una reelaboración de la historia bíblica de ambos personajes, ambientada en la guerra del Vietnam.

J. R. Fernández de Cano.

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