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HistoriaBiografía

Herrera, Alonso (¿-1535).

Conquistador español nacido en fecha desconocida y muerto en 1535 en el curso del río Orinoco. Fue conquistador de México, lugarteniente de Ordás en la gobernación del Marañón, gobernador interino de la misma y finalmente lugarteniente de Ortal. Dirigió la penetración por el río Orinoco en busca del mito de El Dorado o Metha.

Debió pasar a Cuba en la segunda década del siglo XVI, y participó con Hernán Cortés en la conquista de México. Fernández de Oviedo dice de él que “era valiente hombre e diestro [...] e sabía más de matar indios, que de criarlos”. Pasó luego con Diego de Ordás a la gobernación del Marañón y le acompañó como su alguacil mayor en la jornada de la búsqueda de El Dorado (en esta región existía el mito del Metha, un reflejo de El Dorado) por el Orinoco (Uyaparí, en las crónicas). La gobernación capitulada por Ordás en 1530 era bastante indefinida e iba desde el cabo de la Vela hasta la desembocadura del Orinoco. Ordás fue a Paria, construyó unos bergantines y subió por el río Orinoco buscando el Metha. Remontó los bergantines hasta alcanzar el raudal de Atures, donde tuvo que desistir de seguir adelante. Herrera fue uno de los que le aconsejaron abandonar el río y regresar a la península de Paria, para intentar llegar desde allí al río Metha por tierra. Los expedicionarios descendieron al mar y navegaron a Paria, desde donde Ordás fue a Cubagua. Los vecinos de esta isla se negaron a aceptarle como gobernador; medió entonces un pleito jurisdiccional y Ordás fue apresado y conducido a Santo Domingo, donde la Audiencia reconoció sus derechos y le puso en libertad. Ordás embarcó seguidamente para España y murió en el viaje. Alonso de Herrera quedó como sucesor suyo, aunque en disputa con Sedeño, Álvaro Ordás (sobrino de Diego) y Jerónimo Ortal. La Audiencia de Santo Domingo confirmó sin embargo a Herrera como gobernador interino y sucesor de Ordás.

Herrera fue a Cubagua para solicitar la colaboración de Sedeño y se dirigió luego a Paria donde anunció que tenía poderes para repartir los indios y hacer esclavos, apoderándose de algunas cosas de Sedeño, pero éste le apresó entonces en Paria y le llevó a la isla de Trinidad. Herrera sufrió tormento y quedó tullido del mismo durante el resto de su vida. La Audiencia dominicana intervino nuevamente y mandó a Paria al visitador Alonso de Aguilar, que puso en libertad a Herrera y apresó a Sedeño. En 1533 este último abandonó su gobernación y se marchó a Puerto Rico.

La gobernación vacante del Marañón por muerte de Ordás fue concedida en propiedad a Jerónimo de Ortal, que había sido su lugarteniente en la expedición por el Orinoco. Ortal levantó una hueste de 130 hombres y zarpó de Sevilla el 18 de agosto de 1534, dejando a su lugarteniente Alderete con la tarea de reclutar más tropas. Llegó a Paria y encontró a Herrera, pero en vez de disputar con él acordaron reunir sus fuerzas para descubrir El Dorado. Herrera partiría de inmediato hacia tal objetivo y Ortal regresaría a Cubagua para recoger unos refuerzos que venían desde Sevilla, con la intención de seguirle luego. Herrera llevaba 130 hombres y tenia pensado poblar en el Uyaparí, cincuenta leguas arriba de la desembocadura del Orinoco. Afrontó muchas dificultades para iniciar su penetración (llegada de Alderete, alistamiento de seis bergantines y socorro a la fortaleza de San Miguel de Paria), pero entró finalmente en el Orinoco con sus bergantines. Navegó con ellos hasta donde pudo y luego desembarcó cien hombres y algunos caballos, con los que se encaminó al Metha, mientras el resto se quedaba al cuidado de los barcos (en su mayoría eran enfermos e imposibilitados de seguir el camino). La hueste de Herrera se metió en un laberinto de anegadizos buscando caminos y poblados. Quince o veinte leguas más arriba llegaron hasta un poblado de unos doce bohíos que tenía labranzas de maíz y de yuca. Se asentaron en el mismo y enviaron algunos hombres a donde habían quedado los bergantines con alimentos y noticias de donde se encontraban. Los hombres de Herrera fueron entonces atacados por indios, que usaban flechas envenenadas con curare, y dieron muerte a gran parte de ellos. Alonso de Herrera, según escribió Fernandez de Oviedo, “acudió presto a echar la silla a su caballo, e no tuvo tiempo, porque le hirieron de cinco o seis flechas, e una de ellas por la boca”. Murió tres días después a causa del veneno. Los españoles supervivientes regresaron a la desembocadura del Orinoco.

Bibliografía

  • FERNANDEZ DE OVIEDO, G. Historia General y Natural de las Indias. Madrid, B.A.E., 5 vols.

MLS

Autor

  • 0302 MLS