José Francisco de Heredia (1766-1820). El jurista dominicano que defendió la Corona española
José Francisco de Heredia (1766-1820) fue un destacado abogado y político dominicano cuya vida y obra reflejan la compleja trama de fidelidades, tensiones y compromisos en las colonias americanas durante los albores de la independencia. Su trayectoria profesional, que lo llevó desde Santo Domingo hasta la Audiencia de México, es testimonio de una inquebrantable lealtad a la monarquía española y de un compromiso con la justicia y la moderación, en tiempos convulsos marcados por la lucha entre la Corona y los movimientos independentistas.
Orígenes y contexto histórico
Nacido en Santo Domingo el 1 de diciembre de 1766, José Francisco de Heredia fue hijo del capitán de milicias Manuel Heredia Serrano y de María Francisca Mieses de Guridi. Desde joven mostró un gran interés por las letras y las leyes, obteniendo el doctorado en ambos Derechos. Su carrera académica se consolidó como catedrático de Prima de Leyes en la Universidad de Santo Domingo, donde formó parte de la élite intelectual de la época.
La vida de Heredia transcurrió en un contexto complejo: el Caribe y las Américas se veían sacudidos por la expansión de las ideas ilustradas, las revueltas sociales y la ocupación de territorios por potencias extranjeras. La amenaza de la ocupación haitiana lo llevó a abandonar su tierra natal en 1801, iniciando un periplo que lo llevaría a distintos puntos del Caribe y la América española.
Logros y contribuciones
El traslado a Venezuela en 1801 fue un punto de inflexión para Heredia. Su embarcación, La Flor, encalló en la playa de Cardoncito, y junto a otros viajeros recaló en Coro. Allí redactó un memorial detallando sus vicisitudes, dejando constancia de su espíritu resiliente y su apego al Derecho.
Junto con Bartolomé Segura, fue autor de la leyenda que denunciaba los supuestos desmanes de Toussaint contra los blancos, pues consideraba que la liberación de los esclavos constituía un grave desorden social. Esta postura refleja el pensamiento conservador de Heredia, que veía en el mantenimiento del orden colonial la garantía de la estabilidad.
Su matrimonio con María Mercedes Heredia —su prima y compañera de infortunios en el naufragio de La Flor— selló una alianza familiar que lo acompañó en sus siguientes destinos: en 1803 partió a Cuba en la goleta San Fernando, donde se integró a la vida judicial y administrativa.
En Santiago de Cuba, fue nombrado Juez de bienes de difuntos el 20 de junio de 1803, y luego Receptor de Penas de Cámara en enero de 1805. Su carrera continuó con el nombramiento como Asesor de la Intendencia de la Florida Occidental, con residencia en Panzacola. Sin embargo, su viaje fue interrumpido por un asalto inglés que lo llevó a Jamaica antes de llegar a su destino en junio de 1806.
Traducción y defensa de la ley
Heredia también mostró interés por la cultura y la traducción. Durante su estadía en Cuba y México, tradujo la Historia secreta de la Corte y Gabinete de Saint Cloud de Lewis Goldsmith (publicada entre 1808 y 1809), obra que refleja su inquietud por los grandes temas políticos de la época y su compromiso con la difusión de ideas.
En 1809, tras enfermarse, solicitó el cambio de destino y fue nombrado oidor de la Audiencia de Caracas. Consciente de la convulsión política de la región, partió hacia Venezuela para desempeñar su papel como defensor de la Corona. Su lealtad a la monarquía quedó patente en la suspensión de hostilidades que negoció en Coro y en su célebre afirmación: «pues americanos y peninsulares todos somos españoles».
Momentos clave
El itinerario vital de Heredia estuvo marcado por varios momentos determinantes:
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1801: Naufragio de La Flor y llegada a Coro.
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1803: Nombramiento como Juez de bienes de difuntos en Santiago de Cuba.
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1805: Asesor de la Intendencia de la Florida Occidental.
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1806: Llegada a Panzacola tras cautiverio en Jamaica.
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1809: Nombramiento como oidor de la Audiencia de Caracas.
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1811: Nombramiento como regente interino de la Audiencia de Coro.
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1813: Renuncia al cargo de regente por su desacuerdo con la represión realista.
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1817: Nombramiento para la Audiencia de México.
En su gestión en la Audiencia de Coro, Heredia se opuso con firmeza a las prisiones y ejecuciones sumarias promovidas por las autoridades realistas. Esta postura ética y jurídica lo enfrentó directamente con figuras como Monteverde, cuyo rigor y violencia en la represión contrastaban con el respeto de Heredia por la legalidad.
Su obra más importante durante estos años fue Idea del gobierno eclesiástico y civil de la España ultramarina o Indias occidentales, por medio de un extracto ordenado de su legislación particular, donde expuso su visión de un gobierno fundamentado en leyes y no en la fuerza bruta.
Relevancia actual
La figura de José Francisco de Heredia, aunque no tan conocida en la historiografía popular, cobra relevancia por su fidelidad a los principios legales en tiempos de cambio y caos. Su defensa de la justicia y su rechazo a la violencia como medio de resolución de conflictos lo destacan como un personaje de integridad y convicciones firmes.
Su muerte, el 31 de octubre de 1820 en México mientras ejercía como alcalde de crimen en la Audiencia de México, cerró una vida dedicada al servicio de la Corona española y al imperio de la ley. Sin embargo, su legado perduró a través de las generaciones: fue padre del insigne poeta José María de Heredia, quien encontró en la palabra poética un cauce diferente para expresar sus ideales.
Memorias y legado escrito
Las Memorias sobre las revoluciones de Venezuela, escritas durante su retiro en La Habana y publicadas póstumamente en París en 1895 (reeditadas en Madrid en 1916), constituyen una fuente valiosa para comprender la complejidad de los procesos independentistas y las contradicciones de los funcionarios coloniales. En ellas, Heredia narra con detalle su experiencia como testigo y protagonista de una época de grandes cambios.
Herencia y visión de su tiempo
José Francisco de Heredia representa el espíritu de una generación que, aun en medio de la tormenta política, defendió los valores tradicionales del orden y la legalidad. Su figura nos recuerda que la historia no se construye solo con héroes libertadores o líderes revolucionarios, sino también con hombres y mujeres que, desde la administración y la justicia, procuraron sostener la cohesión social.
La posteridad lo juzga como un hombre de integridad impecable, que a pesar de su lealtad monárquica, supo rechazar los excesos y la arbitrariedad. Su mundo, como él mismo percibía, parecía pertenecer a un pasado que se desmoronaba ante el avance de las nuevas ideas revolucionarias. Sin embargo, su compromiso con la justicia y su respeto por el derecho siguen siendo ejemplos de valentía y rectitud.
Bibliografía:
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BRICEÑO IRAGORRY, M.: El Regente heredia o la piedad heroica, Caracas, 1986.
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A. Gil Novales.
MCN Biografías, 2025. "José Francisco de Heredia (1766-1820). El jurista dominicano que defendió la Corona española". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/heredia-jose-francisco-de [consulta: 6 de febrero de 2026].
