Jean de la Fontaine (1621-1695). El poeta que inmortalizó las fábulas
Jean de la Fontaine (1621-1695). El poeta que inmortalizó las fábulas
Jean de la Fontaine, nacido en Château-Thierry (Champagne, Francia) en 1621 y fallecido en París en 1695, es considerado uno de los grandes genios literarios de todos los tiempos. Su legado perdura principalmente gracias a su habilidad para transformar las fábulas en una forma literaria única, cuya influencia se extiende más allá de su época. En sus obras, buscó educar y enseñar valores a través de relatos breves llenos de moralidad, que lo colocan como uno de los poetas más importantes de la literatura francesa y mundial.
Orígenes y contexto histórico
La Fontaine provenía de una familia de clase media acomodada. Su padre, inspector de aguas y bosques, ocupaba un cargo relevante dentro de la administración del reino, un puesto que el joven escritor también heredaría. Desde su infancia, Jean mostró una gran inclinación por la literatura y las artes. A pesar de comenzar estudios en Teología, pronto abandonó esta carrera, ya que no encontró interés en ella. Optó por estudiar Leyes, y tras la muerte de su padre, asumió el cargo de inspector de aguas y bosques en su ciudad natal, pero siempre con la intención de dedicarse a la literatura.
A los veintiséis años, Jean de la Fontaine contrajo matrimonio con Marie Héricart, una joven de catorce años, pero su verdadera ambición era ingresar al ámbito literario parisino. En 1658, abandonó a su esposa y el cargo de inspector para mudarse a París, donde su vida daría un giro significativo.
El apoyo de Fouquet y el ascenso en París
En la capital francesa, La Fontaine logró llamar la atención de Nicolas Fouquet, un influyente político de la época, quien lo acogió bajo su protección y le concedió una pensión para que pudiera dedicarse a la escritura. Este apoyo permitió a La Fontaine integrarse en los círculos literarios más importantes de la época. Durante estos años, se destacó no solo como escritor, sino también como una figura brillante en los salones literarios, donde sus fábulas, poemas y obras de teatro fueron ampliamente reconocidos.
A pesar de su éxito en los círculos literarios, la fortuna de La Fontaine no fue estable. Tras la caída en desgracia de Fouquet, el escritor pasó por grandes dificultades económicas y sociales. Sin embargo, su simpatía y relaciones con la alta sociedad lo mantuvieron a flote. Varias damas de la aristocracia, como Madamme de la Sablière, lo acogieron en sus hogares, brindándole tanto apoyo económico como protección intelectual.
El contexto de sus fábulas: influencia de Esopo y Fedro
La obra de La Fontaine se distingue por su habilidad para combinar elementos de la literatura clásica con la tradición francesa. En particular, las fábulas de La Fontaine no fueron completamente originales, sino que se basaron en relatos de grandes autores del pasado, como el griego Esopo y el poeta latino Fedro. Esopo, conocido por sus fábulas que transmitían lecciones morales a través de animales, fue una fuente importante para La Fontaine, quien adaptó muchas de sus historias al contexto de la Francia del siglo XVII. De manera similar, la influencia de Fedro, quien también basó sus relatos en la tradición oral, fue evidente en las fábulas que La Fontaine escribió, adaptándolas a su propio estilo.
Logros y contribuciones de Jean de la Fontaine
El gran logro de La Fontaine fue consolidar la fábula como un género literario destinado a la enseñanza moral. A través de su estilo sencillo y directo, logró transformar este formato en una herramienta eficaz para la educación, especialmente de los más jóvenes. Sus Fábulas se publicaron en tres volúmenes: en 1668, 1679 y 1694, y a lo largo de su vida, continuó desarrollando este género con la idea de educar al Delfín, hijo del rey Luis XIV, quien fue su principal destinatario en sus primeros años.
El contenido de las fábulas de La Fontaine abarca una amplia gama de temas, desde las virtudes y los vicios hasta las críticas políticas veladas. Aunque la mayoría de sus fábulas están dirigidas a los niños, algunas de ellas incluyen reflexiones políticas que apelaban al público adulto. La sencillez de su lenguaje y la claridad de sus relatos son elementos que permiten a sus obras ser leídas y entendidas por diversas generaciones. Además, la parte moral de sus fábulas, a menudo al final de cada historia, proporcionaba una lección clara sobre la naturaleza humana, el comportamiento adecuado y las virtudes esenciales para una vida plena.
Momentos clave de su vida y obra
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1647: Jean de la Fontaine se casa con Marie Héricart, aunque pronto abandonará su vida familiar para dedicarse a la literatura.
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1658: Se traslada a París, donde recibe la protección de Fouquet, quien le proporciona un apoyo económico para poder dedicarse completamente a la escritura.
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1683: La Fontaine es elegido miembro de la Academia Francesa, lo que representa un gran reconocimiento a su labor literaria.
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1695: Fallece en París, dejando un legado literario que sigue siendo admirado en la actualidad.
El renacer de sus fábulas y su impacto en la literatura
Las fábulas de La Fontaine, caracterizadas por su brillantez y agudeza, siguen siendo estudiadas en la literatura universal. A lo largo de los siglos, su estilo ha influido en generaciones de escritores, y su capacidad para enseñar a través de relatos sencillos ha sido aclamada como una de sus mayores virtudes. La Fontaine también incursionó en otros géneros literarios, como el teatro, con comedias como El eunuco y El florentino, y la tragedia Astrea. Sin embargo, fue la serie de Cuentos y relatos en verso, donde exploró temas de amor y erotismo, lo que también le otorgó fama en su tiempo, aunque muchas de estas obras fueron consideradas escandalosas por la moral de la época.
Relevancia actual de su obra
Hoy en día, las Fábulas de La Fontaine siguen siendo una de las obras más representativas de la literatura francesa y mundial. Además de su enfoque moral y educativo, sus relatos continúan siendo leídos y adaptados en diversas formas, desde el teatro hasta el cine, pasando por libros infantiles y hasta el mundo digital. La capacidad de La Fontaine para usar la naturaleza, los animales y las situaciones cotidianas como metáforas de la condición humana le ha asegurado un lugar destacado en la historia de la literatura.
En cuanto a su legado, es importante destacar que, a pesar de las dificultades que enfrentó en su vida, tanto económicas como sociales, La Fontaine logró trascender su tiempo. Su obra perdura en la cultura popular y sigue siendo un referente para aquellos que buscan enseñar lecciones de vida a través de relatos sencillos pero profundos.
A lo largo de su vida, La Fontaine fue reconocido por la aristocracia y la intelectualidad, aunque también tuvo que lidiar con el rechazo de las autoridades religiosas, quienes censuraron algunas de sus obras debido a sus alusiones a temas como la sexualidad. Sin embargo, a pesar de estos enfrentamientos, Jean de la Fontaine siguió adelante, demostrando una capacidad única para sobrevivir en un mundo literario y social que a menudo resultaba hostil.
La Fontaine fue un maestro de la fábula, y su obra sigue siendo tan relevante hoy como lo fue en su tiempo. Su capacidad para enseñar valores a través de relatos sencillos y accesibles lo ha convertido en un autor imprescindible dentro del canon literario mundial.
Bibliografía
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Fábulas (1668, 1679, 1694)
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Cuentos y relatos en verso
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El eunuco
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El florentino
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Astrea
MCN Biografías, 2025. "Jean de la Fontaine (1621-1695). El poeta que inmortalizó las fábulas". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/fontaine-jean-de-la [consulta: 4 de febrero de 2026].
