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BiografíaFotografía

Erben, Li (1939-VVVV).

Fotógrafa checa nacida en Blanda (antigua Checoslovaquia) en 1939. Estudió fotografía en el Instituto de Periodismo Fotográfico de Blanda, y trabajó después con la fotógrafa de moda Walde Hult en Sttugart. Tras este periodo de aprendizaje, empezó a fotografiar la ciudad de Múnich, sus gentes y ambientes: jardines, terrazas, bares..., la efervescencia de una sociedad en desarrollo. Tiempo después se especializó en la técnica del retrato y realizó magníficas tomas de personajes vinculados al mundo del arte, la música y el cine, como Ingmar Bergman, Liv Ullmann, Roman Polanski, Federico Fellini, Isabelle Adjani, Arthur Rubinstein o Marc Chagall.

Esta vinculación al cine se hizo más estrecha al contraer matrimonio con el director ruso Victor Vicas -con títulos como Jack and Jenny (1964), Count five and die (1958) o Je reviendrai à Kandara (1957), especializado en series de televisión a partir de las décadas de los años setenta y ochenta: Les aventuries du Nouveau-Monde, Salut Champion o L’homme d’Amsterdam-. A partir de este momento, Li Erben se estableció en París y empezó a trabajar como fotógrafa de plató, sin abandonar nunca su dedicación al retrato; se inició también como ayudante de dirección artística. La muerte de su marido en 1985 influyó poderosamente en su carrera profesional pues, a partir de este momento, se introdujo en el mundo del cine y se especializó en coproducciones internacionales. Títulos como Forelsket i Kobenhavn (Finn Henriksen, 1960) o la serie de televisión Molly (Dominique Baron, Nicholas Langhland; 1995) son muestras de su carrera en este ámbito.

No por este motivo la autora abandonó la fotografía; antes bien, aprovechó sus numerosos viajes para realizar reportajes fotográficos. Uno de los más interesantes fue la serie que realizó en China en 1986. Se trata de un conjunto de fotografías en color sobre formas de ver y entender la vida. Sus composiciones son de una gran sencillez compositiva; sus colores, muy realistas y sin saturaciones artificiales, retratan con dulzura los momentos sociales más habituales: la gente que acampa en las estaciones de tren, los viajeros de Monte Taishu, los abuelos que llevan sus pájaros al parque para hacerlos cantar, los rituales, las procesiones, el hormigueo de los ciclistas y la bicicleta como símbolo de la China urbana.

En su objetivo queda registrada la imagen de esa China dulce de mediados de los años ochenta, que vivía convulsionada en la encrucijada entre la homogeneidad uniforme del comunismo y una necesaria liberalización de las costumbres con el fin de incluirse en el tren del desarrollo occidental.

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  • 0201 MMMM