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QuímicaBiografía

Curl, Robert F. (1933-VVVV).

Químico estadounidense nacido en Alice (en el estado de Texas) el 23 de agosto de 1933. En 1996 fue galardonado con el Premio Nobel de Química, que compartió ex aequo con su compatriota Richard E. Smalley (1943) y con el británico Harold W. Kroto (1939), "por sus investigaciones sobre la síntesis de los fullerenos", unas estructuras esféricas formadas exclusivamente por átomos de carbono.

Hijo de un pastor metodista y una mujer dedicada al cuidado del hogar, recorrió durante su infancia y juventud numerosos lugares de su estado natal, siguiendo los destinos a los que era enviado su progenitor por parte de sus superiores religiosos.

A los nueve años de edad recibió de sus padres un juego de química y, a partir de entonces, se apasionó por esta disciplina del saber, que por aquel tiempo tuvo que ir descubriendo de manera autodidacta, pues en los programas de los cursos escolares que le correspondían por su edad aún no figuraba como asignatura. En el resto de las materias del colegio no se distinguió nunca como alumno aventajado.

Al emprender su formación secundaria, Robert F. Curl tuvo la fortuna de contar entre sus maestros con la profesora de Química Lorena Davis, quien, consciente del interés del joven alumno por dicha materia, le espoleó para que se embarcara en proyectos más ambiciosos que los establecidos por el programa oficial. Fue así como el futuro premio Nobel construyó, siendo aún un adolescente, un precipitador de Cottrell (1877-1948).

Poco después, el joven Curl se matriculó en la Universidad de Rice (en Houston, Texas) debido a la buena reputación de que gozaba su equipo de fútbol, circunstancia que agradó a sus padres porque no disponían de dinero para enviarle a un centro de mayor prestigio. Años después, el ya premio Nobel reconoció que Rice, en su modestia, ofrecía buenas oportunidades a los estudiantes que realmente tenían ganas de esforzarse; y que allí contó también con buenos maestros, como John Kilpatrick (de química inorgánica) y George Holmes Richter y Richard Turner (de química orgánica).

Fue éste último quien sugirió al joven Curl la posibilidad de completar sus estudios en la Universidad de Berkeley (California), ya que allí ejercía la docencia y practicaba la investigación Kenneth Pitzer, cuyos trabajos habían interesado profundamente al futuro premio Nobel. En Berkeley, donde obtuvo el grado de doctor en 1957, Robert F. Curl pasó, según su propio testimonio, los mejores años de su vida: en su actividad académica, se benefició plenamente de una regla no escrita que existía en dicha universidad, según la cual era tan importante la experimentación como la teoría; y, en su vida íntima, conoció a la joven Jonel, quien pronto se convirtió en su esposa.

Pitzer no sólo sugirió a Curl nuevas vías de investigación que habrían de resultar decisivas en los hallazgos posteriores de su alumno, sino que, una vez que éste su hubo doctorado, le proporcionó un primer destino laboral en el laboratorio Mallinkrodt, de la Universidad de Harvard, al frente del cual se hallaba otro eminente químico norteamericano, E. Wilson. Poco después, recibió una oferta de su antigua alma mater y, feliz con la oportunidad de regresar a su tierra natal, a partir de 1958 inició una fecunda trayectoria docente en la Universidad de Rice. Allí formó un eficaz equipo de trabajo que, sostenido por alumnos brillantísimos, le permitió realizar varios descubrimientos que acabaron desembocando en la obtención del Nobel. Nombrado pronto director del Departamento de Química de la Rice, permaneció allí como docente e investigador hasta el momento de su jubilación.

Los fullerenos y otras aportaciones de Curl a la Química contemporánea.

En 1985, siguiendo una sugerencia del británico Harold Kroto, Robert F. Curl y Richard E. Smalley descubrieron los fullerenos (hallazgo al que contribuyeron también James R. Heath y Sean C. O'Brien, alumnos aventajados de Curl). Hasta entonces, sólo se conocían dos formas cristalinas del carbono, ya estudiadas desde tiempos remotos: el grafito (cuya estructura laminar le convierte en una de las substancias más blandas que existen) y el diamante (que es la substancia de mayor dureza, por su estructura tetraédrica).

Curl y Smalley habían diseñado un aparato capaz de producir cantidades microscópicas de productos químicos complejos. Al tener noticia de ello, Kroto les propuso utilizarlo en sus estudios sobre el carbono. El británico se desplazó poco después a la Rice University y, entre los tres, descubrieron una nueva forma cristalina del carbono, con moléculas muy estables formadas por sesenta o setenta átomos, que se presentan en forma de un icosaedro irregular, con caras pentagonales y hexagonales. Es decir, una molécula de aspecto semejante a un balón de fútbol, por lo que, en un principio, fue bautizada como futboleno. También recibió el nombre provisional de buckybola, ya que su estructura se parece mucho a la de la famosa cúpula esférica con que el arquitecto norteamericano Richard Buckminster Fuller (1895-1983) había coronado el pabellón de los Estados Unidos de América en la Exposición Universal de Montreal (1967).

Cinco años después, Robert F. Curl, en colaboración con otros científicos, desarrolló la producción de futbolenos o buckybolas en cantidades microscópicas y descubrieron muchas substancias de la misma familia (los fullerenos propiamente dichos), algunas de las cuales presentan variaciones estructurales respecto a los futbolenos originales: las hay en figura de tubo alargado y en forma de jaula. Estas últimas son capaces de atrapar y mantener retenidos en su interior diversos átomos que, en esta coyuntura, dotan al producto resultante de diferentes propiedades (por ejemplo, los fullerenos que atrapan en su interior rubidio o cesio adquieren la propiedad de la superconductividad).

Autor

  • J. R. Fernández de Cano.