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Ocio y entretenimientoBiografía

Cruz de la Casa, Juana, "Juanita Cruz" (1917-1981).

Matadora de toros española, nacida en Madrid el 12 de febrero de 1917, y muerta en la capital de España el 18 de mayo de 1981. En el planeta de los toros es conocida por el diminutivo afectivo con que siempre se anunció en los carteles ("Juanita Cruz"). Sin lugar a dudas, su brillante trayectoria taurina constituye uno de los episodios más famosos entre los protagonizados por mujeres toreras (episodios que, en contra de lo hoy en día airean -con no poca visión comercial- los medios de comunicación, no son nada extraños en la historia del Arte de Cúchares, ni mucho menos privativos de este final del siglo XX, puesto que han existido desde épocas antiquísimas).

Nació Juanita Cruz en una patio de vecinos en el que también moraban las hijas de los conserjes y carpinteros de la plaza de toros de Madrid, en cuya compañía fue creciendo y aficionándose a los toros. Aprovechando la entrada franca de que gozaban sus amigas, durante muchos años asistió a los festejos celebrados en el coliseo madrileño, en donde tuvo ocasión de observar atentamente a las primeras figuras de su tiempo. Y así, sin otro aprendizaje taurino que el obtenido de esta constante asistencia a la antigua plaza de toros de la calle de Alcalá, y sin otro entrenamiento que el toreo de salón practicado -más en broma que en serio- en el círculo de dichas amistades, el día 24 de junio de 1932 estoqueó un becerro en la plaza de toros de León, todavía en calidad de aficionada. Al parecer, a pesar de que sólo se había anunciado en los carteles una exhibición de toreo femenino, el público asistente exigió que Juanita Cruz diera muerte a la res, al considerar que los méritos de su toreo la acreditaban para rematar su faena como lo hubiera hecho un estoqueador consagrado. A partir de entonces, convencida de que sus metas profesionales pasaban necesariamente por el ejercicio activo del toreo, Juanita Cruz se dedicó de lleno a prepararse para convertirse algún día en matadora de reses bravas.

Con tan decidido empeño, el día 16 de febrero de la campaña siguiente (es decir, recién estrenados sus dieciséis años de edad) la joven Juana Cruz de la Casa se presentó como profesional en el coso de la localidad cordobesa de Cabra, en donde estuvo tan valiente y acertada que se ganó un nuevo contrato para el siguiente 5 de abril, fecha en la que dio muerte a dos novillos marcados con el hierro de Gamero Cívico. En esta última ocasión hizo el paseíllo acompañada por dos jovencísimos novilleros, ambos principiantes -como ella- en el duro oficio del toreo: uno de ellos, José Rodríguez Sánchez, era un cordobés hijo y sobrino de toreros, que se anunciaba como "Bebe Chico"; el otro, también cordobés, era su primo Manuel, que, andando el tiempo, sería universalmente conocido por el sobrenombre artístico de "Manolete".

A raíz de estos triunfos egabrenses, Juanita Cruz firmó muchos contratos durante aquella campaña de 1933, y aún más en el transcurso de la de 1934, año en el que realizó cincuenta y tres paseíllos. Finalmente, debutó en un festejo picado el día 5 de mayo de 1935, en la plaza de toros de Granada, para medirse con reses pertenecientes a la ganadería de don Augusto Perogordo, en compañía de los novilleros Antonio Iglesias y José de la Cal. Un año después (concretamente, el día 2 de abril de 1936) hizo su primer paseíllo sobre la arena de la plaza Monumental de Las Ventas, donde despachó dos novillos criados en las dehesas de la señora viuda de García-Aleas, acompañada en los carteles por "El Niño de la Estrella", Miguel Cirujeda y Félix Almagro. La primera afición del mundo consideró que una de las faenas realizadas por Juanita Cruz aquella tarde era merecedora de un apéndice auricular, galardón que le abrió las puertas de las restantes plazas españolas que aún no se habían entregado a su arte, su valor y su destreza.

Así las cosas, llevaba ya cumplidos dieciocho ajustes cuando fue sorprendida por el cruento estallido de la Guerra Civil, lo que interrumpió su temporada y la obligó a pasar a Hispanoamérica. Instalada en Venezuela, reanudó allí su trayectoria profesional y fue cosechando grandes éxitos por todas las plazas de toros de Ultramar, incluido el prestigioso coso mejicano de El Toreo, en donde se presentó el día 18 de septiembre de 1938, para vérselas con un lote marcado con la señal de don Carlos Cuevas, en un cartel formado también por los novilleros Arturo Álvarez ("Vizcaíno") y Porfirio Sánchez.

El día 17 de marzo de 1940, en el mejicano ruedo de Fresnillo (Zacatecas), recibió la alternativa de manos de su padrino, el coletudo azteca Heriberto García Espejel. Sin embargo, una vez doctorada no pudo ejercer el toreo en su país natal, pues, aunque quiso regresar a España después de que hubo concluido la contienda fratricida, se encontró con que el Sindicato de Espectáculos instituido por los vencedores había restablecido la prohibición que, decretada en 1908 por el ministro Juan de la Cierva, impedía torear a las mujeres (prohibición que había quedado abolida en 1934, durante la II República, merced a una disposición de su ministro de Gobernación, Salazar Alonso).

Desolada, sin ánimo ya para enfrentarse a las autoridades civiles después de haber tenido que bregar durante toda su carrera con la intransigencia de los aficionados y profesionales taurinos más cerriles y reaccionarios, Juanita Cruz se estableció definitivamente en Hispanoamérica, en donde estuvo toreando hasta que, un día de septiembre de 1947, se cortó la coleta en la plaza de toros de La Paz (Bolivia). En su haber quedaba un saldo favorable de cerca de setecientos festejos toreados, sin que apenas hubiera sido alcanzada por las astas de las reses. Fue, además, la primera mujer torera que recibió la alternativa, y la que con más elegancia y conocimientos técnicos se había enfrentado, hasta entonces, al ganado bravo. Como dato anecdótico -pero muy revelador de su talante reivindicativo-, cabe citar su costumbre de salir al ruedo ataviada con un traje de luces muy singular, igual en todo al de sus compañeros varones, a excepción de la taleguilla (o pantalón) propia del terno habitual, que ella sustituía por una falda bordada a juego con la parte superior del traje. Resaltaba con ello su condición femenina, pero dejándola a la misma altura profesional que la del resto de sus compañeros de oficio.

Acabada su andadura torera, regresó a España y se instaló en su Madrid natal, en donde falleció, víctima de una dolencia cardíaca, el día 18 de mayo de 1981, a las cinco en punto de la tarde.

Autor

  • J.R. Fernández de Cano