Carlos María Cortezo Prieto (1850-1933). Un pionero de la medicina y la salud pública en España
Carlos María Cortezo Prieto (1850-1933). Un pionero de la medicina y la salud pública en España
Carlos María Cortezo Prieto fue un médico español cuya trayectoria marcó un antes y un después en la medicina y la salud pública de su tiempo. Nacido en Madrid en 1850, su vida estuvo estrechamente ligada a la evolución de la ciencia médica, la educación y la política en España. Su nombre destaca no solo en el ámbito sanitario, sino también en el político y cultural de la época. A lo largo de su carrera, Cortezo fue un gran defensor de la higiene pública y la modernización de los hospitales y la sanidad española. Fue pionero en la introducción de prácticas innovadoras en el tratamiento de enfermedades y en la lucha contra las epidemias que azotaban al país.
Orígenes y contexto histórico
Carlos María Cortezo nació en el seno de una España que, en la segunda mitad del siglo XIX, se encontraba en plena transformación. La medicina española de la época estaba en un proceso de modernización, y Cortezo fue uno de los grandes impulsores de estos cambios. Cursó sus estudios de Medicina en la Universidad de Madrid, donde se destacó por su dedicación y su interés por los avances científicos de su tiempo. A lo largo de su formación, fue alumno de figuras clave de la medicina como Ezequiel Martín de Pedro, quien fue su verdadero mentor.
Tras completar su licenciatura en 1870, Cortezo se trasladó a París, donde tuvo la oportunidad de trabajar junto al prestigioso médico François-Sigismond Jaccoud, un encuentro que fue clave para profundizar en su orientación fisiopatológica. A su regreso a España, Cortezo se sumó a la incipiente Sociedad Histológica Española, fundada en 1874 por Aureliano Maestre de San Juan, con la que colaboró activamente en el desarrollo de la histopatología en España.
Logros y contribuciones
Cortezo no solo fue un médico con una sólida formación, sino que también hizo importantes contribuciones a la ciencia médica y a la salud pública en España. A lo largo de su vida, realizó numerosos viajes a Europa para mantenerse actualizado sobre los avances en la medicina y las nuevas corrientes científicas. En 1873, consiguió una plaza de médico numerario en el Hospital de la Princesa de Madrid, un centro sanitario clave en la capital. Durante los ocho años que trabajó allí, Cortezo desarrolló una importante labor, introduciendo prácticas modernas como la realización de autopsias y la creación de laboratorios de análisis clínicos e histopatológicos.
En 1877, fue nombrado decano del Hospital de la Princesa, donde jugó un papel decisivo en la transformación del hospital en una institución de vanguardia, equiparada a los mejores centros europeos. Durante su gestión, promovió la realización sistemática de autopsias y la implementación de modernas técnicas diagnósticas, todo ello apoyado por un laboratorio histopatológico de última generación.
Uno de los principales logros de Cortezo fue la invención de las curas clorógenas en 1881, un procedimiento para el tratamiento de las heridas mediante el uso de hipocloritos de acción lenta. Esta técnica se adelantó a su tiempo y fue ampliamente utilizada durante la Primera Guerra Mundial, marcando un hito en el tratamiento de heridas.
A pesar de su éxito profesional, Cortezo fue un hombre que no dudó en tomar decisiones firmes por sus principios. En 1881, renunció a su plaza en el Hospital de la Princesa como protesta por la instalación del Instituto de Terapéutica Operatoria de Federico Rubio en uno de los pabellones del hospital. Este tipo de decisiones, lejos de mermar su carrera, fortalecieron su reputación como médico comprometido con la ética y el bienestar de los pacientes.
Momentos clave
Uno de los momentos clave de la vida de Cortezo fue su renuncia en 1881, que reflejó sus convicciones. A lo largo de su carrera, mantuvo una postura crítica frente a las reformas que consideraba perjudiciales para el avance de la medicina y la calidad del tratamiento a los pacientes. En ese mismo año, comenzó a centrar su atención en la higiene pública, un campo que se convertiría en su principal área de interés.
En 1878, Cortezo fundó, junto a Francisco Méndez Álvaro, la Sociedad Española de Higiene, un organismo que se encargó de promover la investigación y la educación en temas de salud pública. Además, fue el representante de España en diversas conferencias sanitarias internacionales entre 1892 y 1900, lo que le permitió mantenerse al tanto de los últimos avances en medicina y salud pública.
Su intervención durante la epidemia de peste de Oporto en 1899 le permitió ganar una gran notoriedad. En este contexto, fue nombrado director general de Sanidad, un cargo que ocupó durante varios períodos, siendo uno de los más destacados el que desempeñó entre 1902 y 1904. Durante su gestión, se crearon instituciones clave como el Instituto Nacional de Higiene y Seroterapia y se implementaron políticas de salud pública como la vacunación antivariólica obligatoria, una medida que contribuyó a reducir drásticamente la mortalidad por viruela.
Relevancia actual
Carlos María Cortezo dejó un legado perdurable en la medicina española y, más específicamente, en la salud pública. Su enfoque en la higiene pública y la prevención de enfermedades lo colocó a la vanguardia de la medicina moderna en su tiempo. Fue también un defensor de la investigación científica, participando activamente en el desarrollo de nuevas tecnologías médicas y en la implementación de políticas públicas de salud que han perdurado hasta el siglo XX.
En su faceta política, Cortezo también jugó un papel relevante. Fue miembro activo del partido conservador, desempeñándose como diputado desde 1891, ministro de Instrucción Pública en 1905 y senador en 1906. Su conexión con figuras clave de la cultura española como José Zorrilla, Marcelino Menéndez Pelayo, Ramón de Campoamor, Emilia Pardo Bazán y Manuel Revilla enriqueció su vida tanto en lo intelectual como en lo social. Además, Cortezo fue uno de los conferenciantes más destacados del ciclo sobre el positivismo que se celebró en el Ateneo de Madrid en 1875.
La influencia de Cortezo en la medicina y la política españolas sigue siendo un referente en el ámbito de la salud pública y la sanidad. Su trabajo ha sido ampliamente reconocido y es recordado como uno de los grandes impulsores de la modernización de la medicina en España.
Bibliografía
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ÁLVAREZ SIERRA, José, Doctor Cortezo, Madrid, Editora Nacional, 1945.
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José María LÓPEZ PIÑERO, «Apunte para una bibliografía del doctor Don Carlos María Cortezo», en El Siglo Médico, nº 92 (1933), pp. 219-240.
MCN Biografías, 2025. "Carlos María Cortezo Prieto (1850-1933). Un pionero de la medicina y la salud pública en España". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/cortezo-prieto-carlos-maria [consulta: 3 de febrero de 2026].
