Clemente XIII (1693-1769). El Papa que defendió a los jesuitas en tiempos de turbulencia ideológica
Clemente XIII, nacido como Carlo della Torre Rezzonico, fue una figura clave del catolicismo del siglo XVIII. Su pontificado, que se extendió de 1758 a 1769, coincidió con una etapa de agitación ideológica y política marcada por el auge del enciclopedismo, el escepticismo filosófico y las reformas impulsadas por las monarquías ilustradas. Desde el trono de San Pedro, Clemente XIII se erigió en un férreo defensor de los valores tradicionales de la Iglesia y de los jesuitas, en un momento en el que estos eran blanco de fuertes presiones y expulsiones en Europa.
Orígenes y contexto histórico
Carlo della Torre Rezzonico nació en Venecia en 1693, dentro de una familia patricia que le proporcionó una educación privilegiada. Estudió en el colegio de jesuitas de Bolonia y obtuvo el doctorado en Derecho por la Universidad de Padua, uno de los centros de saber más destacados de Italia. Posteriormente, su carrera eclesiástica lo llevó a Roma, donde ocupó cargos de creciente importancia: gobernador de Rieti y Fano, auditor de la Rota Romana y cardenal-diácono de San Nicolás.
En 1743 fue nombrado obispo de Padua, y en 1747 cardenal-presbítero del título de Santa María in Ara Coeli. Su prestigio y firmeza doctrinal le valieron ser elegido como sucesor de Benedicto XIV, accediendo al pontificado con el nombre de Clemente XIII en 1758.
El contexto en el que ascendió al papado estaba marcado por una creciente tensión entre la Iglesia y los poderes seculares, así como por la expansión de la filosofía ilustrada que cuestionaba abiertamente la autoridad eclesiástica y promovía una visión laica del conocimiento y la política.
Logros y contribuciones
Clemente XIII se destacó por su decidida defensa del catolicismo frente a las ideas ilustradas y por su respaldo incondicional a la Compañía de Jesús, una orden que, pese a su importancia en la educación y en la expansión del cristianismo, se encontraba bajo ataque por parte de las monarquías de Portugal, Francia y España.
Uno de sus mayores aportes fue la condena de obras que consideraba peligrosas para la fe, entre ellas:
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La tercera parte de Histoire du peuple de Dieu de Isaac-Joseph Berruyer.
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La famosa Enciclopedia de Diderot y d’Alembert.
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El tratado De Statu Ecclesiae et legitima potestate Romani pontificis de Nicolás de Hontheim, que cuestionaba la autoridad papal.
En 1766, publicó una encíclica en la que advertía sobre los peligros de la lectura de obras perniciosas, reforzando la vigilancia doctrinal de la Iglesia sobre los contenidos impresos.
En el ámbito de la santidad, canonizó a varias figuras relevantes, destacando su labor en la promoción de modelos de virtud y fe. Entre ellos se encuentran:
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Santa Juana Francisca de Chantal
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San Juan Kenty
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San José de Calasanz
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San Jerónimo Emiliano
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San José de Cupertino
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San Serafín de Monte Granario
Estas canonizaciones fortalecieron el culto a santos que representaban distintas dimensiones del cristianismo, desde la educación hasta la caridad y la vida mística.
Momentos clave
El pontificado de Clemente XIII estuvo marcado por varios momentos decisivos que definieron su papel dentro de la Iglesia y su postura frente a los Estados europeos. Entre los más destacados se encuentran:
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1758: Es elegido Papa tras la muerte de Benedicto XIV.
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Expulsión de los jesuitas: A pesar de sus constantes esfuerzos, no pudo evitar la expulsión de la Compañía de Jesús de Portugal (1759), Francia (1764) y España (1767).
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Bula Apostolicam: En ella defendió abiertamente a los jesuitas, reafirmando su importancia para la Iglesia.
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1766: Publica la encíclica contra la lectura de obras perjudiciales para la fe católica.
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Pérdida de territorios: Durante su pontificado, la Iglesia perdió el control de Aviñón y Benevento, reflejo de su creciente debilidad frente a los poderes seculares.
Relevancia actual
La figura de Clemente XIII cobra especial importancia en el estudio del conflicto entre la Iglesia y la modernidad. Su defensa de los jesuitas y su oposición al pensamiento ilustrado lo posicionan como un símbolo de la resistencia eclesiástica frente a las corrientes racionalistas que definirían el siglo XVIII y marcarían el inicio del fin del antiguo régimen.
En un mundo donde el pensamiento crítico, la ciencia y la secularización comenzaban a imponerse, Clemente XIII optó por reforzar los pilares tradicionales del catolicismo, consolidando la autoridad doctrinal del Papa y el papel de las órdenes religiosas en la defensa de la fe. Su postura frente al enciclopedismo, la censura de textos considerados herejes y la protección de la Compañía de Jesús lo convierten en un protagonista esencial de los últimos intentos del papado por frenar la secularización europea.
A pesar de que su pontificado se considera desde una perspectiva política como poco afortunado, desde una óptica espiritual se le reconoce el mérito de haber enfrentado en solitario a las potencias que buscaban reducir la influencia de la Iglesia. Su legado fue continuado, aunque con una perspectiva distinta, por su sucesor Clemente XIV, quien acabaría cediendo a las presiones y suprimiendo la Compañía de Jesús en 1773.
El pontificado de Clemente XIII sigue siendo un referente en la historia de la Iglesia, especialmente en los debates sobre la libertad religiosa, la relación entre Estado e Iglesia, y el papel de los intelectuales en la transformación de las estructuras tradicionales. Su lucha por mantener la integridad doctrinal y el prestigio de la Santa Sede en un entorno cada vez más hostil representa un capítulo decisivo en la historia del catolicismo moderno.
MCN Biografías, 2025. "Clemente XIII (1693-1769). El Papa que defendió a los jesuitas en tiempos de turbulencia ideológica". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/clemente-xiii-papa [consulta: 18 de febrero de 2026].
