Castro y Pajares, Fernando de (1814-1874). El filósofo y pedagogo que defendió la independencia entre Iglesia y Estado
Fernando de Castro y Pajares (1814-1874) fue uno de los filósofos e historiadores más relevantes de la España del siglo XIX. Su vida estuvo marcada por un profundo compromiso con la educación, la filosofía y la historia, así como por una constante lucha interior entre su fe religiosa y su inclinación hacia el racionalismo. A lo largo de su vida, Castro se distinguió por su labor pedagógica, su defensa del catolicismo liberal y su contribución a la modernización de la enseñanza en España. A pesar de las tensiones y disputas ideológicas de su época, su legado perdura en la historia de la educación y la filosofía españolas.
Orígenes y contexto histórico
Fernando de Castro y Pajares nació en León en 1814, en un contexto histórico convulso, marcado por las consecuencias de la Guerra de Independencia y los primeros años del reinado de Isabel II. Desde joven, Castro ingresó en la orden de los franciscanos descalzos en el convento de San Diego de Valladolid, donde comenzó a mostrar su notable intelecto y devoción religiosa. Su formación inicial se basó en el estudio de la teología, lo que le permitió desempeñar un papel importante dentro de la comunidad religiosa, destacándose por su cultura, humildad y el cumplimiento riguroso de sus deberes cristianos.
La exclaustración de las órdenes religiosas a principios del siglo XIX significó un cambio radical en la vida de Castro. Tras este acontecimiento, continuó su formación académica y fue ordenado sacerdote. Este evento marcó el inicio de su trayectoria como intelectual y educador, la cual lo llevaría a desempeñar cargos significativos en el ámbito académico y educativo de España.
Logros y contribuciones
Castro fue un hombre de gran erudición, cuya vida estuvo dedicada al estudio y la enseñanza. Tras su paso por el seminario de León, donde ocupó el cargo de vicerrector, se trasladó a Madrid en 1845. En la capital, logró obtener, por oposición, una cátedra de literatura en el Instituto de San Isidro en 1852, y más tarde, una cátedra de historia en la Universidad Central. Durante su tiempo como catedrático, Castro se destacó por su profundo conocimiento histórico y filosófico, además de por su enfoque pedagógico innovador.
En 1867, Castro sufrió un revés profesional cuando fue expulsado de su cátedra por negarse a firmar el mensaje de adhesión que el claustro de profesores de la Universidad Central hizo llegar a Isabel II, lo que pone de manifiesto su posición crítica frente al poder establecido. Sin embargo, un año después fue repuesto en su cargo y, en 1868, fue elegido rector de la Universidad Central, puesto que ocupó hasta 1870. Como rector, impulsó reformas inspiradas en el programa krausista de Sanz del Río (véase Sanz del Río) que buscaban modernizar el sistema educativo y fomentar el pensamiento racional y libre en el ámbito académico.
Además de su labor académica, Castro desempeñó una importante labor en la política educativa. Fue senador y miembro de la Real Academia de la Historia, y sus esfuerzos en la reforma educativa incluyeron la fundación de la biblioteca provincial de León. A partir de 1871, se dedicó a defender la educación de las mujeres, un tema especialmente relevante en su época, cuando la educación femenina aún no estaba suficientemente valorada.
Momentos clave
A lo largo de su vida, Castro vivió una serie de momentos clave que marcaron su trayectoria personal e intelectual. Algunos de estos momentos más significativos incluyen:
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Su entrada en la orden franciscana: En su juventud, ingresó en la orden de los franciscanos descalzos, lo que le permitió comenzar su formación académica y religiosa.
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La exclaustración y su transición al sacerdocio: Tras la exclaustración, Castro siguió formándose en teología, lo que lo llevó a ser ordenado sacerdote y comenzar su carrera académica.
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Su nombramiento como catedrático y rector: En 1852, Castro obtuvo una cátedra en el Instituto de San Isidro, y en 1868 fue nombrado rector de la Universidad Central, donde promovió reformas educativas.
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Su expulsión y repuesta en la Universidad Central: En 1867, fue expulsado por negarse a apoyar a Isabel II, pero un año después fue repuesto en su cátedra, lo que demuestra la influencia y el respeto que gozaba entre sus compañeros.
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Su defensa de la educación femenina: En sus últimos años, dedicó sus esfuerzos a promover una mejor educación para las mujeres, lo que refleja su compromiso con la igualdad y el progreso social.
Relevancia actual
La figura de Fernando de Castro y Pajares sigue siendo relevante en la historia de la filosofía y la educación en España. Su defensa del catolicismo liberal y su rechazo a la intervención de la Iglesia en los asuntos seculares le sitúan como un defensor de la independencia entre Iglesia y Estado, un tema que sigue siendo relevante en el debate contemporáneo. Su Discurso acerca de los caracteres históricos de la Iglesia española, leído a su ingreso en la Real Academia de la Historia, marcó un hito en el pensamiento religioso y político de su época, ya que criticaba abiertamente el autoritarismo eclesiástico y defendía una separación más clara entre la Iglesia y el poder secular. Este discurso también lo vinculó a figuras como Montalembert (véase Montalembert) y otros pensadores europeos que abogaban por una reforma del catolicismo desde una perspectiva más abierta y liberal.
A lo largo de su vida, Castro fue un pedagogo comprometido, y su legado como reformador de la educación española sigue siendo estudiado. Su defensa de la educación femenina, en particular, lo coloca como un precursor en la lucha por los derechos educativos de las mujeres, un tema que aún hoy continúa siendo de gran importancia. A través de su obra, Castro contribuyó al pensamiento y la cultura española, dejando una huella indeleble en el desarrollo intelectual del país.
Obras destacadas
A lo largo de su carrera, Fernando de Castro y Pajares publicó una serie de obras que reflejan su profunda erudición y su compromiso con el pensamiento crítico. Entre sus obras más destacadas se encuentran:
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Resumen de historia general y particular de España
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Compendio razonado de historia general (el cuarto volumen fue publicado por Sales y Ferré (véase Sales y Ferré))
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Memoria sobre los sistemas de la segunda enseñanza colegial (1859)
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Discurso acerca de los caracteres históricos de la Iglesia española
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El Quijote para todos
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El Quijote para los niños
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Introducción al estudio de la Historia o Filosofía de la Historia
Estas obras, junto con su autobiografía, Memoria testamentaria, escrita a título póstumo por su discípulo Sales y Ferré, son testimonio de su intelecto y de sus inquietudes filosóficas y religiosas. En este último texto, Castro reflexionó sobre su vida y sus luchas interiores, buscando un equilibrio entre su fe cristiana y sus inclinaciones racionalistas.
Conclusión
Fernando de Castro y Pajares fue un pensador y pedagogo clave en la España del siglo XIX. Su trabajo en la reforma educativa, su defensa de la independencia entre Iglesia y Estado, y su contribución a la filosofía y la historia española lo convierten en una figura fundamental del pensamiento moderno en España. Aunque su vida estuvo marcada por tensiones ideológicas y personales, su legado perdura en las instituciones educativas y en el pensamiento filosófico de la época.
MCN Biografías, 2025. "Castro y Pajares, Fernando de (1814-1874). El filósofo y pedagogo que defendió la independencia entre Iglesia y Estado". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/castro-y-pajares-fernando-de [consulta: 22 de febrero de 2026].
