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LiteraturaBiografíaFotografía

Camarillo, Tomás (1879-1954).

Escritor y fotógrafo español, nacido en Guadalajara el 29 de diciembre de 1879, y fallecido en 1954. Autor de una copiosa obra fotográfica que, recogida en múltiples álbumes, constituye un material imprescindible para el conocimiento de las raíces alcarreñas, está considerado como uno de los más destacados difusores y exaltadores de la riqueza humana, artística, paisajística, urbanística y monumental de su patria chica. Gracias a su fecunda labor detrás del objetivo de su cámara, hoy pueden conocerse numerosos edificios, tipos humanos, costumbres territoriales y tradiciones populares que en la actualidad ya están desaparecidos.

Nacido en el seno de una familia de escasos recursos económicos, el repentino fallecimiento de su padre -un modesto carpintero alcarreño- acrecentó notablemente las dificultades monetarias por las que atravesaba su hogar, por lo que pronto se vio obligado a abandonar su Guadalajara natal para instalarse en Madrid, donde comenzó a ejercer cualquier oficio que pudiera asegurarle la mera supervivencia. Trabajó primero como repartidor en una tienda de ultramarinos, de donde pasó a emplearse -gracias a la afanosa formación autodidáctica que se venía procurando desde niño- como escribiente de juzgado, para acabar finalmente colocado en los talleres del rotativo diario La Región, donde tuvo ocasión de entrar en contacto con algunas personalidades de la cultura de su tiempo.

Con los escasos ahorros logrados durante esta primera etapa juvenil, plagada de dificultades y carencias, regresó a su ciudad natal e instaló un puesto de venta de baratijas en la plaza del Jardinillo, frente a la iglesia de San Nicolás, donde pronto alcanzó una notable popularidad entre sus conciudadanos. Del producto de esta humilde explotación, Tomás Camarillo consiguió unos pequeños beneficios que, en su voluntarioso afán de ascenso, le permitieron montar un negocio de alquiler de pianos por los pueblos de la comarca alcarreña, empresa cuya buena marcha pronto favoreció la apertura, en la céntrica calle Mayor de Guadalajara, de una lujosa tienda de regalos y venta de material fotográfico. Corría, por aquel entonces, el año de 1920, fecha en la que Tomás Camarillo comenzó a familiarizarse, por contacto con el material que despachaba, con el mundo de la fotografía.

Con la pesada maquinaria fotográfica de la época al hombro, se entregó a partir de entonces a un febril recorrido por todos los caminos de la provincia de Guadalajara, para dejar un valiosísimo legado de instantáneas en las que reflejaba escenas populares, rincones urbanos, paisajes naturales, tipos característicos y, en definitiva, cualquier estampa, rostro o costumbre que fuera objeto de su atención. Consagrado, así, como el mejor cronista fotográfico de su tierra natal, centró su punto de mira en la capital de la provincia, cuyas viejas iglesias y antiguos palacios dejó plasmados en infinidad de negativos, al lado de nuevos lugares y edificios que, por contraste, reflejan a la perfección, en el conjunto de su obra, la evolución urbanística y social de Guadalajara durante la primera mitad del siglo XX.

En esta infatigable labor de cronista local, Tomás Camarillo recogió también con su cámara los principales hechos históricos que le tocó vivir, con especial interés por las instantáneas que reflejaban las ilusiones esperanzadoras de la Segunda República, el dolor de la Guerra Civil y la miseria de la posguerra. A mediados de los años cuarenta, la importancia histórica y artística de este riquísimo legado fotográfico halló el eco que merecía en los principales foros culturales de Madrid, por lo que, en 1944, el Círculo de Bellas Artes de la capital española organizó una exposición de la obra de Tomás Camarillo, inaugurada en persona por el entonces ministro de Educación Nacional, José Ibáñez Martín. A raíz de esta importante exhibición de la colección fotográfica del artista alcarreño, numerosas personalidades del arte y la cultura tomaron parte en los ciclos de actos y conferencias destinados a presentar y difundir la exposición, con lo que la obra de Tomás Camarillo alcanzó una inmediata revalorización en todos los rincones del país.

Convertido, pues, en una de las figuras cimeras de la fotografía española de la posguerra, el artista autodidacta comenzó a colaborar activamente con el historiador y cronista Layna Serrano, quien preparó los textos que habrían de acompañar la bellísima edición del volumen titulado La provincia de Guadalajara (1948), compuesto íntegramente por algunas de las mejores instantáneas que Tomás Camarillo había tomado de su tierra natal durante más de un cuarto de siglo como notario de la belleza y la riqueza cultural y humana de La Alcarria. La excelente acogida deparada a este libro en todos los foros intelectuales y artísticos del país consolidó la estrecha colaboración entre ambos autores, quienes posteriormente dieron a la imprenta diversos trabajos centrados en la diversidad arquitectónica de Guadalajara.

Contempladas individualmente, las fotografías de Tomás Camarillo encierran en sí mismas un testimonio indescriptible de toda la belleza sobria y serena que es capaz de captar el objetivo de una cámara. En su conjunto, la revisión de su extensa y variada producción artística hace posible el rastreo minucioso de la progresión urbanística de una pequeña ciudad de provincias durante más de treinta años de agitada evolución, al tiempo que presenta, con toda la cruda belleza del contraste, todos los cambios operados sobre el núcleo histórico de la antigua ciudad medieval. La perspectiva adoptada por Tomás Camarillo, progresivamente orientada hacia la evocación tierna y nostálgica del esplendor pasado, ofrece, empero, uno de los testimonios más bellos y fidedignos de la reciente historia alcarreña.

A su muerte, el generoso cronista autodidacta legó todos los negativos y álbumes de su inmenso archivo, acompañado de su valioso instrumental de trabajo, a la Excelentísima Diputación Provincial de Guadalajara, de donde pasó, años después, a formar parte de los fondos de la Biblioteca de Investigadores de la Provincia de Guadalajara.

Autor

  • J. R. Fernández de Cano.