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BiologíaBiografía

Brenner, Sydney (1927-VVVV).

Biólogo molecular británico, galardonado con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina de 2002 por sus descubrimientos sobre la regulación genética en el desarrollo de órganos (organogénesis) y en los procesos de muerte celular programada (apoptosis). Se le considera uno de los pioneros en el desarrollo de la biología molecular.

Sydney Brenner nació en Germiston (Sudáfrica) el 13 de enero de 1927 y se nacionalizó posteriormente en el Reino Unido. Obtuvo licenciatura y master por la Universidad de Witwatersrand de Sudáfrica en 1947 y 1951, respectivamente. En 1954 se doctoró en Química por la Universidad de Oxford, y seguidamente pasó a la Universidad de Cambridge, donde realizó sus principales trabajos.

Trabajó en la Universidad de Cambridge y en el Medical Research Council de Cambridge, donde ingresó en 1957; allí ejerció como director del Laboratorio de Biología molecular y de la Unidad de Genética Molecular. También en Cambridge dedicó 10 años de trabajo a esclarecer los fundamentos de la biología molecular y de toda la maquinaria que actúa en la biosíntesis de proteínas a partir de la información genética contenida en el ADN, junto a uno de los descubridores de la estructura en doble hélice del ADN, Francis Crick. Brenner demostró que el código genético se lee en grupos de tres bases, los codones, y de hecho fue él quién inventó la palabra codón. Luego demostró la existencia del ARN mensajero y más tarde, en la década de 1980, era uno de los pioneros y responsables del Proyecto Genoma (véase genoma).

Brenner logró seguir minuciosamente los diferentes estadíos de multiplicación y especialización celular, desde el embrión hasta el individuo adulto. Sus principales trabajos sobre la formación y control de órganos comenzaron en la década de 1960, y su herramienta de trabajo era el gusano nemátodo Caenorhabditis elegans de la familia Ascáridos. Este animal, que mide un milímetro de longitud y contiene 959 células en estado adulto, presentaba una serie de ventajas prácticas como modelo experimental; por ejemplo su fácil crecimiento en una placa petri (como lo hacen las bacterias), se reproduce en tres días, puede ser congelado para un posterior estudio y presenta una piel muy transparente, que permite visualizar muchos de los procesos que ocurren en su interior. Los estudios en este modelo, que realizó mayoritariamente en Cambridge, le permitieron descifrar el código genético del gusano y luego establecer cruciales relaciones entre los genes y los procesos de división celular, diferenciación y desarrollo de los órganos.

Muchos de los resultados obtenidos en el estudio de estos gusanos han podido extrapolarse a los procesos biológicos que concurren en los seres humanos; de hecho, se han identificado genes clave en la regulación de órganos y en la apoptosis o suicidio de las células, que aparecen tanto en el gusano como en el ser humano, y que controlan los mismos procesos, lo que abre las puertas para desentrañar la patogénesis de muchas enfermedades, entre ellas el cáncer.

En el transcurso de sus investigaciones demostró la capacidad que tiene un determinado producto químico para producir mutaciones genéticas muy específicas en el gusano, las cuales provocaban efectos muy concretos sobre el desarrollo de los órganos. En 2002, las investigaciones genéticas de Brenner fueron realizadas con otro modelo animal, el pez globo o pez fugu (Fugu rubripes), que es el animal vertebrado con el genoma más pequeño (nueve veces más que el humano) y del que ya había publicado la secuencia completa de su genoma. El estudio del pez fugu permite identificar genes humanos y regiones reguladoras con mayor facilidad.

Sus descubrimientos le hicieron merecedor del Premio Nobel de Fisiología y Medicina de 2002, que compartió con sus discípulos Robert Horvitz y John Sulston. En el momento de recibir el Premio Nobel Brenner era presidente y director de Ciencias en el Instituto de Ciencias Moleculares de Berkeley de California, que él mismo fundó en 1996.
Casado y con cuatro hijos, Brenner cuenta en su haber con otros premios y honores de distintas universidades e instituciones, además de ser miembro honorario de muchas asociaciones, sociedades y academias científicas. Obtuvo la Medalla de la Sociedad Real de Londres en 1974, el Premio Internacional de la Fundación Gairdner en 1978, la Medalla Krebs de la Federación de Sociedades Bioquímicas Europeas en 1980, el Premio Kyoto en 1990, dos concesiones del Premio Albert Lasker para la Investigación Médica en 1971 y en 2000. Es además miembro de la Real Sociedad de Londres, miembro de la Real Academia de Ciencias de España desde 1985 y miembro Internacional de la Academia de Ciencias de París desde 1992. Entre 1989 y 1994 fue también miembro del Consejo Científico de la Fundación Juan March.

Autor

  • María Isabel Bermejo Bermejo