Mario de Biasi (1923–2013): El Ojo Incansable que Capturó la Realidad con Arte y Pasión

Orígenes y juventud marcada por la adversidad

Infancia en Sois y traslado a Milán

Mario de Biasi, uno de los más destacados fotoperiodistas italianos del siglo XX, nació el 2 de junio de 1923 en Sois, un pequeño pueblo próximo a Belluno, en el norte de Italia. Su niñez estuvo marcada por la tragedia: cuando apenas tenía diez años, perdió a su madre, una pérdida que alteró profundamente su vida. A raíz de esta circunstancia, se trasladó a Milán para vivir con una hermana mayor, buscando un entorno más estable. Sin embargo, su situación no mejoró significativamente, ya que su hermana pronto se mudó a Suiza, dejando a Mario solo en la bulliciosa capital lombarda.

A los dieciséis años, Mario comenzó a trabajar como técnico de radio, enfrentando la dura realidad de una Europa asolada por el auge del fascismo, la Segunda Guerra Mundial, y las consecuencias sociales y políticas que ello acarreaba. Su adolescencia se desarrolló bajo la sombra del totalitarismo, la represión y la incertidumbre.

Primeros trabajos y contacto con la fotografía en tiempos de guerra

Durante la guerra, de Biasi fue enviado a un campo de trabajo alemán, una experiencia traumática pero reveladora. Fue precisamente en uno de estos campos, entre los escombros de una casa bombardeada, donde Mario encontró una plancha de contactos, productos químicos y cajas de papel fotográfico. Aquel rudimentario laboratorio abandonado encendió en él una chispa inesperada: su primer contacto con la fotografía. Este descubrimiento fortuito despertó una pasión que sería, desde entonces, la columna vertebral de su vida.

Al regresar a Italia tras la guerra, Mario mantuvo su interés por la fotografía. Con determinación autodidacta y una mirada ya entrenada por la adversidad, comenzó a experimentar, explorar y aprender por sí mismo los secretos del medio, convirtiendo su afición en un compromiso vital.

Descubrimiento de su vocación y formación autodidacta

El hallazgo del laboratorio fotográfico y su impacto

El episodio del campo de trabajo no solo le permitió sobrevivir emocionalmente al conflicto, sino que le dio una vocación. Mario descubrió que la fotografía no era solo un arte técnico, sino también un lenguaje poderoso para contar historias, expresar sentimientos y capturar la esencia de la vida cotidiana, incluso en sus momentos más duros. A partir de ese momento, su visión del mundo se configuró a través del lente de su cámara.

Primeras exposiciones y fracasos iniciales

En 1948, el Circolo Fotografico Milanese organizó una exposición con setenta y cinco fotografías suyas. La muestra pretendía reflejar la “inmediatez de la notación y la sinceridad del sentimiento”, según las propias palabras de su filosofía fotográfica. No obstante, aquella primera exposición fue un rotundo fracaso, tanto en crítica como en recepción pública.

Pero el desánimo no formaba parte del carácter de Mario de Biasi. Lejos de rendirse, continuó preparándose, perfeccionó su técnica, expandió su visión artística y siguió presentando sus trabajos en revistas especializadas y concursos. La perseverancia comenzó a dar frutos lentamente, validando su decisión de no abandonar.

Reconocimiento temprano en el Circolo Fotografico Milanese

La misma institución que organizó su fallida exposición inicial se convirtió, más tarde, en un pilar para su carrera. El entorno fotográfico milanés de la posguerra empezaba a reconocer que el joven Mario poseía una mirada distinta, una intensidad narrativa inusual y una habilidad para capturar lo inesperado con espontaneidad. Esta evolución le permitió consolidar sus primeros pasos como fotógrafo profesional.

Consolidación profesional en la revista Época

Ingreso en Época y simbiosis creativa

El verdadero punto de inflexión llegó en 1952, cuando Mario presentó una serie de fotografías en el V Salón Internacional de Fotografías. Algunas de estas imágenes llamaron la atención de los editores de una revista italiana recientemente fundada: Época. Esta publicación, que aspiraba a combinar periodismo de alta calidad con fotografía de autor, vio en Mario un talento excepcional. Compraron diez de sus fotos, y en enero de 1953, comenzó una relación profesional y emocional que duraría toda su vida.

De Biasi no solo fue uno de los colaboradores principales de Época, sino que se convirtió en el alma visual de la revista. Sus reportajes fotográficos ilustraban desde los eventos más conmovedores hasta los rincones más bellos del mundo. La colaboración trascendió lo profesional: Época era su casa, su plataforma de expresión, y su público.

Coberturas emblemáticas: conflictos, tragedias y viajes

Durante más de treinta años, Mario de Biasi cubrió algunos de los eventos más relevantes del siglo XX, muchos de ellos cargados de peligro y dramatismo. Estuvo presente en la Guerra de Vietnam, la guerra árabe-israelí de 1973, los funerales de Tito, la insurrección de Praga y los viajes del Papa, entre muchos otros. Su capacidad para capturar la crudeza de la historia en el momento exacto le valió portadas memorables y reportajes de gran alcance.

En uno de sus trabajos más arriesgados, descendió al cráter del Etna, exponiéndose a gases tóxicos y temperaturas extremas. El reportaje fue tan impactante que se le dedicaron veinte páginas completas en Época, además de la portada. La repercusión fue tal que incluso niños enviaban dibujos inspirados en sus imágenes, testimonio de cómo su obra trascendía generaciones y géneros.

Pero más allá de la guerra y el drama, Mario también cultivó una vertiente más serena y contemplativa. Su cámara captó la belleza de “Los grandes parques de Europa”, “Las ciudades más bellas del mundo”, “Querida Italia”, así como reportajes sobre música, literatura y problemas urbanos, ofreciendo un espectro completo de su mirada humanista y artística.

Exploración temática y maestría técnica

Reportajes de calma y belleza: arte, naturaleza y ciudades

Aunque el nombre de Mario de Biasi se asocie con frecuencia a la intensidad del fotoperiodismo de guerra y conflicto, su versatilidad se evidenció también en obras de tono mucho más contemplativo. Para Época, realizó reportajes de gran serenidad visual y densidad artística, abordando temas como la naturaleza, el arte, la arquitectura y la vida cotidiana.

Entre sus proyectos más representativos destacan series como “Los grandes parques de Europa”, donde exploró con delicadeza la relación entre el hombre y el espacio natural. También fue autor de “Las ciudades más bellas del mundo”, una crónica visual de urbes como París, Viena, Estambul o Praga, donde conjugó la estética del paisaje urbano con la sensibilidad histórica.

Con su serie “Querida Italia”, celebró con emoción su tierra natal, retratando tanto los centros históricos como las zonas rurales, capturando la identidad cultural italiana en toda su riqueza. Otros trabajos, como “Los lugares de la literatura” o “Los grandes de la música”, confirmaron su capacidad para evocar mundos simbólicos a través de imágenes sugerentes y técnicamente precisas.

Incursiones en el retrato, la fotografía industrial y deportiva

El genio polifacético de Mario de Biasi no se limitó al gran reportaje o a las escenas urbanas. También destacó como un maestro en el retrato, la fotografía industrial y la imagen deportiva. Cada uno de estos géneros le permitió explorar nuevas formas de expresión visual, siempre con la misma exigencia técnica y pasión por la narrativa visual.

En el retrato, de Biasi buscaba capturar la verdad interior del sujeto, más allá de su apariencia. En la fotografía industrial, logró transformar espacios fabriles, maquinarias y estructuras metálicas en composiciones geométricas fascinantes, donde la simetría y el color adquirían protagonismo. Su mirada encontraba poesía incluso en entornos funcionales.

La fotografía deportiva, por su parte, le permitió aplicar su agudo sentido del momento decisivo y su dominio del encuadre dinámico. Así, logró transmitir tanto la fuerza física del atleta como la intensidad emocional de la competición.

Lenguaje visual y estilo artístico personal

El equilibrio entre técnica, periodismo y sensibilidad artística

A lo largo de su extensa carrera, Mario de Biasi desarrolló un lenguaje visual único, en el que se entrelazaban tres dimensiones fundamentales: el dominio técnico, la garra periodística y la sensibilidad artística. No se limitaba a registrar hechos, sino que construía narrativas visuales capaces de emocionar, denunciar, conmover o simplemente asombrar.

Su obra refleja un dominio absoluto de los elementos compositivos: la simetría, la perspectiva, el uso del color y el encuadre eran siempre calculados pero nunca rígidos. Cada imagen parecía surgir de un impulso espontáneo, pero estaba respaldada por una sólida estructura formal. Este equilibrio le permitió destacar tanto en el mundo del periodismo como en los circuitos artísticos.

La expresividad emocional y el dominio del encuadre

Muchos de sus trabajos más reconocidos, como el famoso reportaje sobre el terremoto en Persia de 1965, muestran la intensidad emocional de sus composiciones. En esa imagen particular, un niño llora en brazos de su madre, pero el encuadre deliberadamente evita mostrar el rostro adulto: sólo se ven las manos que lo sostienen. Este fragmento visual potencia la sensación de desamparo, eliminando todo lo superfluo y enfocando el dolor infantil como símbolo de la tragedia.

Otro ejemplo emblemático es su fotografía de Budapest en 1956, donde una víctima yace en el suelo mientras los rostros de los curiosos han sido excluidos de la imagen. Lo que podría ser una escena de crónica roja se transforma en un comentario silencioso sobre la indiferencia y la violencia anónima. La fuerza narrativa de esta imagen reside en lo que se oculta tanto como en lo que se muestra.

En tomas como “Doha-Qatar” o “Paisaje andaluz” de 1982, Biasi demuestra su capacidad para trabajar también con el color y la luz como elementos estructurales. Estas composiciones, de una serenidad formal casi pictórica, muestran un control exquisito de la paleta cromática y del ritmo visual. Son testimonio de una mirada que no solo documenta, sino que interpreta el mundo con profundidad lírica.

Legado fotográfico y reconocimiento internacional

Premios y distinciones a lo largo de su carrera

El impacto de Mario de Biasi en la fotografía del siglo XX fue reconocido con numerosos premios y distinciones. A lo largo de su vida, recibió cientos de galardones, tanto en Italia como en el extranjero, que celebraban la originalidad de su estilo, la calidad de su técnica y la potencia emocional de su obra.

Uno de los premios más importantes fue el “Saint Vincent” de periodismo, que le fue otorgado en 1982 por su trayectoria en el campo del fotoperiodismo. Este galardón consolidó su estatus como uno de los grandes referentes visuales de su época, y simbolizó el respeto que su trabajo había cosechado entre colegas, críticos y público general.

Más allá de los premios, su legado se materializó en la publicación de libros como “36 anni di fotografia” (1982), donde se recopilan algunas de sus obras más significativas. Este volumen no solo es un testimonio de su evolución como fotógrafo, sino también una muestra de su compromiso vital con la imagen como medio de expresión y testimonio.

Una vida guiada por la imagen y la pasión sin tregua

Definir a Mario de Biasi dentro de una categoría única sería limitar la riqueza de su trayectoria. Fue reportero, artista, retratista, cronista y explorador visual. Su obra desafía las clasificaciones tradicionales, y su legado perdura como un ejemplo de cómo la fotografía puede trascender su función documental para convertirse en arte, denuncia y poesía simultáneamente.

De Biasi vivió la fotografía como una forma de respirar, como una manera de ver y entender el mundo. Su obsesión por no perder ninguna oportunidad de imagen se transformó en una de sus características más distintivas. Donde otros veían banalidad, él encontraba estructura, luz, gesto, emoción. Para él, la realidad solo tenía sentido cuando podía ser traducida en imágenes.

Fallecido en Milán el 27 de mayo de 2013, Mario de Biasi dejó tras de sí no solo una producción colosal, sino una enseñanza profunda: que la mirada atenta, el compromiso emocional y la destreza técnica pueden, juntos, crear imágenes que atraviesan el tiempo y nos siguen hablando con fuerza. Su mundo era la fotografía, y en ese mundo, dejó una huella indeleble.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Mario de Biasi (1923–2013): El Ojo Incansable que Capturó la Realidad con Arte y Pasión". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/biasi-mario-de [consulta: 24 de enero de 2026].