A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z
LiteraturaBiografía

Berríos Mayorga, María (1912-2006).

Escritora y educadora nicaragüense nacida en León, Nicaragua el 10 de septiembre de 1912 y fallecida en 2006, Alcanzó gran celebridad en su nación por haber sabido recopilar algunos de los juegos infantiles y las adivinanzas más populares.

Nacida en el seno de una familia acomodada que ocupaba una de las más bellas casonas del León colonial, era hija del doctor Francisco Berríos Delgadillo, quien ejercía su profesión en el Hospital de Santa Catalina, emplazado enfrente de su domicilio. El doctor Berríos gozaba de gran reputación entre sus convecinos, y no sólo por su buen hacer como facultativo, sino también por su proverbial generosidad. Era frecuente que alojase y atendiese en su propia casa a los enfermos que no cabían en su centro de trabajo, hasta el extremo de que, cuando nació la futura escritora, en plena guerra entre liberales y conservadores, tuvo que simultanear la atención a su esposa con el cuidado de los heridos que tenía alojados.

La figura de su progenitor fue determinante en la forja del carácter de María Berríos. De él heredó esa vocación de asistencia a la comunidad que habría de conducirle a la docencia (el doctor Berríos fue también profesor en la Universidad de León, donde impartió clase de Medicina hasta 1938); así como el talante liberal -inspirado en las ideas y la figura de José Santos Zelaya (1853-1919)- de que hizo gala su padre en su faceta política (pues, como hombre prominente, intervino de forma activa en la vida pública de su nación).

Fue también el doctor Berríos quien inculcó a sus siete hijos la pasión por las artes y las humanidades, incitándoles continuamente al estudio y a la lectura, pero también al baile, a la interpretación musical y a las representaciones teatrales (que eran muy habituales en su casa). Sólo dejó de ocuparse de los suyos, forzosamente, en 1923, cuando la inestabilidad política y las disputas bélicas dieron con sus huesos en la cárcel; fue entonces cuando Luz Mayorga Sáenz, madre de la escritora, sacó adelante a los suyos despachando recetas a los enfermos según las anotaciones que, acerca de los pacientes, los males y sus correspondientes remedios, había ido registrando su esposo en sus cuadernos de trabajo.

Alentada, pues, por su progenitor, la joven María decidió completar una buena formación académica para dedicarse al magisterio. Así, al cumplir los trece años de edad formalizó su ingreso en el internado del Colegio Divina Pastora, de Managua, donde, tras varios años de estudio, obtuvo el grado de maestra normalista. Luego, sirviéndose de las influencias de que gozaba por la buena posición de su familia, consiguió un primer destino laboral cerca de los suyos (concretamente, en la Escuela nº 1 de San Juan, en León), donde, en 1934, dio inicio a su brillante trayectoria docente como maestra de preescolar.

Volcada, así, al magisterio, rechazó varias propuestas matrimoniales porque, en el mejor de los casos, llevaban implícita su obligada renuncia al trabajo. Fue de esta manera cómo logró consagrarse de lleno a la enseñanza, donde se distinguió por impulsar algunas actividades tan enriquecedoras en la formación humanística del alumnado como el teatro escolar.

Entre 1934 y 1949, María Berríos Mayorga fue profesora y directora de la Escuela Graduadas de Niñas nº 2 de León, donde logró crear una extraordinaria compañía de teatro escolar. Acuciada por la falta de medios, decidió escribir por su cuenta algunas piezas basadas en las biografías de algunas personalidades señeras de la historia y la cultura nicaragüense, como el compositor José de la Cruz Mena, el padre Mariano Dubón y los políticos Francisco Morazán (1792-842) y Máximo Jerez; y también recreó en sus obras las vivencias de algunas figuras locales de gran renombre popular (como la Negra Camila, la Gabriela y la Batallona). Particularmente acertada fue su adaptación al teatro infantil de los episodios más notables la vida de la heroína nacional Rafaela Herrera, obrita con la que María Berríos Mayorga y su compañía teatral escolar -formada, en esta ocasión, por alumnos de sexto grado- cosecharon un rotundo éxito en un certamen celebrado en Buenos Aires en 1949.

La educadora de León -que también dedicó muchos esfuerzos al teatro de títeres y marionetas-, acabó por incorporarse, merced a los muchos méritos contraídos a lo largo de su trayectoria docente, al Consejo Técnico del Ministerio de Educación. Fue estando allí cuando, a instancias de un alto funcionario que conocía bien su trabajo y sus aficiones, comenzó a recopilar esos juegos populares y esas adivinanzas que luego conformaron sus dos obras más difundidas. Se trata de los libros titulados Juegos infantiles de ayer y hoy (1960) y La adivinanza en Nicaragua, ambos reeditados en numerosas ocasiones, y leídos con fruición por todas las generaciones de niños y jóvenes nicaragüenses de la segunda mitad del siglo XX.

En el primero de ellos, la autora de León recopiló ciento treinta y cuatro juegos infantiles, con minuciosas descripciones de la ejecución de cada uno de ellos. Además, María Berríos ofreció una valiosa clasificación de estos entretenimientos, a los que agrupó en seis grandes apartados: juegos colectivos, individuales, físicos, intelectuales, afectivos y de mujeres. Algunos de ellos son tan universales como el juego popular de la "Gallina ciega"; otros, en cambio, gozan de mayor sabor autóctono, como “Los Yacks” o “Nerón, Nerón”. La importancia de esta obra propició que fuera reeditada en varias ocasiones por instancias oficiales, como el Ministerio de la Familia o el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes.

Además de interesarse por el teatro y por el rico acervo folklórico de su nación, María Berríos Mayorga también prestó atención al periodismo. Una de sus facetas más relevantes como educadora fue la de directora de un rotativo que, bajo la cabecera de Aleteo, tenía por redactora a sus alumnas. Asimismo, realizó notables progresos en el terreno de la logopedia, en el que, tras haber recibido unos cursos específicos en el Hospital Rawson de Buenos Aires, consiguió desarrollar un novedoso método para enseñar a los tartamudos a expresarse correctamente. De igual modo, fueron muy llamativos sus avances en el proceso de enseñar a leer a los niños de muy corta edad.

Plenamente integrada en la vida intelectual y artística de la Nicaragua del siglo XX, María Berríos Mayorga compartió amistad y tertulias con algunas de las figuras más notorias de la cultura de su nación, como los poetas Lino Argüello y Jorge Amadís Bolaños; las escritoras Gloria Elena Espinoza de Tercero y Rosario Aguilar -autora de una de las grandes novelas de la literatura nicaragüense escrita por mujeres: Quince barrotes de izquierda a derecha (1965)-; la periodista María Teresa Medal -que fue compañera de María Berríos en el Colegio Divina Pastora-; y el poeta, ensayista y prestigioso profesor Luis Alberto Cabrales (1901-1974).

Entre los muchos honores y distinciones que recibió a lo largo de su longeva existencia, cabe recordar su nombramiento, por parte de la Mesa Redonda Panamericana, como "Mujer Nicaragüense del Año" (1992); además, en 2003 fue distinguida con un reconocimiento oficial por parte del Presidente de la República, por su larga trayectoria docente.

JRF

Autor

  • J. R. Fernández de Cano.