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PinturaBiografía

Ballester, Diógenes (1956-VVVV).

Pintor puertorriqueño, nacido en Ponce en 1956. Inició sus estudios en la Escuela de Artes Visuales Miguel Pou de Ponce y complementó su Bachillerato en Bellas Artes en la Universidad Católica de Ponce. Su obra, en la que existen elementos figurativos y paisajistas, se inserta en la corriente de abstracción orgánica.

Pintor místico, el material principal de su arte es la energía espiritual, que plasma mediante una técnica antigua llamada encáustica, con la que compone los mundos de varias dimensiones y colores alucinantes. Esta técnica encáustica es la misma que fue utilizada por los pintores de la Grecia Antigua en sus murales, y se logra derritiendo cera de abeja y cristales de Damasco, que luego Ballester mezcla con pintura, de forma que consigue una luminosidad de vidriera. "Mi técnica es una cuestión ritual", explica el pintor. "Utilizo ceras que caliento y mezclo porque quiero que exista una textura fuerte, pero también una sutileza en los colores. Las telas las preparo yo mismo, son de lino que impregno con cola de conejo y yeso, para que sean absorbentes y acepten las ceras".

El tema que le inspira es el legado espiritual de sus ancestros, que lo inclina hacia un sincretismo propio que mezcla imágenes e ideas con expresiones espirituales y emocionales. Las figuras enigmáticas y poderosas de Madamas e Indios totémicos (personajes del Espiritualismo, religión inspirada por Allan Kardec similar a la Santería, que se practica en Puerto Rico) aparecen y desaparecen en sus cuadros envueltas en colores intensos o desvaídos.

"A mí me interesa el proceso espiritual", dice el pintor. "Me interesa no el simbolismo religioso sino la fuerza que fluye a través de él. Para nosotros, los puertorriqueños, es muy importante saber que el sincretismo fue una mezcla de la religión católica que trajeron los españoles a la isla y las creencias africanas, proceso que se dio para no perder la tradición".

El origen de las obras de Ballester suelen provenir de su cuaderno de dibujos, aunque en otras ocasiones son los dibujos los que parten de la pintura. En sus obras plasma más que ideas, sensaciones espirituales que se mezclan con la tradición religiosa. Por ejemplo, uno de sus cuadros, La mesa blanca, expone parte de un ritual del sincretismo africano en Puerto Rico. La mesa blanca es el altar a través del cual se establece una comunicación con el mundo espiritual. Es exteriormente sólo eso: una mesa blanca, con un mantel blanco que la cubre, un vaso de agua, un crucifijo y una vela blanca. De ahí parte para ver otras cosas, las cosas internas, y en este proceso, el cuadro recoge la raíz africana, pero también la taína.

Las etapas pictóricas de Ballester son variadas. Empezó aceptando una pintura de corte existencialista, luego jugó con el surrealismo y después con la abstracción, con la cuestión conceptual, y más tarde con las instalaciones y la pintura mural.

Ballester, que vive en Nueva York la mayor parte del año, vuelve a Puerto Rico de vez en cuando para "cargar baterías". Pinta en Nueva York, pero el sentir de sus cuadros tiene sus raíces en Puerto Rico. En esa zona del llamado Harlem hispano donde habita, trabajan artistas de la talla de José Morales, Antonio Martorell, Fernando Salicrup, Elaine Soto, Sharon Fraiser, Marcos Dimas, etc.

Entre sus reciente trabajos se encuentran: Magia de las Camándulas (encáustica sobre tela, 1994); María del Mar (encáustica sobre papel, 1993); El Indio (encáustica sobre tela, 1994)

Autor

  • Sánchez